La Contaminación y la Pandemia




No cabe duda de que uno de los principales problemas ambientales del país es la contaminación atmosférica. En nuestro país 10 millones aproximados de chilenos y chilenas se encuentran expuestos a concentraciones de material particulado 2,5 (MP 2,5) en concentraciones superiores a la norma. De hecho, en el Primer Reporte del Medio Ambiente publicado en el año 2013 se informó, que, según la Organización Mundial de la Salud, (OMS, 2004), la contaminación atmosférica era responsable de al menos 4 mil muertes prematuras a nivel nacional.

Si bien hemos tenido importantes reducciones de concentraciones de este contaminante, por ejemplo en Santiago, casi en un 70% desde el año 1989, y que el país fue construyendo una robusta red de estaciones de monitoreo, a medida que las ciudades del centro sur fueron creciendo, las concentraciones de contaminantes lo hicieron de igual forma, principalmente por el uso de la leña para calefacción, que por precio y costumbres sociales, constituye el principal combustible de la matriz energética domiciliaria del centro sur de Chile.

En los últimos años se ha desplegado una estrategia para desarrollar nuevos planes de descontaminación para material particulado fino (en ciudades donde no existía) y gestionar los episodios críticos de contaminación mediante alertas sanitarias, que permitan, según lo grave de las mediciones pasar de las restricciones al uso de la leña, a la prohibición de humos visibles en las zonas de que se trate.  Paralelamente, cada plan comprometía una cantidad importante de recambio de calefactores, para la transición hacia energías limpias, y subsidios de aislamiento térmicos para las viviendas.

Hasta ahora, el brote de COVID-2019, muestra que las personas mayores y las que padecen enfermedades preexistentes desarrollan casos graves con más frecuencia, aumentando la mortalidad. En consecuencia, para Chile, el problema de la contaminación cobra otro cariz en tiempos de pandemia, resultando urgente afrontar que la mala combustión residencial por biomasa, responsable primaria de las emisiones de MP, reduce además la capacidad del sistema respiratorio para enfrentar enfermedades virales.

Estando ad-portas del período de episodios críticos de contaminación en el centro sur de Chile, debido a las bajas temperaturas y la mala ventilación, fiscalizar y hacer efectivas las restricciones al uso de la leña, más que nunca, permitirá evitar el fallecimiento de personas en riesgo. Igualmente, y pensando incluso en la generación de empleo y en la reactivación, la inversión de recursos públicos en recambio de calefactores y en aislación térmica de las viviendas en las zonas con planes de descontaminación resulta ineludible.

En consecuencia, no obstante acreditar en ciertas partes del mundo y en el país reducciones de emisiones de material particulado o de alguno de sus precursores, es posible prever que teniendo más gente encerradas en sus hogares, en períodos de baja temperatura, aumentara la emisión de contaminantes por uso de leña. Existiendo estudios que dan cuenta de que la mala calidad del aire cataliza e incrementa el impacto de las enfermedades respiratorias (y satura las salas de emergencia de los establecimientos en períodos críticos) y considerando que las capacidades públicas se encuentran tensionadas al extremo, pensar en una política agresiva para enfrentar los próximos episodios de contaminación es una cuestión urgente.

 

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