Ni estudian, ni trabajan (NINIS)




Más mujeres que hombres y SI TRABAJAN pero no remuneradamente.

Un dato importante del análisis de la Casen 2017 muestra que 17,5% de las mujeres  jóvenes de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan (“Nini”), duplicando y más al de los varones en la misma situación (7,9%) y  las brechas más significativas están en los sectores más vulnerables. En los sectores de altas condiciones socioeconómicas hay acceso a una mejor educación, con mayores oportunidades en el mundo laboral, se alimentan mejor, tienen espacios  y áreas verdes donde pasear y reunirse, pueden tomarse un año “sabático” o irse a vivir a un “depa” con amigas/os si quedan en la “U” fuera de la capital de región.

Otro que nos genera desazón y nos obliga a apurar los cambios culturales e instalar  politicas públicas con perspectiva de género es que del total de los “Ninis” de la RM , el 74% son mujeres  y la mayoría  son madres ( un 72%). Como total , a lo largo del pais , el 53% son madres!!!.Veamos lo que sucede en La Pintana donde el 79% son madres v/s el 34% de  Vitacura. No les parece que es demasiado significativa la brecha?.

A esto debemos sumar que estas adolescentes pobres se hacen cargo no solo de su maternidad, sino que cuidan de sus hermanos, padres y abuelos, dejan de estudiar y antes de los 20 años tienen a su segundo hijo/a.“Para que me voy a esforzar,  si voy a ganar una miseria en esa pega, mejor me dedico a mi guagüita”, me decía una jóven en un taller hace unas semanas.

Desde mi expertiz, este fenómeno tiene más que ver con causas como la desigualdad, la pobreza, los bajos salarios, falta de oportunidades, capacitación, deserción escolar y politicas insuficientes para que niñas, niños y adolescentes tengan un proyecto de vida que no se trunca por haber nacido en Bajos de Mena y no en La Dehesa.

En nuestro país, tener una mayor escolaridad es altamente relevante para acceder a mejores condiciones laborales, a un mejor nivel de ingresos y aspirar a movilidad social en el futuro . Por lo tanto, que exista una mayor proporción de mujeres fuera del sistema educacional hace que para ellas sea más difícil obtener mayores competencias , habilidades y conocimientos , dificultando más aún su inserción en el mercado laboral.

En Chile, la educación media es obligatoria desde el año 2003. Sin embargo, esta medida por sí sola no es suficiente para asegurar que las mujeres no deserten del sistema educacional o continúen estudios superiores. Este fenómeno responde, entre otras cosas, a la constante reproducción de estereotipos de género que naturalizan que las responsables de la mayor carga del trabajo doméstico no remunerado y las tareas de cuidados de niños, niñas y personas dependientes son las mujeres. Hoy todavía los padres de estratos socioeconómicos  más vulnerables  privilegian el ingreso de los hijos ante que las hijas para  hacer el “esfuerzo” de que entren a la  universidad o centro de formación técnica.

¿Cómo generamos cambios y movemos la aguja en favor de estas jóvenes? Siempre y donde puedo repito como mantra que  entregar educación oportuna y no sexista promoviendo el ejercicio de una vida sexual responsable es un eje fundamental ; facilitar,sin estigmatizar, el acceso a anticoncepción cotidiana y de emergencia en el sistema público de salud y  proporcionar  orientación y ayuda a madres adolescentes para que continuen estudiando y/o se inserten en el mercado laboral sin precarización es no solo de justeza sino un deber ético como sociedad  . A nivel familiar, es urgente repartir equitativamente las responsabilidades domésticas y de cuidado entre hombres  y mujeres. Sobre todo, no perpetuar este rol en las niñas.

Este problema nos incumbe a todas y todos, no hay manera de resolverlo sino co construímos desde las politicas públicas, la sociedad civil,   la academia y el sector privado.

Síguenos