La devaluación del Gobierno




Si utilizamos el lenguaje económico –el que tanto le acomodaba al gobierno- podríamos decir que este está devaluado. La devaluación es la pérdida del valor nominal de una moneda… Lo anterior puede ocurrir por falta de confianza en la economía local, en su estabilidad, en la misma moneda, entre otros.

La pregunta es: ¿Por qué se devaluó el gobierno? Y la respuesta sin duda tiene varias posibles interpretaciones, pero dentro de la que resuena con más fuerza, está la que plantea que las dos grandes promesas del Presidente fueron orden y progreso, esto quiere decir, frenar la delincuencia y procurar un crecimiento económico. Ambas ofertas no fueron cumplidas por lo que la confianza bajó estrepitosamente.

Pero también hay otro elemento a considerar y es el por qué ganó Piñera, y a estas alturas no es difícil pensar que, esta misma ciudadanía que hoy se manifiesta, en algún minuto y frente a los avances “en la medida de lo posible” se rindió a la idea de una sociedad con derechos sociales y se resignó a la consigna de que el crecimiento por si sólo produce mejor calidad de vida, pero a corto andar y cuando aquello tampoco ocurrió, la desolación fue aún mayor, y la acumulación de rabia, desesperanza, y des legitimidad institucional produjeron un estallido, del que ya llevamos más de 40 días.

Asimismo, otro de los mínimos que se le exige a un gobierno es que entienda el entorno, que sea capaz de comprender los fenómenos sociales, conceptualizarlos debidamente y tomar acciones para abordarlos. Es en este punto donde seguimos a la baja, ya que no sólo no logran comprender la magnitud de la fractura social, sino que además, a la delincuencia le dicen violencia, lo que dicho sea de paso, contribuye a deslegitimar el movimiento social, en vez de evidenciar la falla, no sólo de Carabineros, sino además, de la inteligencia y de la fiscalía.

Por otra parte, el gobierno se volvió un cronista de la realidad, ya que está siempre llegando tarde, acompañando esta crónica de la vieja teoría de “buscar un enemigo” que produzca unidad, y que en este caso, y de manera reiterada, no ha dado frutos.

Cuando una empresa, o sus acciones se devalúan, como lo está este gobierno, sin ruta, sin relato, y sin la capacidad de mantener el orden público, lo que sucede es que se produce una “intervención”, no por la fuerza, sino que se genera un cambio de timón a fin de amainar la crisis. Ante eso me pregunto, cómo el Presidente que a estas alturas parece que sabe poco de política, pero sí de empresas, no asume que tal como pasa en la economía cuando hay devaluación, lo que debe haber aquí es una intervención rápida y contundente, que haga cambiar el rumbo y disminuya los riesgos, lo que para el caso de la realidad del país, nada tiene que ver con su discurso de enemigos, o de guerra, o sus tibias medidas en materia social sin hablar aun, e insisto luego de más de 40 días de crisis, de reforma al sistema de pensiones y al sistema de salud.

Como sigamos así….

La quiebra es inminente

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