Viñeta Damivago

Luis Lobo: “Hoy tenemos una gran epidemia que se llama obesidad”

Luis Lobo lleva 17 años en Chile en su rol de Oficial del programa España-FAO para América Latina y Caribe. Y en todo este tiempo ha sido testigo privilegiado de todo el acontecer en temas alimentarios.

Y en la oficina regional de FAO, conversó con Revista Opinión, donde dio a conocer un poco más del trabajo que se realiza y, de paso, remarcó que en los últimos años, hemos pasado desde el extremo que puede ser el hambre a la obesidad, la gran epidemia que nos afecta hoy en día.

¿Dónde está apuntando la FAO en América Latina y especialmente en Chile?

Nosotros tenemos cinco ejes estratégicos. Uno que tiene que ver con erradicar el hambre, que es el gran mandato. Un segundo que tiene que ver con sistemas productivos sostenibles. Un tercero que es erradicar la pobreza local. Un cuarto que es crear sistemas alimentarios sostenibles y finalmente que tiene que ver con el manejo de la resiliencia y lo que está en boga, como es el cambio climático.

¿Cómo han afrontado el tema de la obesidad que ha incrementado considerablemente en los últimos años en nuestro país?

La obesidad forma parte del problema de la maltnutrición. Es una nueva epidemia que no solo la sufre Chile, sino todos los países de la región, pero aquí se están dando una serie de circunstancias muy especiales. Es uno de los países con los indicadores más altos en obesidad. No obstante, acá se están dando los primeros pasos y abriendo caminos a toda la región, como es la implementación de la Ley de Etiquetado de Alimentos. Que un consumidor esté informado de lo que come es sumamente importante y clave para un entorno saludable.

En 17 años en Chile ¿Cuál es la gran diferencia a lo largo de todo este tiempo?

Cuando llegue el gran problema era el hambre. Ahora el gran problema, la epidemia es la obesidad. Esto no quiere decir que el hambre esté erradicada. En la región hay muchos países. Ejemplo en Guatemala, el 49% de los niños está con malnutrición. Hoy estamos creando sociedades enfermas y hay mucho por hacer.

¿Qué deberían hacer los países para atacar los problemas de Hambre y Malnutrición?

Para atacar los problemas los problemas globales, no se puede solamente con políticas de gobierno, sino de Estado, es decir de los parlamentos de leyes. Necesitamos políticas de Estado.

¿En ese sentido es fundamental el trabajo de los Frentes Parlamentarios por el Hambre?

Absolutamente y están haciendo un trabajo muy interesante. Y es que están involucrados con las políticas de Estado. Son plurales, están todos los partidos políticos reconociendo que esto va más allá de la ideología. Con los frentes se está construyendo una nueva forma de hacer política y los desafíos de la Agenda 2020.

¿Cómo han visto el tema de la sequía?                     

Este tema es producto de este proceso que se denomina cambio climático. Nosotros estamos en cosas puntuales para mejorar el suministro de agua potable, pero creo que esto se debe atacar estructuralmente, que es atacar el cambio climático. Si construimos sistemas alimentarios saludables y sostenibles, aportaremos a la mitigación.

En poco tiempo más se realizará en Chile la COP. ¿Cuál es el desafío de la FAO en materia medioambiental?

Tenemos un gran reto que es generar una narrativa del tema alimentario con el cambio climático. Que la gente entienda que según como nos alimentemos también estamos afectando al planeta, es decir, al cambio climático.

 

Una nueva conversación, un nuevo pacto

Una de las desigualdades más estructurales y profundas es la que existe en la relación de poder entre hombres y mujeres, es estructural, porque la vemos en todos los campos de acción social como lo son el trabajo, la economía, la vivienda, la salud, como espacios en que la mujer no sólo ocupa posiciones de desmedro, en tanto gana menos sueldo que un hombre en igualdad de condiciones, o tiene menos acceso a crédito o simplemente ocupa mayoritariamente las labores menos remuneradas en la sociedad, o es quien debe pagar más en salud solo por el hecho de ser mujer y quien tiene la carga reproductiva en su cuerpo.

Toda esta condición estructural emerge de la cultura en la que vivimos, la que hasta hace muy poco nos era transparente en Chile, es decir naturalizamos por completo esta condición de desmedro, subordinación y o desventaja frente a los hombres al interior de la sociedad.

Las mujeres lo vivimos desde pequeñas, cuando en la educación la libertad sobre nuestros cuerpos es mermada a través de las instrucciones de que “ser señorita”, donde el valor positivo esperable, es mantenerse quieta, con las piernas cerradas y por cierto con la movilidad truncada. No es esperable que subamos cerros, árboles, o nos empujemos con los otros niños, como si les está permitido a los hombres.

