El mundo tras la pandemia




Para nadie es una novedad que estamos viviendo una contingencia tremenda a nivel mundial, donde la salud pública se ha transformado en el tema más importante de la agenda. En este contexto, los coletazos de una crisis económica a nivel mundial ya se están empezando a avizorar en diversos países, y los expertos miran el futuro con preocupación. La crisis económica de los que todos hablan y muchos se están preparando, es sólo la punta del iceberg.

A nivel económico estamos frente a una crisis que afectará tanto a la oferta como a la demanda. Una población empobrecida y con altos niveles de desempleo, junto con una disminución en la oferta debido a la quiebra masiva de empresas y la interrupción de algunas cadenas de producción, amenazan o mejor dicho, advierten, la llegada de una profunda recesión a nivel global. Algunos expertos señalan que esta recesión tendría efectos tan devastadores como la crisis actual gatillada por el SARS-CoV-2, por lo que varios países intentan desesperadamente activar la economía.

Tal como mencionamos anteriormente, uno de los principales componentes de esta crisis es el aumento del desempleo a nivel global. Es importante señalar que además este aumento en el desempleo vendrá acompañado de importantes transformaciones, donde todas las tendencias que observábamos como parte del “futuro del trabajo”, llegaron al presente para quedarse. Se espera un aumento exponencial en la automatización de empleos y teletrabajo, donde los empleos que crecerán más rápido serán aquellos asociados a las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TICs). Si analizamos los documentos de organismos internacionales hasta el 2019, vemos que los principales motores que estaban empujando cambios en el mercado laboral eran la cuarta revolución industrial, la economía verde, globalización de bienes y servicios, los nuevos modelos de trabajo que venían de la mano de la “Gig Economy” y los cambios y movimientos sociales.

Estos fenómenos o motores de cambio a su vez estaban empujando cambios en otros sectores, principalmente en educación, debido a la alta demanda de profesionales con nuevas habilidades y capacidades acordes a los desafíos del sXXI, con fuertes competencias en habilidades técnicas y sociales. Evidentemente el Covid19 ha cambiado un poco este panorama. Uno de los fenómenos que se verá mas exacerbado con esta crisis es por lejos la cuarta revolución industrial. Hoy más que nunca se necesita mejorar la conectividad desde la infraestructura disponible para ello, hasta a los profesionales capaces de programar, y crear nuevas herramientas para el desarrollo de trabajos a distancia. La automatización, robotización, programación y medios digitales en general, tendrán una demanda al alza, siendo uno de los pocos mercados que podrán crecer exponencialmente en medio de la crisis. Por otro lado la globalización de bienes y servicios es un fenómeno que está muy cuestionado hoy en día, ya que se ha mostrado como una variable que puede aumentar la vulnerabilidad de los mercados locales de formas que antes eran insospechadas. Por su parte, la Gig Economy es un sector que se verá afectado profundamente en su composición. Actualmente plataformas de alojamiento como Airbnb tienen la necesidad de reinventarse ante la caída estrepitosa de los viajes de todo tipo, y las aplicaciones de transporte han ido mutando a transportar mas comida y encomiendas que personas. Con un aumento del desempleo a nivel global, es de esperar que los trabajos por encargo de tipo freelance aumenten, lo que a su vez tendrá importantes efectos en la red de seguridad social. Finalmente la economía verde es una variable que se mantiene latente y que se espera siga teniendo un impacto relevante en el mercado laboral. A pesar de que se ha registrado una menor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero producto de las cuarentenas, y que ello pueda mantenerse durante un tiempo debido a la crisis económica, esta baja no es suficiente para detener la emergencia climática. A pesar de que en algunos sectores se haya perdido el sentido de la urgencia ante este tema, producto de la necesidad primaria de reactivar como sea la economía de los países, el calentamiento global sigue siendo una realidad. Es de esperar que la tendencia al aumento de trabajos relacionados a la economía verde, como producción de energías renovables no convencionales, nuevos materiales menos contaminantes, y el potenciamiento de la economía circular, sean tendencias que se mantengan aún en tiempos de crisis.

Con respecto a la salud, las proyecciones son poco auspiciosas. Actualmente estamos inmersos en la crisis sanitaria producto del SARS-CoV-2, y es de esperar que esta crisis tenga varios coletazos directa e indirectamente relacionados a la patología en sí. Finalizando la curva de contagios, debemos dilucidar que pasará con los pacientes recuperados de esta patología. No sabemos las secuelas que puede dejar este virus en los pacientes, y es posible que nos enfrentemos a un aumento importante de nuevos pacientes crónicos con algún grado de insuficiencia respiratoria. Por otro lado es de esperar que pacientes crónicos (no-Covid19) que han demorado sus atenciones de salud producto de esta crisis, vean mermado su estado de salud. Exámenes, procedimientos, atenciones, y tratamientos demorados producto de la crisis sanitaria, pueden tener efectos insospechados en la salud de las personas que no han podido seguir con sus tratamientos médicos.

Por otro lado, es de esperar un aumento exponencial en trastornos asociados a la salud mental, producto de las cuarentenas, el desempleo y la crisis económica. Tomando en cuenta que actualmente no existe una cobertura adecuada para la salud mental en Chile, y la profunda desigualdad social que sólo se verá exacerbada producto del desempleo, tenemos una bomba de tiempo entre manos que puede llevarnos a un estallido social 2.0.

Hoy estamos viviendo un experimento social a nivel mundial. Tenemos a todo el mundo intentando resolver el mismo problema con diferentes estrategias y políticas públicas. Lejos de ser una competencia para ver que país lo hará mejor, debemos prepararnos para el futuro que de forma extraordinaria nos adelanta que irá sucediendo en los últimos meses, y ser capaces de tomar la crisis como una oportunidad. Sabemos que áreas del mercado laboral crecerían de forma exponencial y cuales deberán reinventarse; sabemos las necesidades que tiene el teletrabajo, la teleeducación y la telemedicina; sabemos que debemos mejorar nuestras coberturas de salud mental y que debemos mejorar nuestra matriz productiva; sabemos que la gente está profundamente descontenta por la desigualdad social. Tenemos una foto del futuro, debemos ser capaces de armar una estrategia para mejorar este escenario.

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