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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son también un buen negocio para las empresas


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Los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) deben ser vistos como una oportunidad para comunicar e informar las estrategias comerciales de las compañías, las que permiten mejorar el valor de estas, fortalecer las relaciones con las comunidades, y atraer a los inversionistas que están precisamente mirando este tipo de desarrollo de negocios.

En los últimos años, las sociedades latinoamericanas y la Chilena en particular, se han movilizado por causas y motivos de interés global;  Medio ambiente y desarrollo suenan como aspectos contrapuestos y no lo son. Pero estas movilizaciones han contribuido a generar ciertos consensos sobre esta materia, por ejemplo: Que la inclusión, el respeto y la dignidad de las personas son valores impostergables para nuestras sociedades.

Los ODS están principalmente enfocados a las personas, a su prosperidad, al cuidado del medio ambiente, a la construcción de paz e institucionalidad y al fortalecimiento de alianzas para alcanzar el desarrollo sostenible.

 En este contexto, las empresas son también generadoras de valor público en cuanto a la igualdad, la inclusión, la diversidad, el respeto, la no discriminación, la transparencia, los buenos gobiernos corporativos y las políticas anticorrupción.

La responsabilidad del desarrollo de la sociedad hacia mejores estándares de bienestar  no es sólo de los estados, ya que el sector privado, la academia y la sociedad civil, deben contribuir a este esfuerzo, pues en sociedades más cohesionadas, con mayor acceso a mínimos sociales y con acceso a oportunidades, se encuentran mejores ambientes y condiciones para seguir desarrollándose y expandiéndose.

Garantizar mínimos sociales y acceso a oportunidades, es esencial, tanto para la productividad y la competitividad, como para la equidad y la integración y, por tanto, para el crecimiento.

Las empresas deben tomar conciencia de que son generadoras de impactos  tanto positivos como negativos y estos últimos deben ser asumidos en estrategias de licencia social que permitan mitigar los conflictos con las comunidades.

Los negocios del siglo XXI más temprano que tarde, irán incorporando el concepto de DDHH y empresas a sus negocios tal como lo hacen en las sociedades desarrolladas, materia en la cual Chile desde 2016 ya cuenta con un Plan Nacional.

Cada vez  más, el valor reputacional de las compañias se cuantifica y este se basa principalmente en la capacidad de estas de mejorar sus estándares en materia de sostenibilidad. El no entenderlo y trabajar por ello en el corto plazo, los hará perder dinero entre otros impactos negativos.

Ante eso entonces refrendemos lo que nos señala la agenda 2030. Que nadie se quede atrás, en este caso las empresas.

 

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Natalia Piergentili

Administradora Pública. Ex Subsecretaria de Economía.

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