Más adelante se coarta nuestra sexualidad cuando apenas empezamos a descubrirla, porque no es de señoritas, besar o relacionarse intensamente con otros, porque eso es de putas, entre menos exploremos mejor.

Y lo que sigue es más o menos conocido, pero afortunadamente va en retirada, mujeres que deben mantener matrimonios por la manutención del hombre es algo que se ve cada vez menos, y cada vez vemos más jóvenes y adolescentes que viven su sexualidad de forma más libre, o familias y padres que defienden y protegen el crecimiento de sus hijos transexuales, pero el avance de las mujeres y de las minorías sexuales también está segmentado socioeconómicamente, es un privilegio de las mujeres con ocupaciones profesionales o de capas medias, con acceso a educación superior o con capacidad económica para solventar la independencia.

En los grupos más vulnerables socioeconómicamente hablando, el acceso a las transformaciones culturales y especialmente al avance de las mujeres es aún escaso,  donde la libertad sobre sus cuerpos o la legitimidad de la violencia es aún una tarea pendiente, especialmente en los colegios públicos donde no tenemos ni siquiera un plan nacional de educación sexual, salud menstrual y una educación no sexista está lejos de experimentarse, y aunque existen algunas iniciativas particulares, como país aún no enfrentamos esta tarea.

Necesitamos mirar más allá de los espacios de elites universitaria, que han sido punta de lanza para iniciar una nueva conversación como lo fue marzo de 2018, donde las jóvenes universitarias empujadas por el hastío del el acoso y abuso sobre las mujeres en los campus universitarios desataron un movimiento inédito en los últimos 30 años.

Es importante que las mujeres que están en espacios de liderazgo, político, social, cultural, y económico, continúen con el movimiento de sacar de la transparencia los abusos, la desigualdad y la violencia que viven las mujeres en sus hogares, en el trabajo, en la escuela, en la publicidad y en la cultura en general.  La llamada cuarta ola feminista en Chile llegó para quedarse en miras a darle seriedad y voluntad a la corrección de esta desigualdad estructural, pero necesitamos avanzar en otros campos de la vida, no solo en el de estudiantes, es necesario atravesar todas las capas sociales y todos los campos de acción porque aspiramos como la mitad de la humanidad que somos, a ser consideradas ni más ni menos que seres humanos con los mismos derechos y trato que nuestros pares hombres, el nuevo pacto social parte por los géneros.

La necesidad de un cambio de paradigma…pero en serio

En una sociedad tan elitista como la chilena; con una fatigada “democracia representativa”, cuya delegación de poder está en severa crisis, hablar de “cambio de paradigma”…hasta puede levantar sospechas.

Asumamos que la falta de credibilidad y desprestigio creciente de la “función social”, en un Chile tan mercantilizado, es un escenario propicio para que los juegos del lenguaje queden finalmente, en espejismos.

El lenguaje, dicen, construye realidades….pero también las puede deconstruir…..y destruir.

Cuatro hechos trascendentes, y concretos, nos hacen observar, con mucha esperanza, la posibilidad de  entrar al cambio de paradigma desde otro camino y otro espacio.

1) La irrupción personal, en nuestra sociedad extremadamente mediatizada e individualista, del caso de una maestra, que instala su dramática situación (que tal vez no es la más extrema), respecto de la contradicción entre un sistema de previsión (cuya tasa de ganancias de las grandes empresas que lo administran es de sobre el 100%), y las millones y millones de personas que viven y vivirán en la miseria y pervivencia, incluso con las “reformas” que anuncia el gobierno de Piñera.

Efectivamente, el caso ha golpeado el perverso corazón egoísta del sistema de afp, y ha reactivado sujetos y movimientos sociales que, por mucho tiempo y de diversas formas, han luchado por un nuevo sistema de pensiones.

2) La irrupción temprana, en Chile, de la figura de una adolescente sueca, que explicita los reales indicadores de la severa crisis medioambiental que vive el planeta, y que son los mismos, incluso peores, como  los que vivimos dramáticamente en nuestro país. Marchas de millones y millones en todo el mundo. Adolescentes activados por causas nobles y colectivas (como lo fueron hace años nuestros adolescentes que protagonizaron la revolución pinguina, por educación pública de calidad y gratuíta). Una vez más, ¡Chile se conmueve, y se mueve!.

3) La batalla social y ciudadana por las 40 horas, que refleja y expresa un cambio profundo en la subjetividad individual y colectiva de las millones de personas que perviven de salarios y formas de trabajo precario, en el Chile real. Y que hace años viene articulando Camila Vallejo, ahora junto a una bancada transversal y sindicatos y organizaciones sociales en todo el país.

