Convertir el crecimiento en bienestar




La “Contrarreforma Tributaria” recién anunciada ha vuelto a poner en el tapete el debate sobre crecimiento y redistribución del ingreso. Que el crecimiento es muy importante, no hay duda, pero que no es suficiente también. Se necesita además una redistribución del ingreso que se logra vía impuestos y transferencias. Ambos son indispensables ¿Pero para qué?: para el bienestar de las personas. Ese es el punto. Crecimiento y redistribución son importantes, para lograr el bienestar de la población.

Crecer es necesario, pero cómo crecemos económicamente, también es relevante. Cómo lo hagamos puede generar más dinamismo económico, afectar los ingresos y dar más o menos bienestar. Cómo se redistribuye también puede generar un mayor o menor impacto en el bienestar. Y sin duda existen varias otras dimensiones distintas al crecimiento económico y a la redistribución del ingreso, que pueden generar más bienestar a la gente.

Chile ha consolidado su democracia y logró crecer mucho y por muchos años. Chile hoy es más rico que nunca en toda su historia, pero tiene el desafío de convertir esa mayor riqueza lograda en bienestar efectivo para toda su población.

Tenemos que ver cómo integramos bien los desafíos que esto implica. Convertir el crecimiento en bienestar a diferencia de “el crecimiento equitativo” o “crecimiento con igualdad” donde lo sustantivo era el crecimiento y “la equidad o igualdad” el adjetivo, en nuestra propuesta el sustantivo es el bienestar y el adjetivo el crecimiento. Lo anterior supone considerar: que el bienestar es algo más amplio y diverso que la equidad; que a la gente le interesa más el bienestar y “su” bienestar que la equidad; que el centro de la propuesta es el bienestar y no el crecimiento; que el desafío mayor no es crecer, sino que cómo convertimos el crecimiento en bienestar; que el bienestar debe conducir o “comandar” las estrategias de crecimiento; que ello supone un crecimiento mejor de más calidad que solo cantidad; que tenemos que generar los ÍNDICES que reflejen lo anterior para evaluar y orientar las políticas públicas de otra manera; y que además de “crecer distinto” se necesitan reformas contundentes en otras áreas para poder garantizar OTRO DESARROLLO.

Un estudio reciente del Boston Consulting Group, BCG; junio 2015, que realiza una Evaluación de desarrollo económico sostenible (SEDA) a través de diez dimensiones que son: ingreso, estabilidad económica, empleo, salud, educación, infraestructura, igualdad de ingresos, sociedad civil, gobernabilidad y medio ambiente, examina cuan efectivos son los países en convertir la riqueza en bienestar. Chile aparece en una calificación de 0 a 100, con 65,4 puntos, lo que lo pone como líder en américa latina, seguido por Uruguay y Barbados, y de las diez dimensiones evaluadas está en 9 sobre el promedio a nivel mundial. Sin embargo, su punto débil es la igualdad de ingresos, área en el que Chile obtiene 21 puntos, frente a la media global de 53,7 puntos, constituyendo una mochila muy pesada en cuanto a su sustentabilidad.

Todo esto confirma que, si bien es necesario crecer, no basta con ello. Hoy tenemos que dar un nuevo impulso al desarrollo, con más crecimiento, pero a un desarrollo sustentable, capaz de convertir el crecimiento en bienestar para todos. Hoy tenemos el desafío de integrar una propuesta de impulso al desarrollo retomando un mayor crecimiento, pero con la capacidad de mantener el proceso de reformas sociales. Cosa que no será fácil con el actual gobierno.

Cuando Chile crece hoy, ese crecimiento se distribuye de manera muy simétrica a la estructura socioeconómica preexistente, por lo cual, la mayor parte de ese crecimiento es capturado por los más ricos. Necesitamos modificar eso de tal manera que cada nuevo punto de crecimiento se distribuya proporcionalmente a favor de los más necesitados. Para ello se requiere considerar que el crecimiento debe estar en condiciones de sustentar un cierto  nivel de bienestar colectivo y a su vez de bienestar individual y familiar, es decir, colectivamente este crecimiento permite contar con un conjunto de bienes y servicios públicos de calidad que posibiliten nuestra mejor calidad de vida  en ámbitos de Educación, Salud, Seguridad Ciudadana, Áreas Verdes, Transporte Público, Internet, entre otras: así como también generar las vías de acceso, los espacios de oportunidad y las facilidades para emprender que permitan superarnos en lo personal y familiar.

Tenemos que redistribuir mejor por la vía de impuestos más progresivos y de aumento del gasto público con un uso también más progresivo de ese gasto. Existen una gran cantidad de subsidios y también exenciones tributarias muy regresivas. No debemos olvidar que nuestra gran diferencia en la distribución del ingreso con los países más desarrollados se produce luego de impuestos y transferencias sociales. Chile es el país de la OCDE (2015) que menos reduce la desigualdad de mercado después de impuestos y transferencias: en Francia y los países nórdicos, está disminuye más de 40%, mientras que en Chile disminuye muy marginalmente. Parece interesante, por ello, la idea de poner hiperimpuestos al 1% más rico.

Pero también necesitamos crecer de mejor manera. Los impulsos al crecimiento se han debilitado la última década. Chile necesita un proceso de transformación productiva que genere mayor valor agregado, que se base más en las redes de empresas territoriales y aprovechando las oportunidades de las economías locales, aumentando la diversificación e intensidad tecnológica de la economía y generando como consecuencia de todo ello una mejora de la productividad del trabajo y por ende en las mismas remuneraciones. Efectivamente, para mejorar los salarios y la calidad del empleo es imperativo avanzar en mayor productividad y en un replanteo de las relaciones laborales.

Toda la perspectiva señalada a lo largo de este artículo solo es posible con un nuevo PACTO SOCIAL que surja de un diálogo social, multiactores y multinivel, permitiendo una gobernanza inclusiva donde la mayoría sienta que es parte beneficiada y protagonista del mayor bienestar que el país logra como tal, sin dejar excluidos en cada trecho y a cada rato.

Síguenos