¿De qué hablamos cuando hablamos de animalismo?




El debate actual.

La temática Animalista como corpus teórico autónomo ha ido robusteciéndose de manera reciente. En años anteriores esta se encontraba diluida como apéndice tanto en los movimientos “hippie”, “New Age”, Ecologismo o en los denominados movimientos altermundistas.

¿Qué grado de robustez tiene el animalismo fuera de Chile?; ¿Estamos ante una temática importable?; ¿Qué porción del debate debiese interesarnos?

Para dar cuenta del derrotero  animalista fuera de nuestras fronteras, en tanto aspiración a un  cuerpo autónomo en términos de lineamientos teóricos y discursivo es necesario detenernos respecto el desarrollo del mismo.: “Estamos en la tercera ola de la cuestión animal: después de la ética animal de los setenta y la deconstrucción del humanismo de los noventa, toca politizar esta causa”. Afirma Corine Pelluchon, filósofa y profesora de la Universidade Paris-Est-Marne-La-Vallée.

Después de los años del activismo animalista encubierto, en los que también se luchó por los derechos civiles y la igualdad de sexos y que dejó libros como “Liberación Animal”, del pionero Peter Singer (1975), ahora los derechos de los animales tienen que entrar de lleno en los parlamentos. “El imperativo legal es la forma de eliminar de inmediato ciertas prácticas como la caza con perros, el comercio de foie gras y pieles, los circos con animales, el cautiverio de los cetáceos y las corridas de toros”, alega Pelluchon de forma tajante.

Varios ensayos recientes, buscan politizar la causa y la lucha por los derechos de los animales, quizás el más influyente es el de Pellouchon, quien ha volcado sus ideas en el “Manifiesto Animalista”. Es un texto corto, directo y con propuestas concretas. Un panfleto que rompe la brecha entre la teoría y la práctica y va encaminado hacia la acción. Y en su país han recogido el guante. A finales de 2016 se creó el Parti Animaliste y en mayo del año pasado el Ministerio de Medio Ambiente ya prohibió la cría de cetáceos en cautividad.

Otra expresión política es PACMA, partido político español fundado en 2003 que lucha por los derechos de los animales, el medio ambiente y la justicia social. Asimismo defiende la promoción del vegetarianismo y del veganismo. Cabe consignar que no ha tenido éxito político en cuanto a elegir autoridades mediante voto popular, en  las Elecciones autonómicas de 2019, se presentó en todas las comunidades excepto Navarra. Los resultados son bastante discretos, obteniendo un porcentaje de voto entre el 0,5-0,8%, exceptuando Baleares y Canarias con un 1,43% y un 1,16% respectivamente. Lo que nos abre la interrogante que también aplica a nuestro país: ¿El animalismo en cuanto activismo digital se pasteuriza al momento de votar en elecciones?; ¿Cuánto drena la democracia formal al meme, la foto de la mascota y el stories en Instargram?

Otros ensayos, publicados en español, que también abordan la temática animalista viene a reafirmar el vigor del tema en términos de debate público, uno de ellos es “Zoópolis, una revolución animalista”, de Sue Donaldson y Will Kymlicka, los autores toman como punto de partida la teoría tradicional de derechos animal: seres sentientes merecedores de derechos de vivir y de evitar sufrimiento.  Otro texto que ha tenido impacto en la opinión pública europea es “Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas”, de Melanie Joy, esta licenciada en Psicología por la Universidad de Harvard es una conocida escritora en Estados Unidos, defensora de derechos sociales y, especialmente animales, e impulsora del término “carnismo”, el cual lo explica así: “El carnismo es una ideología dominante, lo que significa que está arraigado y normalizado, creando creencias, comportamientos, leyes, normas, etc. Y es una ideología violenta, cuyos principios van en contra de los valores humanos fundamentales.”

Su critica también suma a la industria alimenticia, no sólo critica la crueldad de las empresas alimentarias, que obligan a los animales a vivir hacinados sin ver la luz del sol, sin ventilación, en condiciones insanas y alimentándolos por la fuerza, en su trabajo también denuncia las condiciones abusivas, peligrosas e insalubres a las que se enfrentan millones de empleados de estas empresas. Esto se entronca con el reciente llamado que hace la ONU respecto mitigar el Cambio climático que apuntan a lograr meta del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2 grados, el cual no podría lograrse sin cambios en el uso global del suelo, lo que está ligado al modo en que producimos alimentos, lo que sienta las bases para futuras negociaciones y en especial cambios de habito alimenticio. ¿Es posible un escenario así en nuestro país? ¿Las industrias y el consumidor/ciudadano estarán dispuestos a ese giro radical?

La literatura, a su vez, lleva algunos años insistiendo sobre la necesidad de proteger los derechos de los animales. Uno de los más beligerantes ha sido el nobel J. M. Coetzee, que en novelas como Elizabeth Costello ha defendido, a partir de este personaje, la necesidad de acabar con algunas de las prácticas más dolorosas para los animales. Otro autor que ha mostrado su perfil animalista ha sido Jonathan Franzen, que aparte de su pasión por las aves, ha deslizado en novelas como Libertad su crítica a la sociedad tecnológica y su alejamiento de la naturaleza.

El escritor colombiano Fernando Vallejo donó el premio FIL que consiguió en 2011 y el Rómulo Gallegos que ganó en 2003 (250.000 dólares en total) a varias asociaciones protectoras de animales.

Como hemos visto uno de los indicadores importantes respecto medir la importancia del tema animalista es el editorial, tras lo cual uno puede afirmar que estamos en presencia de una Otra sensibilidad hacia los animales que se expresa de diversas formas: nuevas leyes que los reconocen como seres sintientes y no como cosas; crecimiento de partidos políticos animalistas, campañas con cientos de miles de participantes en contra del maltrato animal, aumento de las dietas y prácticas veganas y vegetarianas, como también libros que abordan la temática animalista y tratan de generar propuestas para conseguir, de manera colectiva, un espacio de convivencia más justo y equitativo entre humanos y animales.

Pareciese ser que la causa animal es el núcleo de un nuevo humanismo, algo más robusto, una causa con aspiraciones a convertirse en revolución verdadera de cambio de paradigma del ser humano y su entorno. Y cierto auge editorial, dirigido a un público masivo, es la mejor muestra que la lucha por los derechos de los animales ha traspasado ya la línea del mero activismo.

Síguenos