Expresión de resistencia y lucha democrática




Son muchas las imágenes que se vienen a la memoria con motivo de cumplirse treinta años del triunfo del NO; porque en esa victoria están muy presentes los que ya no están y los sobrevivientes que lucharon por recuperar la democracia perdida, desde el mismo 11 de septiembre de 1973. El cinco de octubre de 1988 es el triunfo de un pueblo que luchó incansablemente contra la brutal dictadura militar cívico-militar encabezada por Pinochet.

Miles de chilenas y chilenos sufrieron asesinatos, ejecuciones sumarias, torturas, violaciones a sus derechos fundamentales, cárcel, desaparición, exilio. Sin embargo, nunca el pueblo y sus organizaciones se doblegaron.

Las madres, esposas e hijas de los detenidos cuyo destino no era conocido constituyen un ejemplo de lucha democrática; esas mujeres encadenadas en los pórticos del ex Congreso Nacional, y las huelgas de hambre que protagonizaron alumbraron el camino hacia la victoria.

Paralelamente a las múltiples acciones de resistencia, se reorganizaron las fuerzas sociales: los sindicatos, colegios profesionales, mujeres, pobladores, organizaciones estudiantiles y juveniles. Estas organizaciones fueron claves en la generación de la Asamblea de la Civilidad, organismo determinante en la movilización ciudadana que enfrentó a la dictadura y que convocó a innumerables jornadas de protestas, que fueron reprimidas violentamente por las fuerzas armadas y policiales. Como no recordar, en ese marco, el primer paro nacional de los trabajadores del cobre, del año 1983, encabezado por el dirigente sindical, Rodolfo Seguel, fue la primera protesta masiva en contra de la dictadura. De ahí en adelante, se masificaron las protestas anti dictatoriales.

En el exterior, se estructuraron en cada país Comités de Apoyo a la lucha anti dictatorial. Roma fue el centro neurálgico desde el que operaron los partidos de izquierda, a través de Chile Democrático. Este organismo jugó un rol fundamental para el trabajo con partidos y gobiernos que año tras año nos apoyaron para obtener la condena en Naciones Unidas por los crímenes y violaciones a los Derechos Humanos perpetrados por el régimen de Pinochet. En Roma se exiliaron figuras destacadas de la Democracia Cristiana, como Bernardo Leighton, víctima de un violento atentado junto a su esposa Anita Fresno, atentado que intentó frenar las conversaciones y los acuerdos que se iban forjando entre la DC chilena y la izquierda. Pero fue fundamentalmente el trabajo que desarrollaban los partidos en el interior del país, lo que permitiría, años más tarde, que se conformaran la Concertación de Partidos por la Democracia como también la Alianza Democrática que incorporó a sectores de derecha despegados de la dictadura.

A treinta años del histórico triunfo del NO que marca el hito fundamental para la recuperación de la democracia en nuestro país, es preciso reconocer que todas las formas de lucha que utilizaron los demócratas para enfrentar a la dictadura contribuyeron a generar una fuerza social y política que se tornó incontrarrestable y permitió, como ha dicho innumerables veces el Presidente Lagos que, con un lápiz y un papel, derrotáramos a la dictadura.

Así, esa noche del cinco de octubre de 1988, empezaban a hacerse realidad las últimas palabras del Presidente Salvador Allende, cuando resistía heroicamente en La Moneda y decía:  “….no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza, la historia es nuestra y la hacen los pueblos, trabajadores de mi patria tengo fe en Chile y su destino, superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse, sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Viva Chile. Viva el Pueblo. Vivan los Trabajadores”.

 ¡HONOR Y GLORIA A TODOS LOS QUE LUCHARON PARA RECUPERAR LA DEMOCRACIA EN NUESTRA PATRIA!

 

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