Cuando los anuncios no son suficientes




Muchas personas asocian los temas país a las políticas partidistas; para el caso de los temas de género, tengo la convicción de que debemos hacer la diferencia: hay que ampliar la mirada y desmarcarnos de lo relativo a las ideologías partidarias: El abuso sexual no distingue entre mujeres de izquierda o de derecha. Es un tema transversal.

La revolución feminista a la fecha, tiene tantas aristas y tantos años de “omisión”, que se juntaron todas las demandas y la clase política debe enfrentarlas rápido y bien, porque a la vuelta de la esquina está el error que puede llevarnos a retroceder a fojas cero. Entonces, ¿A qué nos referimos con que los anuncios no son suficientes?.

Queremos decir que pese a que existe el compromiso político de casi todos los sectores del legislativo (y debo dejar fuera al ejecutivo, por razones evidentes), debemos agilizar las medidas para que los anuncios se transformen en políticas públicas concretas para desafiar el escenario actual, donde los femicidios, los abusos sexuales y todas las formas de violencia hacia la mujer, sean abordados de manera preventiva, no reactiva.

Iniciativas como la del Diputado Gabriel Silber, con la “Ley Gabriela”, en la búsqueda de regular las relaciones de pareja no conyugales, así como la iniciativa (ya concretizada) de tener una Comisión en la Cámara de Diputados que aborde los temas de equidad de género son un gran avance, pero no debemos descuidar los temas que, si bien no matan, traen algún tipo de “empobrecimiento” a la mujer. Y con esto me refiero no sólo al “empobrecimiento” en términos económicos, sino que también a los efectos psicológicos y emocionales que se producen al darte cuenta de que tus posibilidades son notablemente inferiores por el solo hecho de ser mujer.

Entonces, pongámosle urgencia a lo importante que no mata: la brecha salarial, el usufructo por parte de las Isapres, el cuoteo injusto en directorios de empresas, y todas las otras formas silenciosas de discriminación. Si logramos integrar a la mujer en paridad, los cálculos son claros: no hay pérdida, hay solo ganancias. Esto nos transformará, rápidamente, en un país con visión y desarrollado, otorgado a través de lo más preciado: la fortaleza de una sociedad igualitaria.

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