Marzo Feminista




Este 8M, como todos los 8M viene cargado de anhelos de igualdad, de luchas, marchas, movilizaciones, debates y sobre todo de la necesidad de generar cambios en nuestro Chile y en el mundo en torno a la igualdad de hombres, mujeres y de todos los géneros. Y si bien esto no es novedoso para las reivindicaciones del feminismo, si es novedoso que en nuestro país las reivindicaciones y la imperiosa necesidad de corregir de manera inclusiva e igualitaria la forma en que vivimos, incorporen y tengan al centro la igualdad de derechos y de trato para las mujeres o la llamada desigualdad de género.

Porque desde la desventaja estructural en que estamos las mujeres, esta se ha vuelto mucho más visible desde cualquier lugar, público o privado, en la brecha salarial, o tareas mal pagadas, sin contar que sobre nuestras labores de cuidado descansa la economía, así como la educación sexista, la publicidad y los medios estereotipadores, en definitiva toda una estructura llamada patriarcado o sistema sexo/género, que antes parecía invisible, parafraseando a las Tesis, es la “violencia que no ves” que hoy sí vemos.

Todo este andamiaje de opresión es lo que posibilita que otras formas de opresión más invisibles sucedan, en los llamados micro machismos,  los maltratos cotidianos legitiman la idea de que quienes tienen poder sobre otro, tienen derecho a ejercer violencia, como si ese otro mujer o niñe, fuera algo menos que persona porque no se es hombre, como si se tratara de objetos de propiedad.

Esa creencia de superioridad de los “hombres” sobre el resto de las personas es parte del corazón de las desigualdades, y para lograr los cambios que queremos, necesitamos desafiar esta creencia, las mujeres somos iguales en derechos que nuestros pares hombres, y los hombres que entienden que han vivido en el privilegio, tienen similar tarea desde su lugar.

El estallido social es feminista porque nos trajo la urgencia de los cambios estructurales, la demanda por paridad que no es otra cosa que la justa igualdad entre hombres y mujeres que anhelamos un Chile diferente, inclusivo, con justicia y derechos aquí tenemos un desafío mayor, cambiar la constitución sin perder de vista lo que queremos construir, un país con más justicia e igualdad, en nuestras instituciones y en nuestras familias, donde la de desigualdad de género es principal.

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