Mujeres, más que el 8 de Marzo




“Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me ha dado la marcha de mis pies cansados;

con ellos anduve ciudades y charcos,

playas y desiertos, montañas y llanos,

y la casa tuya, tu calle y tu patio.”

Violeta Parra.

Los pasillos de la Vicaría de la Solidaridad eran principalmente transitados por mujeres. Mujeres que, pese a sus pies cansados y el dolor latente, supieron dar siempre gracias a la vida. En mis primeros recuerdos de infancia las veo jóvenes, fuertes, llenas de ímpetu y coraje.  Corriendo de un lado a otro, entrando y saliendo de reuniones, subiendo y bajando escaleras, tomando notas, revisando archivos.

Allí, sentadas y trabajando, siempre estaban Ana, Carmen, Viviana, Sola, Tania, Pola, Silvia, Laura, Mercedes, Estela, Licha, y tantas otras, todas sin saber que serían luego, testimonio vivo de la valentía que se requería para enfrentar la búsqueda de familiares asesinados o desaparecidos bajo la dictadura de Augusto Pinochet.

Ellas sabían de recursos de amparo, de esperas en tribunales, de solicitudes sin respuestas, de esperas eternas afuera de numerosos centros de detención. Sabían de marchas, ayunos y huelgas de hambre. Sabían de correr, gritar y encadenarse. Sabían de valentía y sabían de la urgencia de defender la vida aun exponiendo la suya.

Y es que fue precisamente el liderazgo sigiloso de ese grupo de mujeres, esposas, madres y hermanas de detenidos desaparecidos, apoyadas por otro grupo de destacadas profesionales funcionarias de la Vicaría de la Solidaridad, el que contribuyó a cimentar lo que hoy desborda: el reconocimiento del trascendental rol de la mujer en los cambios sociales. Más allá de la inclaudicable lucha que ellas protagonizaron.

A ellas debemos una lección de fuerza y constancia en la búsqueda no solo de sus seres amados, sino en la búsqueda de un país más justo, ese camino que hoy, bajo democracia, vuelve a ser ruta de muchas y muchos.

Esas mujeres nos inspiran hoy, en este Chile que cambió tras el 18 de octubre de 2019, y donde la posta de esas grandes guerreras, muchas ya fallecidas, ha sido tomada por un amplio grupo de feministas. En los ochenta, y bajo dictadura, fueron ellas. Hoy, 40 años después y en democracia, ellas son la inspiración de nuevas generaciones de combativas mujeres.

Mujeres escolares, estudiantes universitarios, profesionales, actrices, cantantes, comediantes y deportistas, con y sin militancia política, chicas, jóvenes, adultas y mayores,  son nuevamente protagonistas del cambio social en nuestro país. Todas han liderado y visibilizado demandas más allá de la equidad de género, dejando ver a Chile y al mundo entero que sin nosotras nada, nada, de lo que estamos viviendo sería posible.

Este 8 de marzo, cuando se conmemora un nuevo día internacional de la mujer no puedo más que recordar y homenajear a todas ellas, las de ayer y las de hoy, a cada mujer visible y anónima que ha sido y es protagonista de este cambio que estamos viviendo y que nos sigue constando vidas. Esta fecha está pegada en mi corazón, y desde el orgullo de haber conocido a las de antes y las de hoy, reiterar que me embarga un profundo orgullo al observar cómo estas chilenas bakanas de hoy vuelven a testimoniar y sostener con valentía y dignidad las luchas de nuestras heroínas del pasado.

 

Con todo si no pa qué!!

 

 

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