Migrantes, una mirada de la salud mental




Jean (27) caminaba cabizbajo el pasado 26 de noviembre 2018 por la loza del Aeropuerto de Santiago, hacia al avión de la Fuerza Aérea que lo retornaba a Puerto Príncipe, Haití. Todo lo anterior en el marco del Plan Retorno del Gobierno que favoreció a ciudadanos haitianos que se decidieran voluntariamente regresar a su país. Detrás de esta tristeza vivida por Jean, existía una historia de dolor, desarraigo, y estrés constante desde el momento en que intenta suicidarse meses antes, al recibir la noticia de la muerte de su hijo menor en su país natal. Por lo anterior, Jean estuvo casi 8 meses en el Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak, en Independencia.

Se sabe que no es el único caso, estos se repiten en todas las regiones del país, haciendo que se vivan situaciones dramáticas en las cuales el hecho de ser inmigrante los deja en una posición de mayor vulnerabilidad emocional y social.

La migración masiva en todas partes del mundo está sometida a una situación de trauma, de dolor, de pérdida, de incertidumbre y de desarraigo. Todo lo que se dejó y lo que perdiste es lo que hace a los migrantes mucho más vulnerables a la presentación de patologías de salud mental. Se encuentra el factor social que influye en el estado permanente de vulnerabilidad e incertidumbre, dado que por lo general, los pacientes migrantes llegan sin previsión, no teniendo RUN, y sus condiciones migratorias no se encuentran regularizadas. Se encuentran a la deriva de su suerte, llevando con esto una gran carga emocional a cuestas. El migrante cuando consulta no es precisamente por prevención, si no mas bien, es porque se encuentra ya muy deteriorado de salud, haciendo que la recuperación de estas patologías sean reservadas.

Es por lo anterior, y por muchas otras cosas más, que no se entiende que aún ya en el siglo XXI, nacionales llamen a marchar en contra de la inmigración, demostrando con esto la intolerancia, la inhumanidad, y la pobreza cultural que todavía en algunos “nacionales” permanece. Con eufemismos, no quieren reconocer sus propios miedos a lo distinto, a la riqueza que significa vivir con el otro, con colores y sonidos distintos, en este punto nos queda mucho por aprender y desarrollar la tolerancia y de la no amenaza del otro. Chile está al debe en lo anterior.
Son escasas las referencias respecto a las consecuencias que la migración produce en la salud mental de quienes deciden asentarse en otro país y con esto las implicancias de enfrentar una cultura diferente. Algunas investigaciones ya han dado luces de ello, reflejando, por ejemplo, la inequidad y la discriminación a la que están sometidos los migrantes. Por eso, a medida que aumenta la cantidad de nuevos habitantes en nuestro país, este tema se hace cada vez más recurrente y necesario de estudiar.

Quien viene trabajando en este ámbito desde hace un tiempo es el Dr. Ramón Florenzano, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente, quien señala que el aumento de la migración ha representado un desafío para el sistema de salud, particularmente, para los servicios de salud mental, ya que los migrantes serían más vulnerables psicosocialmente.

En este contexto, junto a Arturo Roizblatt, también académico del Departamento de Psiquiatría Oriente, iniciaron un estudio del cómo los migrantes accedían al sistema de salud, cuántos consultaban, por qué razones lo hacían y qué tipo de problemas presentaban. Este estudio fue recientemente presentado por el profesor Florenzano en el 19º Congreso Internacional de la Asociación Mundial de Psiquiatría Cultural (WACP), realizado en la Universidad de Columbia en Nueva York en el mes de octubre 2018.

Uno de los principales antecedentes que arrojó del estudio, que se realizó en distintas instituciones de salud de la Región Metropolitana, fue el bajo nivel de consultas de este grupo en el área de salud mental. De acuerdo al especialista, esto se debe principalmente porque “los migrantes tienen cierto grado de reticencia a consultar en este ámbito, porque en sus países de origen, en particular Haití, la psiquiatría no es una especialidad central como lo es en Chile. Estas personas consultan principalmente por razones físicas, donde llegan al servicio de urgencia y luego de un examen recién son derivados al servicio de psiquiatría”.

Por lo anterior, se espera que con el tiempo, se pueda invitar a los migrantes a participar de operativos en salud mental, acercarse a la atención primaria es la puerta de entrada para la culturización y la desmitificación de la consulta mental que los migrantes poseen, y que no los hace acceder a este tipo de atención de una manera similar a una patología física.
Historias como la de Jean, seguirán ocurriendo dada la migración progresiva que se ha desarrollado en nuestro país. Es necesario que nos hagamos cargo de la salud de nuestra población, estos sean nacionales o extranjeros. La salud es universal y es un derecho de todos sin diferencia alguna.

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