Hacia el país que todos necesitamos




Valoro la señal que ha dado la Cámara y el Senado de habilitar el próximo Plebiscito por una nueva Constitución paritaria, con escaños reservados para los pueblos originarios y con garantías para los independientes. Engloba un hecho sin precedentes para el fortalecimiento de nuestra democracia, el que debemos valorar, destacar y cuidar. Porque si vamos a hablar de llevar a cabo un nuevo Pacto Social tenemos que comprender el profundo sentido que esto tiene.

Si Chile despertó y si queremos un país más justo, menos desigual y más representativo, necesitamos una auténtica convivencia democrática de la sociedad chilena, sin miedo a la participación de los más amplios sectores.

El debate debe ser lo más amplio e inclusivo posible. Por eso llamo a los senadores de Renovación Nacional a destrabar el conflicto interno de Chile Vamos en torno a que la paridad de género para la Convención Constituyente asegure no solo cuota de ingreso, sino de salida también, esto, a través de listas paritarias de hombres y mujeres. No es argumento apelar a una fórmula que no atente contra la proporcionalidad del voto.

Tampoco es argumento afirmar que se está faltando al Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución. Por el contrario, si avanzamos hacia ese camino estaremos legitimando el clamor ciudadano y respondiendo en parte a las grandes demandas sociales. ¿Pero por qué en parte? Porque por ningún motivo el proceso constituyente será el inicio del cierre del conflicto y de las movilizaciones.

Sí, es un paso clave para nuestra historia republicana, pero no es una respuesta inmediata a los dolores más urgentes de resolver de las personas. No debemos olvidar el origen del estallido social. Bien sabemos todos que no se trata de solo $30 en el alza del pasaje de Metro. Paralelamente, el gobierno debe impulsar una real agenda social potente, lo que aún no ha ocurrido y mientras eso no pase, las manifestaciones no cesarán.

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