Adiós a un grande




El 10 de agosto de 2019 murió René Emilio Astudillo Rojas, hijo y hermano de detenidos desaparecidos y militante del PPD. Fue concejal por Isla de Maipo, Presidente de la Corporación Lonquén; padre, hermano y amigo; luchador y buscador incansable de la verdad y justicia respecto de las violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar.

Conocí a Emilio en agosto de 2008, yo estaba recién nombrada como gobernadora en la provincia de Talagante y Emilio estaba en campaña de reelección a concejal por Isla de Maipo. Era un hombre de campo, de voz fuerte, cariñoso y lleno de proyectos. No sabía de su historia personal, supe que trabajaba en la inspección del trabajo porque nos encontramos en un acto de inauguración de una sede del INP en Talagante, diez días después intentábamos bailar un par de pie de cuecas en la inauguración de la Fonda Oficial de Isla de Maipo; claramente el baile no era lo suyo.

Pasaron las elecciones y Emilio fue electo con la primera mayoría como concejal de la comuna, a los días recibí una visita protocolar, pensé que me quería contar de la elección, pero no, venía a contarme, pedir permiso y colaboración, en el tema que realmente lo movía: preparaba una actividad de conmemoración para los detenidos desaparecidos de Lonquén.

La noche del 7 de Octubre de 1973, 15 habitantes de Isla de Maipo, de diversas edades, fueron detenidos por Carabineros quienes acompañados de civiles se dirigieron a las casas de los Maureira donde tomaron preso a Sergio y 4 de sus hijos; luego donde los Hernández y arrestaron a Oscar y sus 2 hermanos; finalmente, fueron donde los Astudillo y se llevaron a su padre Enrique y a sus 2 hermanos mayores. Desde esa noche Emilio sin entenderlo se convirtió en la cabeza de su casa. Esa noche también 4 adolecentes que se encontraban fumando en la plaza, corrieron la misma mala suerte, y sus restos fueron encontrados 5 años después en los Hornos de Lonquén.

Lo que pasó en Isla de Maipo, seguramente no dista mucho de otros hechos ocurridos a lo largo del país, pero esta historia es distinta, gracias al hallazgo de los restos en los Hornos de Lonquén se derrumbó la mentira oficial.

La dictadura militar pretendió tapar lo ocurrido en Lonquén de múltiples maneras: arrojó a los 15 campesinos a un horno, los cubrieron con cal para que no quedara vestigio de ellos, no entregaron los restos a sus familiares y los llevaron a una fosa común del cementerio general para que no los encontraran; no contentos con eso, dinamitaron los Hornos de Lonquén.

Emilio no tenía 20 años en esa época, le tocó ponerse al frente de su familia y también enfrentó a la dictadura y lideró un grupo de familiares de detenidos desaparecidos que con entereza, perseverancia, fuerza y solidaridad lograron lo que Pinochet y su dictadura nunca imaginó. Que a través de la historia de 15 campesinos de Isla de Maipo se diera a conocer en el país y en el resto del mundo que aquí se torturó y mató a miles de compatriotas y extranjeros, mujeres y hombres de distintas edades y estratos socio económicos, que las historias que contaba la dictadura de que se habían arrancado a otros países, eran eso, MENTIRAS.

Emilio dentro de todo fue afortunado: se casó, formó su propia familia, tuvo hijos y también nietos. Pudo mantener vivo a su padre y sus hermanos en el recuerdo de todo el país y del mundo, rescató los restos, los identificaron, los sepultó y con ello, trajo verdad y esperanza a muchas familias de detenidos desaparecidos en Chile.

Solo un cáncer al páncreas podía doblegar a un grande como este. Chao Emilio, que descanses en paz.

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