Esclavo de sus palabras…




El Presidente Piñera será esclavo de sus palabras… Así lo demostró en su primera cuenta pública donde escuchamos un extenso discurso con revisión histórica de por medio. Dijo que en 4 años iniciaríamos una “segunda transición” que culminaría con Chile siendo desarrollado, pero no solo desarrollado, sino que además “inclusivo y sustentable”. Dijo que venía la reactivación económica y que las regiones tendrían un desarrollo equilibrado…

Tiempo después, el gobierno tuvo que enfrentar la crisis de Quintero y Puchuncaví. ¿Podríamos encontrar una situación tan diametralmente opuesta a este sueño, que lo que viven las personas de esa zona de sacrificio? Obviamente ahí hay un efecto acumulativo que no es solo responsabilidad de este gobierno, pero la reacción frente a la crisis -hasta el momento- no tiene nada que ver con la película que el Presidente dijo en su cuenta pública.

En la bahía de Quintero, las autoridades han querido terminar el problema de forma rápida y culpando a las empresas que estaban más a mano, es decir las empresas del Estado. Usando la clásica frase de que las empresas públicas son las mas ineficientes. La Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt y el Intendente de Valparaíso, Jorge Martínez, ni siquiera señalaron a las otras 13 empresas que forman parte del cordón industrial, como medianamente sospechosas. Una entera sobre ideologización de las autoridades hacer ese juicio. Luego vimos a la ministra de Medio Ambiente dándole un plazo perentorio al Superintendente de Medio Ambiente para que sancionara a alguna empresa. ¿Qué es eso?, sabemos que la Superintendencia es un organismo autónomo. El Intendente, por su parte, culpa a Enap, y lo hizo con la misma rapidez con la que dijo que el horrendo descuartizamiento del profesor de Villa Alemana, Nibaldo Villegas, era culpa de los miles de inmigrantes que habían llegado a la región; claro que esto duró hasta que la PDI descubrió a los hechores: una pareja de chilenos.

El presidente viaja a la zona de Puchuncaví sin propuestas, pero cuando está en Naciones Unidas dice que salvará a la zona de sacrificio. Sin embargo, en el momento de firmar el acuerdo de Escazú que compromete una serie de acciones para preservar el medio ambiente y a las comunidades, Chile no lo hizo. Plop! Estoy segura qué si vemos el proyecto de presupuesto y buscamos en todas las partidas, no encontramos glosas específicas para abordar el tema de contaminación en Quintero-Puchuncaví..

Por un lado, el Presidente hace declaraciones, y por otro lado esos discursos no tienen acciones concretas que puedan ser verificables ni fiscalizables por las y los ciudadanos. Por supuesto que todas y todos queremos un país sustentable, dónde las regiones y comunas se desarrollen equilibradamente, pero esto no pueden ser solo declaraciones. Queremos que la infancia esté primero, y las primeras víctimas de Quinteros son niños y niñas sin colegio, sin tiempo y tranquilidad para preparar la PSU y expulsados de su escuela porque se envenena. Claro que es un lindo sueño, pero hacerlo realidad requiere de coherencia entre las palabras y las acciones.

Hasta el momento, el actuar del gobierno no es coherente con sus declaraciones y con la misma miopía que no vieron y menos ponderaron el nombrar a Mauricio Rojas como ministro de cultura. Todas las promesas hechas serán cobradas y el costo será grande.

Como diría mi abuelita: uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras.

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