Lo que natura non da Salamanca non presta




Esta frase, atribuida al filósofo y escritor hispano Miguel de Unamuno, quiere decir que de nada sirve el estudio, sin el talento natural. Es decir, lo que no traes por naturaleza no lo obtienes ni aún en la mejor universidad. Según cuenta la historia, un príncipe llegó a estudiar a la universidad; después de un mes -y del hartazgo de Unamuno al ver que no había progreso- lo devolvió al rey con una nota que decía: “Quod natura non dat, Salmantica non prestat” (lo que natura no da, Salamanca no presta).

Todos nacemos con ciertos rasgos propios, como el temperamento, y otros como la personalidad, características y habilidades, se desarrollan con el tiempo, dependiendo del entorno en que sociabilizamos, de las situaciones que vivimos, de los patrones o creencias familiares, etc.

Al nacer nuestro cerebro no está formado totalmente, está en desarrollo; según el Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres el cerebro continúa desarrollándose en la infancia y pubertad, y recién a los 30 está totalmente maduro. Incluso, en algunos casos, después de los 40. Es así como a los 40 años y más, somos lo que trazamos en nuestra vida, nuestra forma de ser, de pensar y actuar es la suma de nuestras vivencias.

Hasta los 18 años en la mayoría de nuestros casos -hoy a menor edad- nosotros dependíamos de las decisiones de nuestros padres y madres: dónde estudíabamos, a qué colegio íbamos, si la educación era laica o dependediente de alguna congregación religiosa, dónde veranéabamos, en fín, ellos determinaban nuestro entorno. Luego, después de salir del colegio, esa decisión es más autónoma. A partir de los 18 años, nos hacemos cargo de nuestra vida, de nuestras decisiones, de quiénes somos. A partir de ese momento es nuestra voluntad ser quiénes somos a los 40, 50, 60 años y más.

Un hombre a los casi 71 años de edad, después de medio siglo haciéndose cargo de sí mismo, no puede decir que no es responsable de sus decisiones, ya no puede refugiarse en que su mamá no le dio la atención suficiente cuando era niño, o que su padre tomó decisiones por él, como el colegio dónde se formó. Hace 51 años salió del colegio y escogió voluntariamente cada uno de sus pasos para ser una de las fortunas más grandes del mundo. Su recorrido para llegar a tener su fortuna ha estado marcado por una larga lista de escándalos y de actos reñidos con la ética, la transparencia y el uso de información privilegiada; así mismo, especulación, y la compra y venta de empresas. Ejemplo de esto son el Banco de Talca, Citigroup y Bancard; compra y venta de Chilevisión, Colo Colo (aunque su equipo de fútbol era otro) y Farmacias Ahumada; la venta de LAN Chile y LAN Cargo. Como corolario de su primera gestión, al terminar su gobierno, su fortuna aumentó al doble según la revista Forbes.

Desde que partió el segundo gobierno de Piñera estamos en guerra, siempe contra un enemigo feroz e implacable, claro que en estos 2 años ha cambiado de nombre un par de veces: partió siendo la delincuencia, luego el narcotráfico, los extraterrestres, incluso llegó a ser el abuso y ahora la pandemia. Lamentablemente frente a la pandemia, repite el mismo triste patrón de su época de empresario: desinformación con las cifras y con la estrategia para combatirla; ocupar el estado de excepción para favorecer el funcionamiento de la economía por sobre el resguardo de las personas, preferir limitar las libertades para circular en vez de fijar precios para evitar la especulación, o el testeo gratuito para todos y todas. Se prohiben las reuniones superiores a 10 personas pero sí se puede abrir un mall para que la gente vaya a comprar; a pesar de las herramientas legales para tomar medidas efectivas, no son usadas. Finalmente, especula en torno a la realización del plebiscito como si fuera una de esas empresas que compra para pagar menos impuestos y no comprende que el plebiscito es ley, es parte de la Constitución y no depende de él.

Para ser Presidente y guiar un país en crisis, no basta haber estudiado en el verbo divino, ni economía en la Universidad Católica o un doctorado en Harvard, sino dar garantías de buscar el bien común sobre el particular, tener visión de largo plazo y una propuesta de desarrollo sostenible, con enfoque en la paridad de género, las pensiones, salud y educación de calidad. Si Miguel de Unamuno estuviera vivo habría mandado de vuelta a Sebastián Piñera a sus padres, José Piñera y Magdalena Echeñique, con una nota diciendo “lo que natura non da, Salamanca non presta”.

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