4) El impulso que lleva adelante, de manera sostenida en el tiempo, la Central Unitaria de Trabajadores, que preside Bárbara Figueroa, en la articulación del principal sujeto social del país: Trabajadoras y trabajadores. Un proceso que mira hacia la construcción de un nuevo modelo social,económico y político para Chile, desde el movimiento que considera, la lucha social, como expresión necesaria, no anecdótica.

Hay diversas y variadas otras situaciones y procesos  en Chile, que tienen también la impronta trascendente que empuja el cambio de paradigma desde sujetos sociales y movimientos protagónicos:  Quienes demandan verdad y justicia, y las comunidades Mapuche, son expresiones de aquello.

Cuando este tipo de subjetividades, de marcado acento ético, generan una ruptura con las ideas y paradigmas dominantes, una de las formas recurrentes de caricaturizarlos es que son “radicales”, y sin ideas articuladas.  Las élites reaccionan incómodas; ven todo esto con sospecha. Se les “mueve el piso”……

Sin embargo, sea ésta la forma más realista, ética, de contenidos propositivos, de entrar a la urgente necesidad de un real cambio de paradigma para Chile.

Obras son Amores….

Durante los últimos días a propósito de la gira internacional del Presidente Piñera hemos sido bombardeados con palabras y conceptos como;  Liderazgo, medioambiente, cambio climático y otras semejantes, los que han copado, tanto el relato político, como los medios de comunicación, con lo que pareciera ser un nuevo ´´énfasis´´ en la tan difusa y cambiante agenda del Gobierno.

A partir de otros anuncios un tanto grandilocuentes que se han visto diluidos por otros nuevos anuncios es que es válido preguntarnos: ¿Cuáles serán las expresiones en concreto de este relato?, ¿cuáles serán las políticas planes y programas que implemente el país o que proyecte implementar para poner en práctica tanto discurso?

Lo cierto es que la organización de la COP 25 no es suficiente, ya que nada asegura que aun cuando seremos los anfitriones este hecho hará por si solo  que marquemos una diferencia en los compromisos ambientales y por ende en los económicos y sociales que integran este tipo de agendas.

Por lo pronto los anuncios tanto de des carbonización como el de  potenciar las fuentes de energía renovables no convencionales son un acierto, pero igualmente seguimos pidiendo coherencia en otro tipo de materias donde, el medio ambiente y el desarrollo económico, deben ser una dupla inseparable.

Ante eso, existe una enorme e incoherente contradicción en  el proyecto de Modernización del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (ingresado en  junio 2018 y cuyas indicaciones ingresó el ejecutivo al mismo proyecto en julio 2019),  ya que este no contempla la participación temprana de las comunidades en los proyectos, por lo que la  contradicción en este caso se evidencia ya que para algunos, el considerar el factor medioambiental y sus externalidades en la trazabilidad de los proyectos es un factor que encarece la inversión, mientras que, las autoridades en el marco de esta ´´ola verde´  han sido categóricos en señalar que, crecimiento, inversión y medioambiente son elementos complementarios y de igual valor y preocupación.

Por ello, qué más atingente y pertinente que relevar la participación temprana (robusta informada, y vinculante) como un elemento que contribuye a generar inversiones con pertinencia y compatibilidad con el territorio y sus habitantes, contribuyendo de esta manera a un desarrollo territorial y al crecimiento económico con un verdadero sentido estratégico, con los menores costos ambientales y sociales posibles.

Obras son amores y no buenas razones, y en este contexto el que se terminen las contradicciones entre lo declarado y lo que se hace es un imperativo para la democracia, las confianzas y la credibilidad de los  gobiernos y en este caso el Gobierno tiene la palabra.

Chile… ¿dónde quedó la “copia feliz del edén”?

Como aprendimos en el liceo -público hasta que llegara la dictadura-, ésta larga y angosta faja de tierra que llamamos Chile, tenía la más diversa y rica fauna natural, y toda la variabilidad climática que es dable imaginar entre norte y sur: el desierto más seco del mundo, la frondosa vegetación del bosque nativo y sus miles de especies, la desolada Patagonia y la Antártida de hielo infinito, reserva de agua dulce de la humanidad.

Hace unos 10.000años, que es suficiente para decir desde siempre, además, entre Atacama y la Patagonia, florecía en esta tierra, la cultura humana que hemos olvidado y que alimenta nuestros sueños: Chinchorro, Mapuche, Haush, Selk´nam, cuando hablábamos diferentes idiomas y en su lengua nos dirigíamos a la naturaleza.

