Como somos realmente en tiempos de crisis




Estamos en una situación de crisis, una de esas crisis de las que te hablan las películas.  Si bien es cierto que los científicos ya hablaban de esta posibilidad y la interconexión entre los países (transporte aéreo) hacía esperable una pandemia como la actual, al parecer, no estamos preparados para enfrentarlo, ni moral ni logísticamente, como personas ni como instituciones.

En que sustento esta premisa:

Primero: desde los noticiarios estamos inundados de información sobre de acaparamiento y desaparición de productos básicos, pánico que ha cundido a todas las clases, y que los que pueden compran, los que no pueden, se asustan. Sin embargo, esta situación, no es necesariamente una responsabilidad exclusiva de las personas y sus temores a una pandemia, está más asociado a la incertidumbre. A la incertidumbre, primero de los alcances de este periodo de crisis o conmoción, nacional e internacional, y de incertidumbre en los mercados.  Vivimos en un contexto social, donde prima el individualismo (“sálvate solo”), donde la provisión de suministros básicos está delegada a un mercado (que se autorregula), donde no existen bandas de precios, ni hay definición de productos de primera necesidad[1], y donde cada vez que esta entidad “mercado”, pueda, va a especular con los precios ¿es razonable la inmoral alza de precios de los productos que más ha requerido la gente a partir de las indicaciones de las autoridades sanitaria: alcohol gel, sanitizantes, papel higiénico? Por mencionar unos ejemplos.

Resulta evidente la dicotomía, el mercado puede permitir alzas de precios irracionales sobre una alta demanda de productos, pero no puede permitirse el control de la cantidad de productos que el consumidor pueda llevar (una cuota). El mercado se permite subir los precios por la demanda, pero no se hace cargo de poder llevar a cada hogar los productos que son necesarios. ¿y porque pasa eso? Porque tenemos una sociedad donde él mercado regula, y esta regulación está condicionada a las ganancias y no a las necesidades de las personas. ¿le suena aquí el Estado Subsidiario versus el Estado Social de Derecho?

Después de una semana de debate, de exposición pública y de “llamados de las autoridades”, tenemos un mercado que está siendo más flexible, ha modificado horarios, ha entrado en la lógica del cuidado de sus “clientes”, incluso resguardando cuotas de productos esenciales. Pero recuerden, esta modificación de las conductas empresariales respondió a una seguidilla de polémicas, exposición pública y denuncias ciudadanas, no proviene del alma del mercado.

Segundo: el comportamiento de nuestras autoridades. Podemos pensar que las autoridades son personas, pero al mismo tiempo tienen una representación institucional. Por tanto, tienen los vicios y beneficios de ambos. En la primera semana, la representación de institucional del Estado recae en la autoridad de Ministerio de Salud, que planteaba una serie de medidas, a partir de una estructura ideada desde el Gobierno, que entró en conflicto directo con las autoridades comunales, quienes, a mi entender, cumplen con la misma doble militancia son personas e instituciones simultáneamente, pero en un contexto territorial definido. Al final, pudimos ver, mediáticamente una pugna diaria, entre ambas instituciones / personas.

De esta pugna, puedo rescatar los siguientes elementos: desde la institución del gobierno, había una postura, que no consideró otras, y se mantuvo en una extraña protección al mercado, comercio y empresariado, al tratar de entender las primeras medidas (promover teletrabajo, cuarentena voluntaria), pero no vimos bandas de precios a productos de primera necesidad, cierre de actividad comercial que no fuese vital, o sacar a los niños en los colegios.

Las autoridades comunales, desde una lógica territorial diferente lograron interpretar las necesidades de las personas: quedarse en casa. Y a partir de esta idea base, iniciaron una guerra mediática y de acciones opuestas a las medidas del gobierno, en la Región Metropolitana. Algunos alcaldes más oposicionistas y otros menos, pero todos bajo la misma premisa: es importante la economía, pero más importante es la vida.

Hemos visto esta guerra cruzada en varios bandos: Colegio Médico (grande Izkia), alcaldes metropolitanos y por otro lado el gobierno. Todas instituciones representadas por personas. ¿Por qué hago hincapié en esto?, porque vimos una persona del gobierno expresarse de manera autoritaria, despectiva, irracional, engañosa y prepotente, que finalmente tuvo que ceder, frente a la evidencia y a decisiones políticamente más éticas: cierre de colegios, limitación de funcionamiento de entretenimiento, cierre de grandes comercios. Este conflicto que ha sido ganado paulatinamente por las autoridades comunales, a vista y paciencia de los medios nacionales e internacionales, donde han salido burlas (solapadas y explicitas), sobre los virus que mutan y se transforman en buenos, el mejor sistema de salud del mundo… entre otros autogoles.

Mientras tenemos un gobierno, cuyo representante cae en esta seguidilla de errores, arrogancias y retrasos en implementar medidas. Los alcaldes contienen en su territorio a la avalancha de personas solicitando otros servicios: vacuna influencia, alimentación complementaria, desplegando ingenios, vacunando en juntas de vecinos y domicilios, despachando cajas de alimentación y guías académicas a los estudiantes y sus familias. Volvemos a la pensar, que tenemos un gobierno que garantiza una política que favorece al mercado… mientras los municipios locales deben cumplir con el rol subsidiario.

Finalmente, se logró generar una mesa social para abordar esta crisis sanitaria, con otras voces representantes de la sociedad civil. Estaremos atentos. Hay que recordar que esta mesa se conforma después de una guerrilla cruzada entre nuestras instituciones, representadas por personas y sus veleidades.

Debo decir finalmente, que esta pandemia, causa por el virus Covid19, de la familia de los Corona Virus, ha evidenciado de manera más expresa la necesidad de una nueva constitución, una que ponga en el centro un modelo de Estado Social de Derechos.

[1] Países de Europa y América, cuentan con productos básicos, con bandas de precios y libres de impuestos (Argentina, Bolivia, España… ejemplos)

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