Merecemos más




Hemos visto durante los últimos días como Chile muestra con mucha crudeza cual es su realidad, tanto económica, como social y cultural.

El virus ha permitido que los chilenos y chilenas de sectores mas acomodados, puedan hacer cuarentena tranquilamente en sus hogares, sin mayores sobresaltos.  Los que además son espacios mas amplios, donde no existe el hacinamiento. Esto en sectores populares, se hace absolutamente imposible, cuando las familias viven al día, para generar ingresos de forma informal para poder sustentarse, en espacios físicos que son indignos, aumentando los niveles de violencia intrafamiliar en forma considerable.

Pero lo peor es darse cuenta de la indolencia de algunos, que sin considerar la salud del resto se pasea por las ciudades sin mascarilla contaminando a diestra y siniestra, organizando fiestas y eventos; yendo de compras a barrios comerciales, repletando las tiendas y centros comerciales.

¿Y todo esto por qué? ¿Que es lo que pasa por la cabeza de las personas?

Cuando las señales de las autoridades no son claras, cuando hablan de una “nueva normalidad” o de un “retorno seguro”, las personas entienden lo que quieren entender y por ende se provocan todos estos desaciertos. Cuando una subsecretaria dice que esta “nueva normalidad” te permite ir a tomar café con distanciamiento social, nos damos cuenta de no están entendiendo nada.

El tema es el siguiente: la preocupación por la economía hace que la vida humana pase a segundo plano y ha hecho que traten en forma casi desesperada de acelerar los procesos al máximo, para “reactivar” el país. ¿Pero que va a pasar si no tienen clientes a quien venderle o trabajadores para explotar, por que el mal manejo de la pandemia podría tener resultados impensados?

Los datos entregados a lo largo de estos días han sido a todas luces manejados de tal manera que no generen el temor que en realidad deberíamos sentir al enfrentarnos a este virus, para que las personas crean que es seguro salir y estar en contacto con los demás.

Hoy, con el virus migrando a sectores populares de nuestras ciudades el peligro se acrecienta y el nivel de mortalidad podría aumentar en forma considerable y solo vemos a los alcaldes de las distintas comunas, trabajar en pos de controlar el contagio, en absoluta contraposición con el gobierno central que insiste en la “nueva normalidad”.

Hemos escuchado en reiteradas oportunidades a representantes de este gobierno, quejarse de que la oposición ha tenido un muy mal rol en esta crisis, que no han los apoyado; cuando ha habido una especie de tregua para que puedan hacer su trabajo, mismo que a todas luces no ha sido lo bueno que debería.

Claro está y no es novedad para nadie que yo no voté por este gobierno, pero jamás ni en la peor de mis pesadillas, pensé que tanto el manejo de la crisis social, como el de la pandemia iba a ser tan malo.

Lo peor de todo es que tienen la posibilidad de ver el futuro, solo con levantar la cabeza y mirar hacia Europa, cosa que siempre les ha encantado imitando sus costumbre y modas, y evaluar cuales son los países que han tenido buenos resultados manejando la crisis sanitaria. Pero no son capaces de enfrentar la realidad y dejar de ser autocomplacientes.

Hoy escuchaba al ministro de salud partir su informe diario hablando de Brasil y de sus malos resultados. “Mal de otros, consuelo de tontos” decía mi abuela. Tratar de hacernos creer que las políticas aplicadas hasta hoy han surtido buen efecto, fundamentando con los errores de otros, no puede ser. Merecemos más.

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