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Los mundiales a la medida europea


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Cuando Hilderaldo Luis Belini, levantó la Copa del Mundo de 1958 para Brasil en Suecia, no sólo consiguió que América igualara a Europa a tres en cantidad de títulos, sino también, por primera vez en la historia, el trofeo lo levantó un país fuera de su continente.

Y es que en todas las ediciones anteriores de la Copa Jules Rimet –como se llamaba en aquel entonces- el continente organizador levantaba el trofeo, tal como lo hizo en Uruguay 1930, Uruguay: Italia 1934, Italia; Francia 1938, Italia; Brasil 1950, Uruguay y  Suiza 1954, Alemania.

Tuvieron que pasar 56 años para que aquel hito volviera a repetirse y en el que Europa se tomó su tan anhelada revancha. En Brasil 2014, sí el mismo país que hace más de cinco décadas había dado el golpe a cátedra venciendo en suelo europeo, veía como en su casa, Alemania lograba por primera vez el título para Europa en suelo americano, venciendo en semifinal a las dos potencias y mayores exponentes de este lado del mundo: Brasil y Argentina.

Pero más allá de lo anecdótico que puedan ser estos datos, hoy y tras el campeonato logrado por Francia en la reciente Copa del Mundo de Rusia, quedó de manifiesto la superioridad de los “colonos” americanos en el fútbol en los últimos años.

Del total de 21 mundiales disputados, América –en estricto rigor, Sudamérica- ha logrado quedarse con 9. Mientras, Europa se ha ceñido la corona en 12.

No obstante, hasta hace 20 años no existía tal superioridad. Hasta el Mundial de Francia 1998, los continentes tenían una igualdad de 8, lo que se desempataría en el primer Mundial fuera de Europa o América: Corea-Japón 2002.

Ahí, Brasil mostró su chapa de seleccionado más ganador, al obtener su quinta copa y poner a la delantera al fútbol de este lado del planeta, una “maldición”, ya que nunca más un “no europeo” ganó.

Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 vieron a equipos europeos intratables siendo monarcas. Y salvo, la honrosa final de Argentina hace cuatro años, Sudamérica no ha estado a la altura de los grandes desafíos.

Motivos pueden haber muchos. Infraestructura, trabajo, entrenamientos como profesionales desde niños y con todos los recursos disponibles. Otros más puristas dirían que es por “el manejo de las transiciones, velocidades o control de juego” o por la “potencia y verticalidad” del europeo.

Lo cierto es que al final de cuentas, los títulos son los que cuentan y el trabajo a largo plazo de los europeos, como el Joachim Löw, quien lleva más de 10 años al frente de Alemania o Didier Deschamps en Francia con 7 años, puede ser la gran clave de un proceso exitoso y duradero en el tiempo. Algo que en Sudamérica, ciertamente, no existe, salvo contadas excepciones.

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Rodrigo Castro

Periodista. Editor Revista Opinión.

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