Energías renovables no convencionales




Pilar fundamental de la Nueva Constitución

El 18 de Octubre los chilenos en su mayoría salimos a las calles exigiendo cambios a un  modelo neoliberal impuesto en dictadura que no resiste más, y peor aún, durante los últimos 20 años se ha perfeccionado el modelo, donde por ejemplo, las tarjetas de crédito (elemento fundamental del sistema capitalista) ocultan la verdadera realidad de Chile, hoy sin trabajo y sin tarjetas, la Pandemia del Coronavirus deja en evidencia la peor de las caras en nuestro país; más pobres y familias muy vulnerables a las injusticias de este ya viciado sistema económico y social.

Los cobros en energía es una de las principales banderas de lucha del descontento social y que ha quedado en evidencia con esta pandemia del Covid -19  generando protestas, disgustos y molestias  por los altos costos que genera en las familias chilenas pagar por este servicio. Hoy pagamos las consecuencias, por ejemplo, de la promulgación de la Ley Corta II del 2005 en el gobierno de Ricardo Lagos y que al operar de manera inmediata generó una enorme transferencia de riqueza, alrededor de US$1.700 millones- desde todos los chilenos a empresas que son en su mayoría de extranjeros sin ningún beneficio para Chile.

Es hora que de una vez por todas se cambie la actual matriz de energía que impera en Chile, existe una meta al año 2050 de que el 70% sean fuentes de energía Renovables No Convencionales, un plan de descarbonización, el cual considera el retiro de ocho centrales a carbón en un plazo de cinco años y, como meta final al 2040, la clausura de las restantes termoeléctricas que existen en el país. Pienso que 30 años es mucho tiempo, se puede avalar con lo sostenido por José Ignacio Escobar, Presidente de ACERA (Asociación Chilena de Energías Renovables), Chile perfectamente podría llegar a un 90% de energías renovables al 2030, de los cuales dos tercios serían energías renovables no convencionales, claramente existe la intención de “estirar el chicle” en este tema.

Las tecnologías de energía solar, eólica y bioenergía ya han comenzado a penetrar el mercado chileno, pero estas solo han podido ser accedidas por un pequeño segmento de la población. Si bien el público general logra identificar este tipo de fuentes energéticas, aún persiste una gran falta de información respecto a sus características de funcionamiento, instalación, costos, cuidados básicos y mantenimiento, y sobre todo las diversas aplicaciones que se pueden energizar, como por ejemplo, pequeños paneles fotovoltaicos o micro generadores eólicos.

Chile, es quizás uno de los países en el mundo con mayor potencial en ERNC, según un estudio realizado por la Consultora EY, el Índice de Atractivo País para Energías Renovables (Recai). Chile se encuentra en el puesto número 11 entre 40 mercados, manteniendo su posición en relación a la última medición. En comparación con la región, queda como segundo luego de Argentina, que está en el puesto 10.

Dentro de los tipos de tecnología que se analizan, el país destaca por su potencialidad para el desarrollo de centrales eólicas offshore (fuera de la costa) donde está en el lugar 6, al igual que en energía marina y ambas aún no se han desarrollado en nuestro país. Por otro lado, la concentración solar de potencia (CSP), Chile está en el puesto número 8 y en tanto la energía eólica onshore (en tierra), como la geotérmica e hidroeléctrica Chile se ubica en el 12vo lugar para invertir.

Para Chile y el mundo este tipo de energía cuenta con una caracterísitca fundamental, y es la eficiencia energética, en el caso de Chile que su matriz actual se basa en energías con fuentes fósiles el cual se agotan, las ERNC por su lado, permiten ahorrar y proteger el medio ambiente, si administramos bien la energía, se generará un ahorro al país y por ende pára nosotros mismos, importante señalar que antes de diseñar cualquier iniciativa se debe tener en cuenta el cuanto y como consumimos la energía de manera de reducir las pérdidas al sistema y dar una dimensión adecuada al proyeecto reduciendo los costos de inversión. Cada región tiene su propia realidad y necesidad. 

Las ERNC, dan garantía de no agotamiento del recurso, lo cual entrega seguridad, descentraliza la energía, lo cual es un pie importante para generar independencia energética y no estar dependiendo del frágil Sisitema Interconetado Central, y así tendremos regiones energéticamente diversas.

Por ende, los costos de inversión serán menores, y esto se traduce en menos costos para los usuarios, quienes pedimos a gritos y en las calles que no se abuse más con los cobros en energía. Este cambio en la fuentes de energía, debe ir acompañado de una verdadera regulación de precios y la nacionalización de los recursos naturales, de modo que cuando se quiera invertir, los empresarios tengan claro que en Chile se puede ganar dinero, pero protegiendo, cuidando y respetando al ecosistema y las  personas.

Nuestro país debe en su nueva carta magna considerar una verdadera revolución en materia energética, nacionalizando los recursos naturales, sus fuentes de energía, regular los precios, de esta manera seremos el país que queremos, un país integro que protege su entorno, aportaremos a la reducción de emisión de gases de invernadero,  y si con esto además bajamos el alto costo en energía, mejoramos directamente la calidad de vida de las personas, algo que busca la gente en su mayoría, vivir mejor y sobre todo con dignidad.

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