Competencias para el Siglo XXI en un contexto impredecible




Sin duda hoy el mundo está cambiado y probablemente los más entusiastas consideran que los paradigmas económicos y sociales debiesen replantearse y remirar la globalidad como un concepto más inclusivo, natural y crítico. Sin duda los dos hitos de los últimos meses han cristalizado nuestros temores, angustias y cuidado, y por cierto aquello que no estamos de acuerdo en tolerar:

Primero, la pandemia del COVID – 19 en pleno desarrollo en el mundo pareciera que aún no nos da las últimas lecciones y nos obliga cada día a reenfocarnos críticamente respecto de nuestros comportamientos y el actuar de los demás. Quizás lo más duro que nos ha tocado vivir son las innumerables muertes en el mundo y por que no decirlo, lo más cruel es observar conscientemente como la gente pasa hambre y probablemente este muriendo de hambre.

A lo anterior, se suman hechos como la muerte de George Floyd, de gran brutalidad e inconsciencia en pro del orden y la norma de la autoridad, que no fue capaz de escuchar I can’t breathe (no puedo respirar) ¿Cuánto pesa la historia y el desarrollo de la humanidad frente a estos acontecimientos?

¿Cuáles son los aprendizajes que estos hitos nos dejan? El primero en plena expansión en Chile y el segundo lo creíamos en retirada a nivel mundial. Pues bien, aún es imprudente atreverse a dar una respuesta muy clara, sin embargo, desde el campo de la educación e investigación podemos plantearnos la siguiente interrogante ¿cuáles son las capacidades/habilidades y/o competencias que se requieren para el siglo XXI?

¿Qué debiese requerir la educación superior y la industria tras estos hitos? Nos han enseñado que el concepto de calidad en educación tiene que ver con acceso, mejores estándares en la formación y modernidad. Pero probablemente se necesitan discusiones previas no agotadas aún, que puedan resignificar el sentido de la educación de manera transversal, desde el sistema escolar, técnico profesional, universitario y la empresa.

En este sentido, la sociedad está en medio de profundos cambios, y anticiparnos es complejo, no obstante, las transformaciones pudiesen tener ciertas orientaciones (Bellei, 2020) como elementos de discusión inicial para responder a las preguntas de resignificar el concepto de educación y atrevernos a plantear cuáles podrían ser las capacidades por enseñar en el siglo XXI.

 

  • Una primera discusión debe permitir formar jóvenes para una sociedad intercultural, diversa e inclusiva.
  • La relevancia de formar en equidad, habilidades, capacidades y competencias complejas y críticas, en una constante discusión abierta sin rigideces y obstáculos.
  • Dar sentido a la necesidad de participación ciudadana, progresista y crítica, que atienda los desarrollos colectivos, comunitarios, políticos y sociales.
  • Promover el conocimiento de si mismo, del autocuidado, con la esperanza de construir un mundo que demanda mayor armonía.

Dadas estas discusiones, es necesario aprender de nuestras culturas, de la innovación que se puede generar, de la flexibilidad que es oportuno incorporar en nuestros comportamientos y decisiones, respetando las diversidades como una apuesta política de sociedad, donde el trabajo colaborativo permee la rigurosidad y egoísmos. Que el actuar proporcione acciones pacíficas de entendimiento y respeto por la propia persona de manera individual y colectiva.

Bellei, en uno de sus artículos recientes, representa un cuadro síntesis de las principales habilidades psicológicas y sociales (National Research Council, 2012) que pudiesen ser relevantes para la vida y para nuestro actuar como sujetos sociales, diversos, interculturales y autónomos. Rescatando las principales competencias intrapersonales e interpersonales y cognitivas propuestas (adaptadas por el autor) se destaca como cobran sentido los aprendizajes prácticos, las competencias sociales y de convivencia, como habilidades superiores.

 

Competencias Intrapersonales  
Apertura al aprendizaje (intelectual) Flexibilidad, adaptabilidad, apreciación artística, conciencia cultural, responsabilidad personal y social, valoración de la diversidad, mejoramiento continuo.
Ética y conciencia (en todos los ámbitos de la vida y del desarrollo humano) Iniciativa, productividad, autorregulación; ciudadanía de deberes y derechos, rigurosidad y responsabilidad.
Autoevaluación positiva Reforzamiento personal, retroalimentación, salud física y psicológica.
Competencias Interpersonales  
Colaboración y Liderazgo Comunicación, asertividad, trabajo en equipo, empatía, solución de conflictos, responsabilidad.
Competencia Cognitiva WQ
Procesos y estrategias cognitivas Pensamiento crítico, resolución de problemas, argumentación e interpretación cualitativa y cuantitativa. Funciones ejecutivas.
Conocimiento e Innovación Dominio de la información y tecnología, comunicación oral y escrita. Creatividad.

Fuente: National Research Council, 2012 (Bellei, 2020), adaptado por el autor.

Volviendo a nuestra pregunta inicial ¿cuáles son las capacidades/habilidades y/o competencias que se requieren para el siglo XXI? pensando en el contexto actual y en especial en los dos hitos movilizadores de este artículo, podríamos aproximarnos a algunas posibles reflexiones:

Es necesario un mayor desarrollo de un conocimiento práctico que incluya información y tecnología para adaptarse a la permanente contingencia social, económica, ecológica y sanitaria que a la humanidad le toca (tocará) vivir. El conocimiento práctico debiese promover estrategias y pensamiento crítico que fortalezca la creatividad e innovación en los diversos escenarios donde las personas se mueven.

La flexibilidad y adaptabilidad como aprendizaje responsable, nos coloca en sintonía como seres éticos y conscientes de nuestro entorno, en particular con los productivos e industriales para un mejor desarrollo de la humanidad. Esto requiere de la mayor creatividad y autorregulación personal y social, promoviendo la ciudadanía de derechos y deberes en la búsqueda de reconocimiento a las minorías y divergencias.

El liderazgo y la comunicación asertiva permite protegernos, autocuidarnos y resolver los conflictos con empatía y responsabilidad, utilizando las fuentes, los datos y las experiencias fundadas en la investigación y la ciencia situada e intercultural con una gran pre-ocupación del entorno natural y social.

Estas competencias nos exigen un sistema educacional que supere los intereses de certificación y promoción, que nos enseñe el desarrollo de lo colectivo en la diversidad individual, que promueva la productividad y la industria ética y consciente de las limitaciones naturales, sociales y personales. Que permita dar respuestas a los distintos hitos sociopolíticos que las propias relaciones humanas provocan día a día y que hoy nos tienen en una profunda reflexión.

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