¿Avances o inequidades?




A lo largo del mundo las mujeres han tenido avances productivos y legislativos. Sin embargo, en pleno Siglo 21, estos avances no han sido equitativos, ya que no llegan a todas por igual. Situación que han querido volcar mediante la reivindicación y empoderamiento femenino, accediendo al mercado laboral, social, económico, político, entre otros.

Es así como las mujeres de hoy son quienes escogen que quieren estudiar, como vestirse, el ser o no ser madre, entre otras muchas decisiones. No obstante, hay roles que la sociedad asume como exclusivos y propios del género, sobre todo en los casos cotidianos como la vida familiar, en el quehacer con los hijos/as, en la preparación de alimentos, limpieza de la casa, entre otras. La falta de co-responsabilidad ha provocado una sobre demanda en la multitarea en muchas mujeres chilenas.

Por otra parte, debido a esta multiplicidad de funciones, es que aparecen consignas como “abajo el patriarcado” cuyo origen es antiguo y fue escrito por Weber y Engels; quienes hacen referencia a esta famosa obra Estado, Familia y Propiedad Privada, reflejo de una institución de dominio masculino (Facio y Fries, 2005), hechos que se contraponen a los avances del XXI. Sin embargo, a modo de ejemplo, en el ámbito laboral la OIT en su página web señala que las mujeres ganan 17% menos que los hombres por hora trabajada y pese al aumento de su participación laboral aún están lejos de la igualdad (OIT, 2019) , asimismo lo ratifica la Fundación Sol, señalando que 7 de cada 10 mujeres con hogares monoparentales obtienen salarios inferiores a $380.000 (CASEN, 2017), que apenas superan la canasta básica de alimentos en $46.306 mil pesos, y qué pasa con los otros gastos básico.

Por tanto, surgen interrogantes ¿estamos avanzando? Si en una década hemos tenido  412 femicidios de acuerdo con los datos oficiales difundidos por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG). Estamos avanzado cuando vemos que las mujeres son el género desprotegido del sistema previsional con un promedio de jubilación de 192.000 mil según las cifras obtenidas de la Superintendencia de Pensiones, las cuales se encuentran sobre la línea de la pobreza por solo $25.000 mil.  Que decir en materia de cargos de poder; nuestro país a lo largo de su historia  ha tenido al menos 34 presidentes hombres, siendo Michelle Bachelet la primera Presidenta mujer -en dos periodos-.

La misma situación se presenta en los cargos políticos; de la cámara baja y alta, prevaleciendo en mayor porcentaje el género masculino, lo que nos lleva a reflexionar que en un mundo de tantos avances, la forma de visualizarnos ha sido poco gentil considerando que desde el 2016 se crea en Chile el Ministerio de la Mujer, el cual no ha dado el ancho con las demandas colectivas, sucesos que quedan demostrados en los últimos meses con el “Estallido Social” donde solo se ha cuantificado el número las agresiones por parte de la Ministra Plá, sin dar un atajo a las violaciones sistemáticas que han sufrido las mujeres en manos de fuerzas especiales.

Finalmente, para avanzar el Estado debe dar indicios de voluntad política, en paridad de género, seguridad social, leyes asertivas, resguardo a la integridad física y mental, entre muchas otras. Esta es tan solo una pequeña radiografía de las desigualdades que las mujeres hoy vivimos ¿cuántas más nos aquejan?… son muchas las necesidades en una lucha contra gigantes, por tanto, decimos queremos que se nos dignifique y revindique nuestro rol como mujer en sus distintas aristas, como mujeres capaces, inteligentes que están dispuestas a construir una mejor nación.

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