Pero ni las culturas, ni el clima, ni los elementos, somos eternos. Ha tenido que llegar una civilización global depredadora, como el capitalismo, para que nos diéramos cuenta que se nos acaba el tiempo. Y ha tenido que sacar su voz la ciencia, para que no pudiéramos hacernos más los desentendidos.

El Acuerdo de Paris, que nos convoca ahora diariamente, fue establecido por la Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático (CMNUCC) en 2015, para limitar las emisiones de gases efecto invernadero (GEI), entre 2020 y 2030, e impedir el aumento de la temperatura global por sobre los 2°C, lo que provocaría un colapso de todos nuestros ecosistemas y una catástrofe irreversible.

Sin embargo, en esa COP21 de Paris, y frente a la fundada inquietud de las partes (países), y sus sociedades, que ya ven como con 1°C de aumento promedio de la temperatura y deben hacer frente a interminables sequías y alteraciones del ciclo hidrológico, se pidió un informe, al órgano científico que asesora a la CMNUCC, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), para que hiciera un informa acerca de las transformaciones que sufriríamos de alcanzar, no los 2°C de aumento promedio global de la temperatura, sino 1,5°C.

En Chile, más allá de la propaganda oficial, y de una débil legislación siempre al servicio del dinero, constatamos una pérdida acelerada de los glaciares, reservas naturales de agua dulce que están en plena cordillera. Afectados por la industria extractivista de la gran minería, que ha destruido sin ninguna restricción, las reservas naturales de agua para la población de las principales ciudades a lo largo del país. Los ríos, que hasta hace poco eran lugares de recreación y esparcimiento, donde florecía la vida, hoy no son más que rutas de piedra y arena, ya que las grandes empresas frutícolas se han encargado de secarlos, para regar sus inmensas plantaciones destinadas a la exportación.

Así en octubre del año pasado, el IPCC entregó su informe SR15, estableciendo como máximo para evitar la agudización de catástrofes climáticas e impedir daños irreversibles para el planeta, el aumento de la temperatura global en un máximo de 1,5 grados Celsius. Tan dramáticos son estos resultados, que el secretario general de las Naciones Unidas, al recibirlo, dio una conferencia de prensa y dijo que a la humanidad le quedaban 12 años. El año pasado. Que fue el de mayores emisiones de GEI registradas en la historia, el de las temperaturas globales más altas jamás constatadas y donde la pérdida de hielo de las calotas polares y glaciares, también ha alcanzado las mayores disminuciones registradas.

Por eso, y aunque tal vez sea tardío, se ha pedido al IPCC el informe especial sobre criósfera y océanos (SROCC) para estos días de septiembre y Naciones Unidas ha llamado a la Cumbre Mundial sobre el Clima en Nueva York, el 23 de septiembre. Por eso, para hacer saber a los enviados de los gobiernos que la vida no nos es ajena, se ha llamado a una semana de huelgas mundiales sobre el clima, que todo parece indicar que también, serán las más grandes que nunca ha habido.

En estas fiestas patrias, nuestra sociedad aun no reacciona, frente al cómo estamos destruyendo nuestro entorno, seguimos consumiendo nuestros recursos que están al borde de sus límites y no dimensionamos que debemos realizar un cambio radical en nuestros hábitos de consumo. Aunque parezca inconcebible, no nos damos cuenta que no se trata tan solo del agua, o de la electricidad, o el reciclaje de envases, sino del sistema, que se ha dedicado a destruir nuestro habitad natural.

Lo peor de todo está por comenzar. Chile es uno de los países más afectados, a los efectos del colapso climático, con 7 de los 9 criterios de vulnerabilidad establecidos por la CMNUCC dentro de la orbe mundial, y lo que es más terrible, es que aunque cambiemos para bien, todo nuestros hábitos de consumo, no lograremos cambiar el crudo futuro que nos espera, ya sólo del mundo. Y como hemos visto los mayores productores de contaminación, no están pensando precisamente en la paz mundial o bajar el consumo.

Nuestra esperanza

La civilización capitalista en que sobrevivimos, ha generado conductas, que, desde la revolución industrial, han hecho crecer de manera exponencial los niveles de contaminación. Lo que estamos recibiendo hoy, es solo la suma de la polución que, durante tres siglos, ha generado nuestra explotación y el desarrollo del mercado en otros continentes.

Por eso, solo nos queda primero cambiar nuestra conciencia, para que las futuras generaciones puedan pensar en vivir como de alguna manera, si no nosotros, tal vez nuestros padres o abuelos estaban acostumbrados.

