Epidemias y coronavirus; deforestación y pérdida de biodiversidad




La acción humana es la responsable de la propagación de enfermedades como la pandemia actual, somos testigos de la destrucción sin precedentes de hábitats silvestres en todo el mundo.

La pérdida de biodiversidad y la destrucción de hábitats naturales tienen una estrecha relación en la propagación de enfermedades transmitidas por animales silvestres a los humanos. Siempre ha existido un tránsito de enfermedades de los animales a nuestra especie que han estado vinculadas a los entornos urbanos, los ejemplos son las principales epidemias de los últimos años: Ebola, Sars, Mers, Gripe aviar, etc, son de origen animal y su propagación es el resultado de la destrucción de las “barreras naturales” que durante siglos han creado una muralla para el contagio. Los bosques y selvas en todo el mundo guardan una vasta biodiversidad y la existencia de muchas especies animales diferentes que ponen a los virus frente al llamado “efecto de dilución”: al tener la probabilidad de atacar incluso especies no receptivas, los virus no encuentran un ambiente fértil en el que propagarse y en consecuencia quedan atrapados para luego debilitarse he extinguirse. (Informe WWF: “Pandemias, el efecto boomerang de la destrucción de ecosistemas”).

La deforestación vinculada a nuevos pastos para el ganado, producción de madera y papel o el avance de las ciudades ha debilitado esta tarea que permitió mantener una mayor distancia entre los virus que se podría definir como “salvajes” y el ser humano. Además sigue avanzando la caza indiscriminada de animales silvestres para el consumo de su carne, sin importar incluso las especies protegidas.

El equilibrio que la naturaleza pudo establecer se pierde como resultado de la acción humana, el informe del año 2019 de Ipbes (Comité científico internacional e intergubernamental que se ocupa de la biodiversidad y los ecosistemas en nombre de la ONU), plantea claramente que se ha modificado el 75% del medio ambiente terrestre y aproximadamente el 66% del medio ambiente marino. Un millón de especies animales y vegetales están en riesgo de extinción. Si agregamos como dato que en los últimos 50 años la población humana se ha duplicado, aumentando la necesidad de recursos que lleva al empobrecimiento de los recursos naturales y el aumento de la contaminación; los gases de efecto  invernadero, por ejemplo duplican desde la década del 80 hasta hoy y han contribuido en gran medida al aumento ahora de al menos un grado de la temperatura promedio de la tierra.

Los seres humanos y la naturaleza son parte de un sistema conectado y necesitamos entender cómo funciona para no llevar las cosas demasiado lejos y enfrentar consecuencias cada vez más negativas. Existe la urgente responsabilidad de proteger los ecosistemas, conservar las áreas no contaminadas del planeta, combatir el tráfico y consumo de especies silvestres, reconstruir el equilibrio de los ecosistemas dañados y frenar el cambio climático.

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