Lo que pasa en Quellón




Chiloé es una extravagancia natural inigualable, donde los mitos conviven con la religión en una armonía casi impensada para los foráneos, los palafitos son su patrimonio insigne, su idiosincrasia única en el mundo que también ha recibido el nombre de “La Vendee” chilena, debido a su sociedad conservadora aferrada a la iglesia, ya sea católica o evangélica, que incluso peleó por los realistas en la guerra de 1860, siendo el último reducto español en Chile y Sudamérica al ser anexado al territorio chileno en 1826.

Quellón es un gran motor económico, tanto como para Chiloé como para todo Chile, sería lógico que siendo una ciudad muy productiva, en términos económicos tenga buenos programas sociales, pero Quellón tiene unas de las tasas más altas de SIDA y violencia intrafamiliar en Chile. Al ser una sociedad muy conservadora y aferrada a la moral judeo-cristiana impone como temas tabú la sexualidad, los preservativos, la masturbación, etcétera. No es coincidencia que ya estando en un país que necesita educación sexual, se le sume que los tabúes y la vergüenza en lo más básico de la sexualidad sean tan marcados en Quellón, donde incluso muchos (mal informados e ignorantes) lo limitan solamente a lo genital y oprimen a las personas si su orientación sexual es diferente a “lo que dicta Dios”, palabras como “marimacho”, “maricón”, “fleto” son usadas para aquellas personas, para los más radicales en esa postura solamente por llevar ropa con “colores de mujer” ya ese individuo puede ser homosexual.

Tampoco es coincidencia que a todo esto se le sume la violencia intrafamiliar, totalmente presente en esta comuna, que se denota aún más en las localidades más aisladas, donde se llega a los extremos en los cuales el abuelo tiene que desvirgar a la nieta que “está en edad” de ser madre. La violencia intrafamiliar está influenciada claramente por la iglesia que ha estado como potenciador del conservadurismo de este exuberante pedazo de tierra perdido en el fin del mundo, promoviendo el machismo, el cual va poco a poco escalando hasta llegar a gritos, golpes, control sobre la mujer e incluso el femicidio, todo esto porque “Dios lo dice”, por culpa de “la fe única y verdadera”, tema que esta sociedad tan “de piel” y acogedora no ha podido superar.

El caso también de la cancelación del CAVIF en la ciudad de Quellón, ya sea por temas políticos o de la índole que sea, traerá problemas en las futuras generaciones que como se mencionó anteriormente muy probablemente vayan a replicar la cultura misógina y conservadora de este rincón del universo irrepetible en cualquier otro espacio.

Los estereotipos de pareja también están estrechamente ligados a la iglesia y su influencia en este lugar, donde la mujer tiene que ser la sometida, la callada, la correcta, la ama de hogar, la que cría a los niños, el objeto sexual muchas veces del esposo, el cual es el del dinero, el sostén del hogar, el “macho pecho peludo que se respeta”, el que nunca llora, el que debe tomar “como carretonero”, solamente porque la tradición lo dice.

Algunas personas más fanáticas de su religión llegan a decir que el feminismo es una moda, que en el aborto se mata una vida, desde la perspectiva de los “pro vida” hay que salvar las dos vidas, simple si lo dice el nombre de su postura pero es tan contradictorio en sí, porque a fin de cuentas están a favor del aborto clandestino, donde puede morir la madre y por consiguiente se pierda al feto. También porque “dios lo dice” las mujeres tienen que postergar cualquier proyecto de vida que tengan que las haga feliz para traer una vida al mundo, al final ¿qué es la mujer para la el cristianismo? ¿un complemento del hombre?, ¿o un ser humano con las mismas capacidades del hombre?

En el caso de los hombres tal vez algunos piensen que es genial serlo, ser el que tiene control sobre sí mismo que puede ir todos los viernes y/o sábados a un prostíbulo a satisfacer las necesidades sexuales que la esposa no puede porque dios la manda a hacer otras cosas. Genial se ve, pero el hombre también es oprimido, pues el modelo ideal es que sea corpulento e impenetrable, ¿Es decir los hombres que no obedecen a esta matriz son unos auténticos maricones?

Todo esto que parece (y es) horrible desde una vista laica y objetiva, pues todo esto está pasando en nuestra querida ciudad de Quellón.

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