Ese miedo inconcebible a la pobreza




Lo que hemos vivido en estos días en nuestro Chile, ha vuelto a la vida la palabra “pobreza”, justicia social, desigualdad. Como se dice desde el paradigma constructivista, aquello que no se nombra no existe, “el lenguaje crea realidad”. Por ello es  necesario prestar atención a lo que expresamos, conciencia de lo que decimos y lo que no decimos, el uso del lenguaje, de la palabra, desde  este paradigma permite concebir y percibir una nueva realidad con el otro ya que vivimos comunicándonos.

Unido a lo anterior y dado que me desenvuelvo en lo social, quisiera expresar mi interés por el desuso de cierto concepto. Durante ya varios años, al menos 10, la palabra “pobreza” se ha “ocultado” y/o silenciado.  Al parecer decirla incomoda o quizás algunos piensen que no existe esa realidad social, solo por el hecho de no nombrarla.

En la actualidad lo que nombramos como una especie de “sinónimo” de pobreza refiere al concepto de “vulnerabilidad”, el cual podría decirse, es considerado más aceptable. Pero ¿qué implica?, ¿Qué comprende nuestra sociedad por vulnerabilidad, en especial, aquellos que la viven de forma cotidiana. Sería interesante saberlo.

La vulnerabilidad, como concepto, se enmarca en el enfoque de derecho, que pone al centro al “ciudadano”, lo releva como un sujeto de derechos, asumiendo el Estado,el rol de garante de los mismos.

Este enfoque aporta en comprender al ser humano, como un otro válido con dignidad, y no como un ser carente de recursos y potencialidades para salir de “situaciones sociales complejas”, siempre y cuando exista, un soporte estructural que facilite esa tarea y no la obstaculice, generando inestabilidad e inseguridad de volver a experimentar la subsistencia, el no poder cubrir las necesidades básicas, de “no ser finalmente sujeto de derecho”; en definitiva pasar la línea de la vulnerabilidad a la vulneración.

Adela Cortina, filósofa Española, de larga trayectoria, reflexiona y nos presenta el concepto de la “aporofobia”, que significa el “rechazo al pobre”, un  fenómeno  como un nuevo problema social y político, si observamos el miedo, incluso a pronunciar la palabra “pobre”.

La aporofobia viene del léxico griego áporos que quiere decir «pobre» y acuñó el término «aporofobia», (Cortina, A. 2017). La Aporofobia, tomando las palabras de Cortina, es la predisposición que tenemos, los seres humanos a esta fobiay propone caminos de superación a través de la educación, la eliminación de las desigualdades económicas, la promoción de una democracia que tome en serio la igualdad y el fomento de una hospitalidad cosmopolita, (Cortina, Adela 2017).

Lo anterior, vuelve a movilizar una autocrítica como país y en particular como políticos,  exige  escuchar lo que la población salió a reclamar, con justo derecho. Una estructura social con énfasis en terminar con la desigualdad social, a no tener miedo ni fobia a expresar lo que efectivamente sucede, tenemos una población que vive pobreza y otra que vive como “privilegiados” o en extrema riqueza; un sector que “abusa” del poder y de las riquezas  de Chile, que no se entienden como de todos los chilenos.

Estamos hoy frente a una oportunidad para re-construir, haciendo uso de la palabra, sin miedo,  con la voluntad de escucharnos, respetarnos, reconociendo que el sistema abusivo, ha fracasado y la sociedad no seguirá soportando esta pobre democracia.

Si no reconocemos esta oportunidad, Chile seguirá perdiendo y también aquellos que se privilegian. Nuestro país no es el mismo, continuará rechazando la actitud déspota y fóbica de aquellos que desconocen el sufrimiento de vivir en la pobreza, estamos cansados de la vulneración.

¿Vulneración de derechos?, ¿pobreza vulnerada?, ¿de vulneración a la pobreza o de la pobreza a la vulneración? . Hagamos una nueva co-construcción de nuestro país, ese es el desafío.

 

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