Así, para la transformación justa que se requiere, no basta con reciclar envases o consumir menos plásticos, donde las 17,2 toneladas que los más ricos desechan en sus vidas, o la medición de la huella de carbono de las empresas, o la descarbonización de la energía y la producción de beneficios mediante energías limpias (ERNC) sean actos aislados que nos permitan aliviar nuestras conciencias. Debemos cambiar nuestra conciencia política, que acepta como normales, la introducción de prácticas y hábitos que impuso la dictadura hace 46 años, y generar los medios para cambiar la Constitución, abolir el código de aguas que deja a este derecho humano en manos privadas, y permite que las empresas mineras se dediquen a la brutal extracción de minerales, con el sólo objetivo de producir riqueza para unos pocos, sin considerar el real daño ambiental que genera.

No nos queda tiempo. Los chilenos debemos pensar en el país que queremos dejar a futuras generaciones: una nación con un caos ambiental, donde las zonas de sacrificios sean el común denominador de campos y ciudades, o parte de una civilización feliz y solidaria del siglo XXI, recuperando lo que alguna vez nuestros próceres nacionales vieron y pensaron al escribir el himno nacional que todavía cantamos.

Vengo de Chile, un país pequeño

Vengo de Chile, un país pequeño, pero donde hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera…

Termina Septiembre, mes de emociones y sentimientos encontrados. Previo al golpe militar de 1973, en este mes se votaba por el Presidente de la República, el último presidente electo en septiembre fue Salvador Allende Gossens. En Septiembre también celebramos las fiestas patrias. Los 30 días del mes tienen de dulce y agraz; por un lado es un mes de profundo desencuentro y por otro lado es un mes de encuentro y celebración.

También es un mes de cambio de estación, termina oficialmente el invierno e inicia la primavera, vuelve el calor y se alejan las esperanzas de lluvias para nuestro país, cambia el uso horario, nos levantamos una hora más temprano, en fin… es un mes de muchos contrastes.

Pero este año, Septiembre nos trae el mayor de los contrastes inimaginables… En el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, dedicada a “Impulsar los esfuerzos multilaterales para la erradicación de la pobreza, la calidad de la educación, la acción contra el cambio climático y la inclusión”, los líderes mundiales expusieron su visión.

Pues bien, la pobreza de visión y estrategia de los líderes mundiales realmente da susto; en nuestro caso, la performance del Presidente Sebastián Piñera sorpresivamente fue mejor a lo que nos tiene acostumbrados, pero tuvo dos pequeños grandes problemas; el primero es que fue él mismo, lleno de frases que oscilan entre la cursilería y la grandilocuencia, ninguna de ellas coherentes a como dirige el país en estos temas. A modo de ejemplo: 4 ministros -Andrés Chadwick, Ministro del interior; Carolina Schmidt, Ministra de Medio Ambiente, Antonio Walker, Ministro de Agricultura y Alfredo Moreno, Ministro de Obras Públicas-  serán investigados para establecer la responsabilidad política y administrativa a propósito de la escasez hídrica. El segundo problema, el grupo de los presidentes socios; entre 2016 y 2018 Piñera junto a Chile Vamos corría a través del continente americano, agarrándose a codazos para ver quien aparecía al lado de Trump, Macri y Bolsonaro en la idea de mostrar que él era parte de la oleada de derecha que venía a gobernar…

En fin, que se puede decir de la pasada de estos cuatro personajes por la Asamblea General de Naciones Unidas:¡¡puras contradicciones!! ¡¡llamando a liberar a Venezuela y volverla una nación democrática!!, ¡¡ELLOS!! Nuestro presidente dice que siempre se ha jugado por los derechos humanos, pero nada menciona de cómo aprovechó la dictadura para enriquecerse de manera a lo menos dudosa, cobijado por el dictador. Bolsonaro, un discriminador por excelencia, que llama a armarse a su país para combatir la delincuencia y que además dice que la amazonia no es patrimonio mundial, que no es un pulmón verde del Planeta; Trump, un tipo lleno de odio, que los niños no quieren fotografiarse con él, con prácticas antidemocráticas por las cuáles está ad portas de un “impeachment”; y ¿Macri?, bueno, Macri no fue noticia, ya nadie se acuerda de él y pocos le ponen atención desde que perdió las primarias presidenciales ya que no tiene posibilidades de ser reelecto presidente.  En conclusión, este grupo no vuela mucho.

Este triste espectáculo me hizo recordar la participación del último presidente electo en el mes de septiembre, Salvador Allende Gossens, quien habló en el plenario de Naciones Unidas con la sala llena, presentando un proyecto de país coherente.

Sin más que agregar, dejo un extracto discurso ante Naciones Unidas.

