Chile despertó, se contagió y cambió




Los deseos del 31 de diciembre del año pasado más bien iban en la dirección de que este nuevo año trajera al país más diálogo, unidad y una nueva constitución, que fuera paritaria, inclusiva y que no sea una actualización sino que nos proyecte como país al desarrollo, que garantice derechos esenciales a cada uno de los habitantes de este país: pensiones dignas, acceso a salud de calidad y de manera oportuna, y educación de calidad para todos y todas.

La mayoría de los chilenos nos habíamos hecho el ánimo de que este año sería especial, y a pesar de que a inicios de enero desde China se informaba del Covid 19, coronavirus, y de su alta peligrosidad por ser muy contagioso, y en Europa empezaba a contagiar a miles de personas, parecía que por estos lados no llegaría o lo haría después de nuestro proceso constituyente. Para ser justa quienes pertenecen al mundo de la salud y en especial a los epidemiólogos y epidemiólogas sabían que lo que venía era algo grande y que no respetaría procesos políticos electorales, ni siquiera porque se trata de hacer una nueva constitución.

Y aquí estamos… en cuarentena, en nuestras casas con miedo a contraer el virus, calles vacías, volviendo a descubrir la vida en familia, algo similar vivimos en Octubre de 2019 cuando Chile Despertó y esa energía que estaba reprimida explotó y estuvimos una semana con toque de queda, pero esta vez el aislamiento social será por más tiempo.

Tanto el estallido social como el coronavirus nos han mandado para la casa, por cierto que no por las mismas razones, pero si tienen muchas cosas en común.

 

ENFADO POR LOS ABUSOS, NO AL ZORRONISMO

Una de las características del fenómeno denominado Chile despertó es el hartazgo por los abusos que nuestro sistema político económico produce en su base y la ausencia de castigo a quienes abusan a vista y paciencia de todos y todas. Por otro lado, estos mismos personajes -los abusadores- crearon una generación de jóvenes denominados ZORRONES, que básicamente se caracterizan por ser jóvenes de clase alta, displicentes e indolentes, que piensan que por los recursos económicos de sus familias son inmunes a la justicia y a cualquier ley de la República. Todos ellos zorrones y zorronas y sus padres y madres son repudiados por la mayor parte de la población, así lo vimos en Octubre pasado y hoy lo vemos en el litoral central del país, específicamente en Reñaca, Zapallar, Papudo y Maitencillo muchos de ellos/as pasando la cuarentena en modo vacaciones sin importar que son ellos/as mismos/as quienes portan la enfermedad.

 

SOLIDARIDAD COMO RESPUESTA

Los especialistas dicen que el coronavirus se enfrenta con solidaridad, es decir, todos debemos entender que nuestra suerte está ligada a la de mi vecino, independiente de cuántos recursos económicos tenga, cual es su ideología, donde nació o qué estudió. Hemos visto como en supermercados están poniendo cuotas para comprar productos necesarios para enfrentar esta pandemia y así evitar el acaparamiento de algunos que lo único que provoca es más riesgo de contagio, no sacamos nada con tener litros y litros de alcohol gel en nuestro poder si los demás no tienen, lo que retardará el contagio es que todos y todas tengamos los implementos para enfrentarlo.

Cualquier semejanza con la solución a la demanda expresada el 18 de Octubre, ¡es pura casualidad!, necesitamos un país que tenga un modelo de desarrollo que incluya a todos y todas, no para el 10% de la población como es el que tenemos, es decir, requerimos más solidaridad.

 

MAL DIAGNÓSTICO E INEPTITUD PARA ENFRENTARLO

El gobierno de Sebastián Piñera queda corto en el diagnóstico y, por cierto, de cómo enfrentar el problema, para el estallido social y en la pandemia el gobierno ha mostrado una inclinación a estar enfocados en las cosas y nos las personas. Si el gobierno está siguiendo los consejos de la OMS, como así lo dice el Ministro Mañalich cada vez que aparece en la televisión, ¿porque el diagnóstico no es gratuito? La estrategia de la OMS está basada en poder diagnosticar la mayor cantidad de población y para eso es imprescindible que sea de acceso para todos/as y no para el 10% de siempre. El estado de excepción decretado permite fijar precios y el gobierno opta por cobrar hasta $25.000 por el diagnóstico, en vez de hacerlo gratuito.

Por otro lado, lavarse las manos es imprescindible para prevenir el contagio, y el gobierno no anuncia ninguna medida por la sequía que le permita a muchísimos pueblos sin agua lavarse las manos como corresponde, mientras el ministro de Agricultura Antonio Walker posee derechos de aprovechamiento de aguas de 29.000 litros por segundo que no están a disposición de las personas para que puedan prevenir la enfermedad.

 

QUE SE VAYAN TODOS

El acuerdo del 15 de noviembre en la madrugada en el Congreso Nacional dejó un gusto amargo porque si bien resultaba ser un muy buen acuerdo desde la perspectiva de quienes habíamos estado o están en espacios de gobierno, para la ciudadanía era insuficiente sobre todo por su sentido de oportunidad: a 5 meses del acuerdo no hay cambios sustanciales y lo que es peor hoy el plebiscito se posterga por una crisis sanitaria y las cosas en Chile siguen igual. Según las encuestas, la ciudadanía no cree en quienes gobiernan y no están disponibles a votar por la mayoría de ellos.

El coronavirus ha sido mucho más efectivo que cualquier presión ciudadana, hoy ministros disponibles a reducir su sueldo en un 30%, el senado aun está tramitando su rebaja de un 50% por un período de 2 meses, ha logrado que algunos supermercados no abran los domingos, ya veremos que otras cosas más.

En 4 meses más tendremos un Chile distinto, más solidario porque como dicen los expertos, esta enfermedad se supera con solidaridad y es precisamente lo que nuestras autoridades aún no entienden, pero parece que el cambio si o si viene.

 

 

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