El autonomismo izquierdista




La presente columna escrita a título personal, intenta darle un significado a lo que se entiende por Autonomismo. Indagando respecto del origen del mismo y su aplicación en el Chile actual.

El autonomismo izquierdista surge en Europa a finales de los años 60, y se desarrolla en la década del 70 primeramente como un movimiento de carácter social y político, a raíz de  una serie de críticas al burocratismo de la URSS y de la crisis de la izquierda tradicional representada por los partidos clásicos, el Partido Comunista y el Partido Socialista. Aquella crisis se da al menos en Italia en los 70, con motivo de la unión o alianza del bloque histórico del PC con la Democracia Cristiana, creando una coalición gobernante. El clima de contradicción en la sociedad italiana y de otros ciudadanos europeos con rasgos similares, era de tal nivel que los oprimidos -cesantes, estudiantes, feministas, migrantes, hippies, punk, minorías étnicas- peleaban en las fábricas y en la calle contra esa masa operaria que tenía trabajo y que había sido seducida por las grandes empresas mediante beneficios y mejores condiciones de trabajo.

Sin espacio de izquierda definida, estos grupos se unen y se toman ese espacio del cual había huido el partido comunista. En aquella lucha por el espacio de izquierda abandonado, surge con fuerza el autonomismo que buscaba revisar aquel sujeto político dialectico llamado “clase obrera” o “proletariado”, que se consideraba un medio de producción material. Ahora, ese sujeto no es una masa, sino que un ser humano  reconstruido como un ser de aporte inmaterial -creativo- capaz de liderar una revolución.  Se retoman las ideas Gramscianas de que cualquier hombre que lidere aunque sea un pequeño grupo de hombres con escasa instrucción, y que tenga una capacidad organizativa, es un intelectual al servicio de la revolución.

En ese espacio se incorporan otro tipo de explotados u oprimidos, dado que el capitalismo aumenta su capacidad explotadora, agregándose variados marginados, estudiantes, endeudados que  enfrentan al sistema crediticio , trabajadores a tiempo parcial,  mujeres organizadas, migrantes, minorías sexuales, que eran azotados por la miseria del salario. A esa “multitud” que se refería  Toni Negri, le corresponde ser el sujeto político que deberá enfrentarse bajo varias formas de lucha legitima al capitalismo y/o al neoliberalismo. A aquella “multitud”, debe ingresar todo explotado y perseguido por el capitalismo que busca permanentemente formas de explotación variada y creativa.

No es fácil determinar con claridad lo que significa autonomismo, sin embargo se puede construir un contenido más o menos preciso. El autonomismo surge como dijimos como una critica al burocratismo de la izquierda representada por la URSS y también a la vanguardia violenta de izquierda. En el Chile de los 90, en plenos gobiernos de la Concertación, al alero de las universidades surge la SURda, que  resguarda la amplitud de cada grupo universitario simpatizante con la izquierda, y que no comparte el modelo impetrado por la Concertación. Esos grupos, al llegar a las federaciones no se presentaban como partido específico (ni siquiera como SURda), sino como una franja o grupo autónomo de izquierda. La SURda, con un bagaje político de izquierda neo marxista, sin ser centralizadora pero con identidad común gestionaba esos grupos autónomos de izquierda, que carecían de una táctica común para el logro del poder político. Tal vez no les interesaba el poder, de hecho algunos pregonaban la frase “queremos cambiar el mundo, no acceder al poder político“.

El autonomismo es una forma orgánica política, de carácter neo marxista que se desenvuelve horizontalmente en universidades y territorios, transitando en lo social y en lo político, de carácter descentralizador, que aglutina una serie de problemáticas políticas,  sociales y económicas, para responder y superar el sistema neoliberal. El autonomismo significa principalmente ser autónomos a las formas de explotación del capital, que pretende que todo siga igual, y en especial ser autónomos internamente entre los movimientos, frentes, y organizaciones  sociales aliadas. De acuerdo a la declaración de principios del Movimiento Autonomista, el autonomismo es un principio fundamental estratégico que busca variadas formas de lucha del pueblo para lograr una vida sin injusticias. Esto significa que es un principio con contenido tenso, dinámico, complejo,  que debe estar atento para contrarrestar las variadas políticas de castración por parte del capital y del patriarcado. Su fortaleza táctica es la independencia frente al poder económico capitalista y también del Estado, de tal manera que nosotros mismos controlemos nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestra forma de organizarnos.

El autonomismo configura el movimiento teniendo como eje central el neo marxismo, es antiburocrático, se aleja de la vanguardia izquierdista violenta, y crea nuevas formas de lucha intensas como la desobediencia social, movilizaciones masivas de protestas,   variadas formas de expresión creativas y rebeldes, es horizontal, de respeto por la discusión de base, su arena es la política, sin ser un partido político pero adoptando una forma política, que se inicia desde lo social, manteniendo esa dualidad estratégica como valorable, incorpora un lenguaje nuevo político social y se adapta a la modernidad. Hay rasgos anárquicos, y de autogestión, y es firmemente  feminista e  inclusivo. Este movimiento que cuenta con un potente sujeto político es regionalista, es latinoamericanista, y propugna una democracia radical que organice al poder constituyente originario para darse una nueva y democrática Constitución Política de la Republica.

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