“La nacionalización del cobre se ha hecho observando escrupulosamente el ordenamiento jurídico interno, y con respeto a las normas del derecho internacional, el cual no tiene por qué ser identificado con los intereses de las grandes empresas capitalistas.

Éste es, en síntesis, el proceso que mi patria vive, que he creído conveniente presentar ante esta asamblea, con la autoridad que nos da el que estamos cumpliendo con rigor las recomendaciones de las Naciones Unidas y apoyándonos en el esfuerzo interno como base del desarrollo económico y social.

Aquí, en este foro, se ha aconsejado el cambio de las instituciones y de las estructuras atrasadas: la movilización de los recursos nacionales, naturales y humanos; la redistribución del ingreso; dar prioridad a la educación y a la salud, así como a la atención de los sectores más pobres de la población. Todo esto es parte esencial de nuestra política y se halla en pleno proceso de ejecución”.

Sala cuna universal ahora ya

A propósito de la tramitación del proyecto de Sala Cuna Universal que se discutía post Fiestas Patrias en el Senado y que ha demorado mucho más de lo necesario porque hay complejidades de por medio que la ralentizan,  quiero compartir con Uds. que  esta reforma  pro empleo de las mujeres es una por la que venimos trabajando, discutiendo y tocando puertas por más de 10 años conjuntamente con la sociedad civil. Su concreción la esperamos con real expectativa y “ojo crítico” (igual para analizar la letra chica). Ahora bien, con o sin demora es sin duda una forma concreta para fortalecer el ingreso y mantención de las mujeres en el mundo del trabajo.

El proyecto de sala cuna “universal” es una necesaria reforma al Código del Trabajo que data de muy antiguo y que no da cuenta, obviamente, de la realidad actual de las demandas y necesidades de autonomía económica de las mujeres. Esta ley hará accesible el mercado del trabajo a más mujeres, facilitará el ingreso a otras cuya realidad familiar no les permite trabajar con paga fuera de casa y un tema no menor: contribuirá a frenar la violencia de género.

Por otra parte, el aumento de la cobertura del beneficio, al eliminar la barrera de las 20 mujeres en una empresa y al incorporar a las trabajadoras de casa particular y las independientes que cumplan con ciertos requisitos es un tremendo, tremendo logro que nos pone a la altura de los países europeos y escandinavos que nos llevan años en estos temas de igualdad, equidad y respeto a los derechos de trabajadoras y trabajadores.

Un gran pendiente es no incluir a los hombres que es una necesidad clara y latente si queremos avanzar en la corresponsabilidad parental (tema para otra columna sin duda), pues no considera la posibilidad de que los hombres trabajadores tengan, también, acceso universal a derechos de cuidado para sus hijos e hijas. Sin esta premisa seguimos entregando el cuidado de los hijos exclusivamente a la madre desde que nos levantamos, los vestimos y partimos con ellos/as a la Sala Cuna por mencionar solo una parte de la larga lista de “debo hacer” sin redefinir roles como la sociedad moderna nos exige!.

No puedo dejar de mencionar una acción afirmativa y positiva, un ejemplo que va más allá de lo mínimo  legal exigible y marca la diferencia:   la empresa   VTR al sumar políticas con beneficios para ambos padres sin distinción de género. Podemos preguntarles como lo hicieron y les aseguro que es “sumando y restando” además de una tremenda voluntad por el cambio y acorte de brechas entre hombres y mujeres. Sin duda uno de los pocos casos y digno de imitar o me equivoco?

Cerrando el círculo, para superar la menor participación laboral de las mujeres (48.8%), la fórmula más inmediata es aprobar la reforma a la ley de sala cuna en la Comisión de Trabajo del Senado permitiendo equiparar costos de contratación y solucionar, en parte, la brecha salarial de género.

Siempre que escribo una columna o voy a un programa de radio o televisión  repito como mantra:

Generar cambios requiere no solo de valentía y razón, requiere de SENSIBILIZACIÓN con perspectiva de género: esos anteojos que reflejan que no solo hay celeste y rosado al costado del lente, sino miles de colores que nos muestran la diversidad que requiere de atención y respuesta evitando sesgos, prejuicios , machismo y micromachismos.

Repitamos el mantra juntos/as y avancemos con una Sala Cuna Universal para que más mujeres estén en le mundo del trabajo y compartiendo los roles de cuidado!!

Octubre: Mes de las Personas Mayores

La ONU definió  el día 1 de octubre, como el día internacional de las personas de edad, Chile también se suma  a la fecha con un  día nacional,  para relevar la presencia y valor  de las personas mayores  en nuestra sociedad, este es el contexto que involucra  el mes de octubre.

