Desafíos de la violencia de género




Uno de los principales desafíos que nos presenta la problemática de la violencia de género, es la cada vez más frecuente violencia en el pololeo. En la encuesta del año 2016 de la PDI se encuestó a 520 jóvenes entre 11 y 17 años de la comuna de Puente Alto. Los resultados indican que un 32% presenta señales de violencia y un 9% presenta violencia explícita. Los jóvenes encuestados estaban escolarizados. Los indicadores alarman, y buscando explicaciones surgen preguntas como ¿han sido espectadores de pautas violentas de relación? ¿Existe un patrón cultural que favorece estas dinámicas de relación? Si la violencia es en escalada ¿estamos frente a futuras víctimas a mediano plazo de hechos graves de VIF? ¿Qué mecanismos legales tenemos para afrontar la violencia en el pololeo? Asimismo, también asoman otras preguntas: ¿los padres o cuidadores de estos adolescentes, están conscientes del carácter de víctima/ victimario de sus hijos? ¿Es un tema en el hogar la prevención de la violencia?

Junto con todo esto, no podemos abordar o invadir el ámbito privado domestico de las familias, sin embargo, por tratarse de un fenómeno social que afecta a población vulnerable (mujeres, niños y adultos mayores), se deben tomar mecanismos para su prevención, dado que además hay víctimas fatales en este contexto. ¿Cuál es el rol que deben jugar los establecimientos educacionales en éste ámbito? A mi entender y experiencia, es uno de los espacios donde los niños y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo, y cuentan con espacios y recursos para generar mecanismos de protección. Por ello es importantísimo incluir en el proceso educativo estos temas para al menos problematizar en los jóvenes hechos que están ocurriendo actualmente y que pueden ser detenidos a tiempo.

Por otro lado, existe un segundo desafío relevante: la posibilidad de intervenir con éxito a hombres agresores en violencia intrafamiliar, y la disponibilidad de programas para atenderlos.

En Chile, en todas las regiones existen los Centros de Reeducación de Hombres que ejercen violencia de pareja (HEVPA),  los que buscan disminuir los niveles de violencias contra las mujeres y favorecer su seguridad y protección, para construir así un camino hacia la total eliminación de todos los tipos de violencias. La metodología de trabajo se basa en sesiones individuales y grupales, donde se busca que los hombres comprendan su responsabilidad en las violencias ejercidas, renuncien a ellas y comiencen un proceso de cambio de sus roles y actitudes en la vida íntima y familiar. El agresor es una de las piezas fundamentales de los hechos constitutivos de VIF, si bien la atención y reparación a la víctima es fundamental para su proceso de detener la violencia, la pregunta es ¿qué hacemos con un agresor?, que puede replicar una nueva relación de pareja bajo los mismos términos. En esto hay pautas culturales significativas y atávicas en las formas violentas de relacionarnos que deben ser erradicadas. 

La experiencia internacional confirma que los programas de rehabilitación para agresores constituyen un elemento indispensable de las políticas públicas de combate a la violencia de género en razón de los efectos preventivos especiales que presentan. Esta experiencia ha demostrado que en este momento se discute cómo rehabilitar y no si es posible rehabilitar. Tanto en Chile como en otros países de contextos culturales similares, la terapia a los agresores se encuentra en estado de generación de conocimiento para afinar las pautas de intervención. 

Si bien la VIF es un delito en nuestro país, penado y sancionado por la Ley 20.066, no se deben olvidar los contextos culturales que han generado patrones relacionales violentos en las parejas. Las sanciones penales deben estar acompañadas de proceso terapéuticos para los agresores. 

 

Síguenos