El G7 debe dejar de arrasar con nuestros ecosistemas




La catástrofe que se está viviendo en la Amazonía y en áfrica con los incendios forestales en los dos pulmones verdes más significativos para el mundo no sólo son alarmantes frente al cambio climático o como catástrofe medio ambiental. Lo más complejo frente a esta situación es cuánto y cómo los estados y las grandes industrias generan hace siglos un cambio en los ecosistemas que hoy día son condiciones al borde de lo irreversible.

Generalmente las crisis medioambientales se abordan con políticas públicas paliativas frente al desgaste cuando hay sequías, cuando las especies entran en peligro de extinción. Sin embargo, jamás se abordan como un problema de los procesos productivos que desarrollamos a nivel planetario.

Las grandes sequías, la desertificación marina y terrestre, el aumento de la temperatura del océano, el derretimiento de los glaciares milenarios y un infinito etcétera, no ocurren por las emisiones de dióxido de carbono como hecho aislado. Estos cambios en la biodiversidad y en los ecosistemas responden a emisiones producto de los procesos productivos que supuestamente nos llevarían al desarrollo, pero lo que realmente estamos viviendo es que nos están llevando a un proceso de deterioro y de franca extinción.

Durante estos días y frente a los monumentales incendios en la Amazonía vemos perplejos los dimes y diretes entre mandatarios, poniendo por delante situaciones personales frente a la gran catástrofe. Por una parte, el Presidente de Brasil, Jail Bolsonaro, exige el derecho a la soberanía y no intervención extranjera frente a esta situación. El presidente Macrón promueve las sanciones internacionales y bloqueos al gobierno brasileño por no tomar las medidas correspondientes, pero el debate centró en los dichos sobre las primeras damas, cuando hay miles de hectáreas quemándose. Parece que quienes debieran liderar posiciones para superar estas catástrofes medioambientales que se arrastran, privilegian sus interese particulares y no actúan como mandatarios.

Por otra parte, en la reunión del G7 aborda el conflicto  y se ofrecen 20 millones de dólares en ayuda para frenar el mega incendio, sin embargo, los impactos Medioambientales en país de América Latina -incluido nuestro país, Asia y África más afectados por el cambio climático, son precisamente aquellos que económicamente son afectados por los capitales de “inversión” de las industrias más contaminantes de los países del G7. Esto quiere decir que, nuestros países afectados, maltratados, contaminados, donde abundan las zonas de sacrificio, son donde más capitales del G7 controlan los procesos productivos. Ejemplo de ellos hay suficientes para no creer el penoso esfuerzo de 20 millones de dólares ofrecidos por el G7. Uno de ellos es, la cantidad de impacto medio ambiental de la industria minera en nuestro país que por falta de legislación arrasa con nuestros ecosistemas, o la pesca. Industrial de arrastre o criaderos en todo el territorio nacional, generando desertificación marina. En argentina es el caso de las grandes plantaciones de monocultivo de la soya, desertificando el territorio, lo mismo en el amazona, o como ocurre en Tailandia producto del monocultivo de palmas que incluso es uno de los responsables de la disminución de orangutanes.

Entonces, no revertiremos el cambio climático y el calentamiento global sino cambiamos los procesos productivos y los países del G7 y del G20, dejan de cuidar sus ecosistemas directos a costa de destruir los ecosistemas de los países de América Latina, Asia y África.

 

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