El objetivo de la fecha es motivar a los gobiernos a que formulen programas a favor de las personas mayores, a trabajar en los derechos vulnerados, un contexto que permita tomar conciencia sobre las condiciones de cuidado, salud, seguridad social, discriminación, maltrato y respeto a la diversidad entre otros temas. En este sentido,  las leyes son una herramienta  fundamental que permite abordar, evitar vulneraciones y proteger a las personas mayores ante los abusos, situación que nos coloca al debe.

El liderazgo de las personas mayores, es una cuestión indiscutible, tanto en la representación social de la tradición, como reservorio cultural y sostén emocional en contextos de crisis familiar y social, sin embargo, también son  vulnerables, ya que la discriminación  por edad  se instala en la observación de pobreza, discriminación y aislamiento social, elementos  que contradictoriamente se relacionan en la esperanza de vida  basada en  el éxito de las políticas públicas en materia de salud, que nos permiten vivir más , pero no necesariamente mejor.

De esta manera se configura  el crecimiento de la población de personas mayores, entre el aumento de necesidades y el aumento de su contribución a la sociedad, motivo por el cual, es tiempo preciso para  tomar conciencia sobre sus aportes, oportunidades y desafíos del envejecimiento para las sociedad en su conjunto.

En este sentido,  es fundamental contribuir al desarrollo de una sociedad para todas las edades, que pueda dimensionar un modelo sostenible, inclusivo y digno con las personas, independiente de su edad, esto implica participación en la vida social, económica y política de nuestro país, para enfrentar las desigualdades desde una mirada protagónica, amplia y con sentido de justicia.

Este año desde las naciones unidas ,el objetivo es enfrentar las desigualdades  con las que conviven las personas mayores y avanzar en evitar la exclusión que pueden aumentar en el futuro, Chile no puede estar ajeno,  y superar el slogan de los “ adultos mejores” es el primer desafío.

La vejez tiene múltiples rostros, vinculados al lugar de origen, genero, situación económica, acceso a la salud, nivel de ingreso y tipo de ingreso, en un ambiente de constante cambios, crecimiento  y nuevas necesidades.

El crecimiento, como un fenómeno instalado y  limitado a las personas mayores, nos plantea el desafío  de aumentar a la sensibilización sobre las vulnerabilidades que les afecta y las desventajas que implica, para avanzar a la urgencia  de legislar para prevenir y proteger frente a los cambios sociales excluyentes  y estructurales que no dimensionan la calidad de vida y presencia de las personas mayores.  Es tiempo de avanzar, sin dejar de evaluar la implementación de políticas públicas que han servido de soporte a esta nueva condición, como así también, modificar acciones cuyo efecto no tienen resultados positivos en esta nueva vejez.

La majadería de estandarizar el envejecimiento,  no permite avanzar en el reconocimiento a  su diversidad  y no promueve derechos, así también,  las razones económicas  mantienen rezagos que a  futuro tendrán costos incalculables.

Los tiempos modernos  traen consecuencias  para todas las generaciones, especialmente las que deben adaptarse de manera doble, por una parte convivir con  su propia composición sociocultural  y por otra, con los desafíos de un sistema que conocen pero no los reconoce. De esta forma la sociedad del envejecimiento nos plantea nuevos retos, basado en consecuencias económicas, humanas, sociales y políticas que buscan  alcanzar una agenda prioritaria de políticas públicas con formas concretas de intervención.

Responder a las demandas de las personas mayores con ofertas institucionales y  enfoque de derechos para proteger frente a las vulnerabilidades es un segundo  desafío, en busca de consolidar acciones en materia de cuidado, pensiones,  participación, inclusión y relaciones intergeneracionales.  La población adulta mayor no solo crece en cantidad, también requiere oportunidades de calidad, pues la vejez es una etapa de la vida, una etapa vital,  cuyas condiciones física y psíquicas  permiten desarrollar su capital instalado, pero esto se da, en la medida de reconocimiento y valoración a sus aportes del presente y futuro.

Para mantener y fortalecer derechos, es necesario  aumentar la inversión pública, mejorar los procesos formativos de la educación  para la especialización, modelos de  intervención , promoción de derechos  y acompañamiento del envejecimiento, esto implica, la  necesidad de  abordar  las consecuencias de la vida a largo plazo, la mitigación de enfermedades crónicas y el desarrollo de la participación política, garantías económicas y autonomía  en el  marco de la tan valorada democracia.

Finalmente, no debemos concentrarnos solo en vivir más, también debemos abarcar de manera integral los aspectos sociales, ya que la vejez es un fenómeno universal y la comunidad en su conjunto debe trabajar diseños de soluciones individuales, familiares y colectivos, para que las políticas publica dejen de enfrentarse a una amenaza y resuelvan  asumir la oportunidad que representan las personas mayores en nuestra sociedad.

