La exclusión social y abuso del poder


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La exclusión social se entiende como un fenómeno dinámico, relacional, estructural y multidimensional que involucra prácticas de desplazamiento efectuadas por grupos de poder o dominantes de la sociedad, en virtud de las cuales los grupos minoritarios o dominados quedan fuera del alcance de la justicia y de las preocupaciones morales de la población dominantes (Morales & Huici, 2006).  El abuso y desplazamiento ejercido por los grupos de poder facilita la operacionalización de la exclusión en el ámbito social, cultural, económico, político y jurídico.

La operacionalización de la exclusión social imposibilita la participación en los intercambios productivos, incrementa la precariedad en las condiciones laborales, fortalece las brechas en el ámbito de salud, educación y cultura, disminuye la participación ciudadana, debilita la relación entre los ciudadanos y las instituciones, y promueve la inequidad en el acceso de los derechos de la ciudadanía, ya sean estos de índoles civiles, políticos y sociales.

De este modo, emerge la desigualdad social, la falta de oportunidades, la inequidad, la despreocupación moral y de justicia, además, se consolidan las fronteras e interrumpe los lazos sociales de los grupos.  Por esta razón, resulta inevitable evidenciar los conflictos o tensiones entre los grupos de poder y grupos minoritarios que no gozan de privilegios, accesos y oportunidades en los ámbitos anteriormente señalados.

En Chile, el escenario es alarmante y desolador. La exclusión social se visualiza en todos los ámbitos, por ejemplo, el 8,6% de la población se encuentra en situación de pobreza y pobreza extrema, la tasa de desempleo en el trimestre que comprende diciembre de 2017 y febrero de 2018 llegó a un 6,7%. Mientras que, el ingreso de los más ricos fue 13,6 veces más que de las personas en situación de pobreza. Además, el 33% del ingreso que genera la economía chilena lo capta el 1% más rico de la población, a su vez, el 19,5% del ingreso lo capta el 0,1% más rico.

El fenómeno de exclusión social implica rechazo, violencia y negación de los derechos humanos, además se constituye como uno de los principales retos a enfrentar en las sociedades contemporáneas.

Desde esta perspectiva, un fragmento de la solución se enmarca en posicionar al Estado como el principal responsable de resguardar, proteger y garantizar los derechos de los ciudadanos. Simultáneamente, la administración pública debe focalizar sus esfuerzos para disminuir las brechas y desigualdades sociales como también, realizar una apuesta por un cambio en las estructuras de poder que hoy en día contribuyen en el fortalecimiento del fenómeno de exclusión social en Chile. Por esta razón, resulta esencial diseñar, planificación y ejecutar políticas públicas que proporcionen nuevas oportunidades en el ámbito social, cultural, económico, laboral, especialmente en aquellos miembros de grupos sociales que no pueden acceder a los privilegios de los grupos de poder.  Al mismo tiempo, potenciar e implementar líneas de acción que faciliten la vinculación e involucramiento de la ciudadanía en la gestión pública a través de mecanismos efectivos de participación.

Sin embargo, para consumar las transformaciones sociales se requiere de un cambio en las pautas culturales, además es necesario terminar con las prácticas de desplazamiento y abuso de poder. Como también, es fundamental contar con una ciudadanía sensibilizada y empoderada respecto a las necesidades, demandas y problemáticas que desprende la exclusión social y las desigualdades sociales, asimismo, exija nuevas alternativas que promuevan la igualdad de oportunidades, la equidad y justicia.

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Valentina Rojas

Psicóloga Social.

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