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¿Es la ciencia una opción para Chile?


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Por enésimo año consecutivo la ciencia en Chile se encuentra desfinanciada, lo que ha llevado a la preocupación de toda la comunidad científica. La nueva Ley de Presupuesto para el año 2019 muestra una rebaja de un 4,6% en el presupuesto de ciencia, lo que es grave tomando en cuenta que nos hemos mantenido como el país de la OCDE que menos invierte en este ámbito. Por otro lado, después de dos meses de promulgada la ley que crea en Ministerio de Ciencia, Conocimiento, Tecnología e Innovación aún no tenemos Ministro o Ministra, y para terminar de empeorar la situación el Presidente de CONICYT Mario Hamuy renunció, dejando un sabor amargo sobre lo que viene para la ciencia en nuestro país.

Durante las últimas elecciones presidenciales vimos que el tema de ciencia tuvo por primera vez un lugar en la agenda, sin embargo las señales actuales resultan inentendibles, tomando en cuenta los desafíos a los cuales Chile y el mundo se enfrentan actualmente. Mientras que la OCDE invierte en promedio un 2,4% del PIB, nosotros apenas rondamos el 0,36%. En estas condiciones estamos truncando nuestras posibilidades de desarrollo.

Quizá una de las razones que ha llevado a la baja inversión en ciencia en nuestro país, radica en que no se le ha tomado la importancia que la ciencia merece como motor de desarrollo y de bienestar. Como comunidad científica hemos visto con preocupación como la falta de credibilidad en la ciencia ha llevado a la formación de grupos antivacunas, terraplanistas, negación ante el cambio climático, etc. Estas nuevas tendencias son tremendamente riesgosas ya que afectan a la sociedad en su conjunto, evitando nuestra respuesta óptima ante el cambio climático, o llevando a la reaparición de patologías que habían sido desterradas de nuestro planeta. Es importante dejarle claro a la sociedad en su conjunto que la ciencia tiene por objetivo buscar la verdad o aumentar el conocimiento en base a evidencia, por lo tanto no se trata de creer o no creer. Si cuestionamos la evidencia científica en base a creencias o dogmas, arriesgamos nuestro futuro, el futuro de nuestros hijos y de nuestra sociedad en su conjunto.

El último informe del grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático de la ONU (IPCC), entregó resultados alarmantes. Si no tomamos hoy decisiones políticas trascendentales que logren impactar en nuestras emisiones de CO2, mañana simplemente no tendremos un planeta donde sobrevivir. El riesgo de desastres naturales de gran magnitud; tales como incendios forestales, sequías extremas e inundaciones afectará irremediablemente la producción de alimentos, el acceso a agua potable, llevando incluso a una posible guerra por el agua en el futuro. Hoy mas que nunca necesitamos una política que permita producir información científica e incorporarla en nuestros proyectos de ley, tener una estrategia clara de desarrollo y comprometernos con la necesidad de investigar y desarrollar soluciones y tecnologías que permitan adaptarnos a estos nuevos desafíos. Necesitamos desarrollar tecnologías más amigables con el medio ambiente, así como eliminar cualquier proyecto potencialmente contaminante. Este desafío no es fácil, ya que afecta directamente nuestra economía, sin embargo la evidencia científica nos muestra que si no lo llevamos a cabo, las consecuencias serán devastadoras.

En conclusión, no sólo necesitamos invertir mas en ciencia, necesitamos educar mas y mejor a nuestra población y a nuestro gobierno. La falta de lucidez mostrada en nuestra política científica es alarmante. En el SXXI la ciencia no es una opción, es el camino.

Dra. Paula Solar Oliver

 

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Paula Solar

PhD in Pharmacology. Directora Ejecutiva Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia y Directora de Fundación Spatio Australis.

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