Más poder para las comunas: Una reforma de verdad




Con la promulgación de la ley de fortalecimiento de regionalización, nuestro país experimentara un importante cambio en materia de descentralización, esto porque a partir del año 2020, se llevara a cabo la primera elección de gobernadores regionales, entregándole a la ciudadanía la responsabilidad de elegir a quien conducirá los destinos de cada una de las regiones del país. Esto es sumamente relevante, no solo porque significa un avance en la profundización de la democracia al tener autoridades regionales electas por votación popular, sino porque además los gobierno regionales contaran con patrimonio propio y una serie de facultades que permitirán que cada región pueda desarrollar políticas acordes a sus necesidades particulares. Sin lugar a dudas, el estatus de la descentralización está cambiando y para mejor, pero aún quedan tareas pendientes como por ejemplo la necesidad de avanzar en una ley de rentas regionales, que permita mayor autonomía económica a las regiones, y que parte importante de los impuestos que se generen por explotación de actividades económicas en la región se queden en ella.

Los Gobernadores electos tendrán el desafío de cumplir y, en algunos casos, contener las expectativas ciudadanas respecto a los cambios que efectivamente pueda impulsar dentro de sus atribuciones y de acuerdo a los recursos con que cuenten. Pero además tendrán el desafío de entenderse con el Gobierno central a fin de actuar de manera coordinada en el desarrollo de las políticas públicas. En nuestro parecer, viene un escenario de adaptación, un poco de marcha blanca de esta nueva estructura, pero que sin duda resulta positiva al generar mayores condiciones de participación de las propias regiones en la definición de su política y de su desarrollo.

Pero para que el proceso de descentralización  resulte exitoso, se requiere además descentralizar las comunas, pero no solo políticamente, se requiere además una descentralización económica y administrativa. Por ello, desde Fundación Participa tenemos la convicción de que el Gobierno debe impulsar una reforma municipal que permita empoderar a los municipios, sincerando las brechas que existen entre tareas, atribuciones y recursos con que estos cuenta, impulsando un equilibrio entre estos, y terminar con lo que actualmente ocurre en que se le asignan vía ley una serie de tareas a los municipios pero sin dotarlos de los recursos que les permitan cumplirlos.

Por ello se hace necesario terminar con la desigualdad económica que presentan las distintas comunas, se debe en ese sentido impulsar una restructuración en la distribución de tributaciones y presupuestos entre municipios. Junto a lo anterior, se hace necesario promover la gobernanza territorial a través de instancias de participación vinculante en los territorios, donde los ciudadanos tomen un rol activo en la definición de las políticas locales.

Es por ello que vemos como necesaria una reforma municipal que empodere a los municipios, sincere las brechas, y permita darles efectivamente un carácter de gobiernos locales, donde además se ponga como centro de la acción publica la participación ciudadana.

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