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La tozudez del Ministerio de Salud: A propósito del nuevo reglamento sobre objeción de conciencia


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El martes 23 de octubre pasado fue publicado en el diario oficial el nuevo reglamento para ejercer la objeción de conciencia de acuerdo con la ley 21.030, que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales. Este protocolo es dictado luego del dictamen de la Contraloría General de la República que declaró ilegal el anterior protocolo del Gobierno del Presidente Piñera, por contener errores de forma y de fondo, abriendo aún más la disputa en torno al cumplimiento efectivo que este gobierno dará a la ley sobre aborto en tres causales.

El protocolo de objeción de conciencia tiene por objeto regular la forma en la que se ejercerá el ejercicio de la objeción de conciencia, por particulares e instituciones, en el ámbito de la interrupción voluntaria del embarazo. En este sentido, la importancia de la dictación de este protocolo radica en la garantía de que las mujeres puedan acceder efectivamente a la prestación de salud. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud y un estudio elaborado por Corporación Humanas en Chile, de 1.140 Médicos/as obstetras contratados/as en hospitales públicos, 548 se han acogido a la objeción de conciencia individual en al menos una de las tres causales, representando un 47,% del total de las contrataciones.

Sumadas a estas estadísticas, actualmente se estima que son más de 8 centros de salud privados que se han acogido a la objeción de conciencia institucional. En esta línea, que el protocolo anterior permitiera que la objeción de conciencia fuera ampliada a los establecimientos privados de salud con convenios vigentes con el Estado para prestaciones de salud en materia de ginecología y obstetricia, volvía aún más oscuro el panorama de la garantía de esta normativa. Es así, que la Contraloría General de la República dictaminó que estos establecimientos privados, al recibir fondos públicos, se volvían parte de la red pública de servicios asistenciales, rigiéndose por las mismas normas que los hospitales públicos.

En este sentido, el nuevo protocolo publicado el pasado martes 23 de octubre avanza en lo señalado por la Contraloría pero lamentablemente, de forma parcial. El artículo 13, que regula la objeción de conciencia por instituciones, señala que “Los establecimientos privados de salud, que hayan suscrito convenios regidos por las disposiciones del decreto con fuerza de ley No 36, de 1980, del Ministerio de Salud, no podrán ser objetores de conciencia cuando contemplen prestaciones de obstetricia y ginecología que por su naturaleza comprendan atenciones en pabellón.”.En efecto, esto abre la puerta para que todos aquellos establecimientos que reciban fondos públicos puedan ser objetores de conciencia en la medida de que sus prestaciones obstétricas y ginecológicas no sean realizadas en pabellón.

Actualmente existen diversas intervenciones en el ámbito de la interrupción voluntaria del embarazo que se practican fuera de pabellón, y en este sentido, sigue vigente la fórmula de permitir que los establecimientos privados de salud sigan recibiendo fondos públicos y siendo objetores de conciencia, aun cuando se busque limitar parcialmente. Es así, como además, el nuevo protocolo eliminó los apartados referidos a las obligaciones de los establecimientos y de los profesionales de salud. En consecuencia, tampoco existe mención alguna sobre que los establecimientos deben contar con profesionales no objetores, y en este caso, el protocolo solo limita a exigir la derivación.

La dictación de este protocolo evidencia nuevamente el interés del gobierno de entorpecer y retrasar la implementación de la ley de aborto en tres causales, primero a través de un protocolo abiertamente ilegal, y segundo, mediante el uso de formulas legales ambiguas para salvaguardar a ciertos establecimientos privados de salud que reciben fondos públicos del Estado. Al parecer, seguiremos nuevamente con la vigencia de un protocolo que sigue limitando el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente su embarazo bajo las tres causales.

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Constanza Valdés

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