Octubre nos invita a reflexionar, defender los años que hemos ganado y propiciar  acciones para una vida mejor. Necesitamos avanzar a un país que beneficie, reconozca y valore a todo su ciudadano independiente de la edad. Octubre es el mes de las personas mayores, el mes para tomar conciencia sobre nuestra propia vejez.

Cambio Climático y vulnerabilidad social

La emergencia climática en el mundo ya no es desconocida, peor aún, se instaura con más fuerza año tras año en situaciones cada vez más peligrosas y porque no decir devastadoras en distintos puntos del orbe.  Pero ¿En que nos afecta el Cambio Climático?  Es una de las preguntas que más se repite en las mesas de la sociedad Chilena hoy por hoy  y con mucha razón pues se vivirá en diciembre una de las instancias clave para abordar el fenómeno (COP25) desde Naciones Unidas poniendo a Chile como sede.

Gigantescas repercusiones son las que afectan actualmente al mundo y que podemos fácilmente consultar a través de los medios o internet, precipitaciones agresivas, sequías, proliferación de enfermedades, desabastecimiento de agua y alimento, derretimiento de las placas polares y otras tantas que dejan a la comunidad científica con predicciones desoladoras frente a una problemática que busca apoyo de todos los sectores para mitigar las consecuencias.

Es Indudable que uno de los principales factores del calentamiento global es el uso de combustibles fósiles y el uso desmedido de los recursos naturales para la producción de energía y bienes de capital. En ello no podemos quedar ajenos sobre la concepción humanitaria que conlleva que los Estados no se hagan cargo a través de acciones concretas y acuerdos internacionales para disminuir los efectos  asociados al cambio climático y que derechamente representan un peligro a las personas en situación de vulnerabilidad social.

Chile representa actualmente el 0.25 % de los gases de efecto invernadero producidos a nivel mundial, considerando que China  produce 9.839 toneladas métricas de CO2 siendo seguido por EE.UU (5.270) y la Unión Europea (3.544) según el informe del Global Carbón Project (2017) y que a la fecha se mantiene en un aumento progresivo . Entonces la primera apreciación es que nuestro país en vías de desarrollo en conjunto con otros de Latinoamérica sufren directamente las consecuencias de lo que producen los países desarrollados, sin embargo son además los que menos recursos contienen para preparar a sus poblaciones y mitigar los efectos en esta emergencia climática.

¿Quiénes son los verdaderos afectados?

En el año 2016, durante el fenómeno del niño considerado uno de los más fuertes en las últimas décadas y que afectó directamente a  África ubicándolo en una  crisis alimentaria  y que según datos de la FAO afecto a 32 millones de personas que entre otros no pudieron  pagar para acceder a los alimentos necesarios para subsistir y también durante el 2018 la Ciudad del Cabo producto de su sequía casi la convierten en la primera ciudad del mundo en quedarse sin agua y hoy en Chile en la comuna de colina los Animales de ganadería mueren producto del déficit hídrico que a la fecha se mantiene en un 72%  lo que es considerado concretamente una crisis hídrica en niveles no observados desde la década del 50.

Al parecer es inevitable que  la crisis climática venga de la mano con el aumento de las condiciones de vulnerabilidad para personas con menos recursos y él como estas podrán enfrentar los distintos efectos considerados como irreversibles si la sociedad en su conjunto no se hace cargo hoy, pues cuando hablamos de crisis no solo hablamos de un día de intenso calor o lluvias, hablamos del como esto se ve representado en las economías, en el acceso a servicios básicos y al racionamiento en etapas críticas de los cuales, lamentablemente a lo largo de la historia quienes menos tienen son y serán la cara visible de lo que los Estados no lograron solucionar.

En estricto rigor a la sociedad civil le pertenece la acción de cuestionar el actual sistema pues los acuerdos no han solucionado a la fecha las condiciones de vida de las personas y que estas no representan el total del problema pero que si han sido responsabilizadas indirectamente por sus malas acciones particulares en torno al fenómeno, pero  que si bien, son necesarias erradicar desligan de alguna forma de la responsabilidad del sector privado que fomenta las condiciones de consumo y producción para que la algidez de la crisis aumente. La propuesta es entonces visualizar las responsabilidades de los Estados y conglomerados de forma transparente y mejorarlas progresivamente hacia la generación de soluciones sustentables que no solamente radiquen en la generación de riquezas o hacia la mera “imagen de sustentabilidad” traídas desde el marketing para promover el consumo de las masas.

 

Viñeta Govar