#Anochesoñé Chiloé sin amenazas




El estudiante universitario que fue detenido por el OS9 de Carabineros por revelar un sueño en donde ponía una bomba en la casa de la vocera de gobierno Cecilia Pérez, nos deja una ya habitual sensación que se viene repitiendo una y otra vez a medida que avanza el gobierno y se ven las nuevas medidas implementadas por el gobierno de los tiempos mejores, ¿nos están hueviando?

Buscando algo que rescatar de este lamentable suceso nacional –si es que hay algo que se pueda rescatar- encontré el fenómeno surgido gracias al hashtag  #Anochesoñé, que nos invitó durante varios días a compartir a través de las redes sociales nuestros sueños, de habitantes de esta patria que sentimos, gracias a estos papelones, que ya no nos pertenece, ni nos representa, chilenos promedio, que observamos desde diversas ventanas la realidad nacional.

En esta ocasión me quiero referir a Chiloé, un territorio que sí me representa, en donde los habitantes están alerta, conectados y organizados para detener cualquier nueva amenaza. Digo cualquier “nueva” amenaza, porque ya en el 2004, fue el mismo Sebastián Piñera quien adquirió -muy a su modo desde una sociedad panameña-, nada menos que un 15% del territorio de Chiloé (118 mil hectáreas), zona además en conflicto por la demanda del pueblo huilliche.

Me permití soñar Chiloé sin amenazas.

#Anochesoñé Chiloé sin puente. Se hundía la plataforma Jack Up Pioneer III en el Canal de Chacao, donde se realizan los trabajos para la construcción de un puente colgante de 2.750 metros, que busca unir Chiloé al continente. Puente que a ningún chilote-huilliche (con excepción de la cámara de comercio) le interesa en lo más mínimo, pues más bien claman por inversión en educación, salud, y conectividad al interior del archipiélago.

#Anochesoñé Chiloé sin eólicas. Se caían las concesiones industriales y mar brava volvía a ser un territorio libre y los habitantes del sector podían vivir y dormir tranquilos. Podían seguir con sus actividades productivas ligadas a la recolección de orilla, extracción de mariscos, pesca y sus actividades de turismo comunitario.

#Anochesoñé Chiloé sin mineras. Donde el subsuelo pertenecía a quienes lo habitan y protegen, por lo que no podía ser concesionado por el gobierno para la extracción industrial. Hoy el código minero no pone mayores trabas para que sean destruidas playas de gran valor turístico y patrimonial como las de Cucao, Chanquín, Chepu, Pumillahue,  Mar Brava, Guabún, entre otras, haciendo desaparecer a su paso cultura, tradición y la histórica fuente laboral ligada al recurso marino.

#Anochesoñé que Chiloé le pertenecía a su pueblo, o al menos era considerado por el Estado a través de consultas ciudadanas, cabildos, plebiscitos, u otros, antes de iniciar acciones de falso progreso, que solo benefician a quienes han puesto valor a la tierra, medidas que sumergen en la actualidad a todo un país en la inconciencia del neoliberalismo.

#Anochesoñé que en Chile se respetaban los derechos humanos de los pueblos originarios, soñé que habíamos aprendido sobre las consecuencias de privatizarlo todo, que teníamos conciencia del impacto de la sobreexplotación industrial de los territorios, que nos interesaba resguardar el patrimonio social, cultural y natural de nuestro país.

#Anochesoñé que en Chile se podía soñar libremente, porque en los sueños sí hay democracia y tiene valor la opinión de cada ciudadano, porque en los sueños somos protagonistas del destino y se nos revelan las verdades, las certezas, en los sueños se sintoniza con los deseos más profundos de las personas, y probablemente sea el único espacio en el que esto puede seguir ocurriendo.

 

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