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Los Jaivas: una historia imperecedera


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La banda más emblemática de Chile cumple 55 años de música, que a pesar de la muerte y el paso del tiempo, continúa plenamente vigente,  y próxima a celebrar con un gran concierto denominado Gracias, Chile.

Corría 1957 y con 10 años años a cuestas, Gabriel Parra, arrollador y descuidado, pasó a llevar a Mario Mutis. Éste, molesto por el empellón, le respondió con un golpe y los dos se trenzaron a puñetes en el patio del liceo Guillermo Rivera, de Viña del Mar. Sus compañeros los azuzaban a pelear, hasta que llegó el director y se los llevó castigados. Para que no llamaran a sus apoderados, ambos acordaron decir que solo era un juego. Por supuesto que no les creyeron, pero ese hecho significó el  primer acercamiento del menor de los Parra y de su –ahora– nuevo amigo.

A su vez “Gato” Alquinta y Claudio Parra, dos años mayores que Gabriel y Mario, se conocieron e hicieron buenas migas conversando sobre cine. Y el mayor de los hermanos, Eduardo, el poeta, ya cimentaba sus primeros pasos en la lírica.

En 1963 aprovecharon la fiesta aniversario del liceo Guillermo Rivera como excusa perfecta para presentarse por primera vez en el Teatro Municipal de Viña del Mar y mostrar las habilidades que habían aprendido a puertas cerradas. El jueves 15 de agosto fue el debut de los jóvenes más populares de la ciudad. El tema “Sueña”, popularizado por Luis Dimas, cantante nacional de la Nueva Ola, marcó el hito musical. Curiosamente, fue la última canción que Gato Alquinta grabó en estudio antes de morir en 2003.

Y 55 años después Los Jaivas siguen en pie en el escenario a pesar de las vicisitudes y una historia que pareciese inabordable. Creadores de un sonido único al mezclar sonidos de rock con instrumentos folclóricos, algo parecido a lo que estaba ocurriendo en el otro lado del mundo con The Beatles o Pink Floyd, estaba sucediendo en Chile.

Cinco jóvenes revolucionarios y lisérgicos que se iniciaron tocando congas, cumbias y boleros en fiestas universitarias y que, después de “aburrirse” de aquellos ritmos, descubrieron que una batería le quedaba perfecto a una trutruca o zampoña. Que una guitarra eléctrica era el acompañante ideal para un bombo legüero, o que un piano calzaba idealmente con bajo, teclados y un charango. Los precursores viñamarinos crearon un sonido musical único, tan reconocible, tan propio, tan jaiva.

Los hermanos Parra, Eduardo, Gabriel y Claudio, sumado a los amigos Gato Alquinta y Mario Mutis, salieron de Chile en 1973. Recalaron en Argentina (1973-1977), donde crearon discos sublimes y muy significativos, como El indio y Canción del sur. La semilla musical germinaba a borbotones, sin embargo la dictadura del país vecino los llevó a Europa, instalándose principalmente en París (1977-1981). Desde la capital de la ciudad luz, recorrieron casi todo el continente. La música llegó hasta la Unión Soviética (1982), donde realizaron 30 conciertos en 33 días. Toda una maratón en tierras moscovitas.

Ya para 1984, Los Jaivas grabaron uno de sus discos emblemáticos Obras de Violeta Parra. Curiosamente este es el último disco de estudio que grabaron los cinco integrantes originales en todas las canciones.

Este trabajo, según relatan los entendidos, es el álbum con más “sonido jaiva”, por la fusión entre todos los estilos del grupo entre rock progresivo y folclor latinoamericano. El conjunto realizó sus propias interpretaciones creando pasajes de gran elaboración, belleza, magistralidad y pulcritud.

Obras de Violeta Parra, junto a Alturas de Machu Picchu, están considerados entre los mejores 20 discos de folclore progresivo del mundo, según lo registra el sitio estadounidense www.prograchives.com que resume a Los Jaivas como “la banda chilena que posee una de las combinaciones más interesantes del folk y rock sinfónico. Incorporaron gradualmente los elementos más progresistas del rock basado en el folk, desarrollando un sonido único que es difícil de comparar con otras bandas”.

En abril de 1988 sufren la abrupta muerte de Gabriel Parra, en Perú. El dolor produjo un gran silencio en la banda, sin embargo renace en  1995 bajo la cautela de su hija Juanita. La segunda gran pérdida se produce en enero 2003 cuando Gato Alquinta muere en Coquimbo.

Actualmente la nueva formación de Los Jaivas preserva el legado que nació aquel 15 de agosto en Viña del Mar. 55 años después la historia es testigo de lo afianzada que está la música y la historia del grupo en el adn de los chilenos. Una fecha que se instauró como el Día de la música nacional, en honor a los jóvenes soñadores y revolucionarios. La banda más emblemática que ha parido esta tierra.

¡Felices 55 años y larga vida a Los Jaivas!

 

Pamela Urbina Alvial

Periodista

Autora de “Los Jaivas, 50 años de historia”, 2013, Ediciones B.

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Pamela Urbina A

Periodista. Autora "Los Jaivas. 50 años de historia".

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