Del 8M al 26A: Las mujeres adelante “Sino “P QUE”




La situación de las mujeres chilenas en la actualidad dista considerablemente de cómo era hacía 25 ó 30 años atrás. Pensar que sólo en 1994 nuestro sexo apareció mencionado –y protegido- en la Constitución que define a nuestro país, es hoy algo casi impensable para las nuevas generaciones.

Desde entonces, los avances han ido en aumento. Sin embargo, siempre es más fácil avanzar cuando el umbral desde donde se inicia es modesto. En el caso chileno, hasta 1991, la protección hacia la mujer era casi nula. Los Gobiernos de la Concertación y luego el de la Nueva Mayoría y en contadas ocasiones la derecha, buscaron la manera de concretar esa defensa, promoviendo leyes y programas que derrocaran la discriminación hacia las mujeres en materias tan esenciales como el trabajo o la violencia sexual o doméstica.

Queda claro que progresar hacia una efectiva igualdad de género, en ámbitos como el cuidatoriado (una nueva clase social integrada por mujeres que se hacen cargo de las labores de cuidado sin derechos ni remuneración) se requiere de un entendimiento, esfuerzo y compromiso político que hoy debemos instalar con más fuerza  en el imaginario colectivo de la sociedad chilena y que tiene directa relación con el 26 de abril y la participación de las mujeres porque la economía no solo es mercado. Desarrollo no solo es crecimiento, es distribución.

La presencia equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones es condición indispensable para una representación y participación real en democracia, democracia por la que trabajamos con compromiso y ahínco desde diferentes espacios en su momento. Por esa historia y la necesidad de avanzar en equidad real es que apoyamos , trabajamos, dialogamos y contribuimos a explicar con firmeza y claridad por qué esta nueva Carta Fundamental es CON NOSOTRAS.

Una nueva Constitución es el comienzo y no el fin para alcanzar la igualdad de género. Nosotras esperamos que este proceso signifique un Chile 50/50 y este eje fundamental será una de las consignas que nos acompañarán el 8M en nuestra marcha que se desplegará transversalmente desde todos los rincones, a nivel plurinacional y desde la articulación de todos los sectores sociales. Un 8M que recoje, además,  la memoria histórica y “el hoy” que nos interpela a pronunciarnos contra el terrorismo de Estado, la violencia política sexual, la hipersexualización sin regulación de nuestros NNA en la publicidad, las compañeras lesbianas asesinadas ,las indignas pensiones de nuestras madres y abuelas, el trato deshumanizado a las mujeres en situación de discapacidad, las discriminaciones a nuestras compañeras trans en los servicios públicos, por mencionar algunas de las segregaciones  que en esta sociedad machista,clasista,  patriarcal, heteronormada en la que vivimos a diario.

Dentro de todo el nivel de violencia que me toca ver a diario aquí en la zona cero donde vivo y escribo les planteo, desde la razón y el afecto, la convicción de que las mujeres jugaremos nuevamente  un papel clave desde el 8M al 26A generando y fortaleciendo los espacios de dialogo y acción para no permitir  que se siga normalizando la represión y la violacion de los Derechos Humanos obligando al Estado a responder y hacerse cargo de sus falencias introduciendo las reformas necesarias que garanticen  que se no repetirán estos niveles de  violencia. Esto para empezar a conversar, de allí a la co construcción de un Chile más justo, equitativo e inclusivo con las mujeres , sino “p qué”.

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