No al Tag




A comienzos del año 2014, un par de meses antes de que asumiera el segundo gobierno de la Presidenta Bachelet, se firma el contrato para la remodelación de la carretera 5 Norte entre Santiago y los Vilos.  Esta obra, traería mejoras sustantivas a lo que se denomina “la puerta norte” de la región Metropolitana, acortando los tiempos de traslado, además de la ostensible mejora en la infraestructura vial.  Hasta ahí todo bien. Nadie en esta provincia está en contra del desarrollo.

El tema de fondo y más preocupante, es el costo económico que hoy tienen que enfrentar, fundamentalmente las comunas de Lampa y Til Til, mismas que son de las más vulnerables de la región Metropolitana.

¿Pero por qué ocurre esto? El motivo fundamental es la falta de inclusión y consultas a la ciudadanía.

Por ejemplo, en la comuna de Lampa se hicieron consultas donde no fueron citados ciudadanos y solo aparecen en las fotos un par de funcionarios municipales y unos cuantos funcionarios del gobierno de la época. Recordemos que este proceso se lleva a cabo entre el 2011 y fines del 2013. Todo lo anterior, derivó en que durante cuatro años vimos como en una primera instancia, la ciudadanía salió a protestar por los cobros excesivos a los que se iban a ver enfrentados, sin obtener resultados reales con respecto a los cobros. Si hay que destacar, que, pudieron influir en algunas cosas, tales como donde se ubicarían algunas pasarelas y paraderos de buses.

Lo peor vino de la mano de la autoridad municipal, quien primero se apropió del movimiento realizando reiteradas tomas de la carretera, solo con fines electorales, sin realizar gestiones reales que tendieran a por lo menos conseguir mitigaciones que fueran en beneficio de la comunidad. Solo buscó “pantalla”.

A diferencia del alcalde de Til Til que sí logró algo, Llevando conversaciones con el ministro de Obras Publicas consiguió que la tarifa del peaje histórico que los habitantes de esa comuna pagan, se redujera en un 70%.  Lo que, de todas formas, no tiene tranquilos a los tiltilanos, ya que en origen se suponía que este peaje no existiría y por lo mismo en Til Til no hubo consultas ciudadanas.

A todo lo anterior, hay que agregar que la injusticia del cobro para las comunas de la provincia de Chacabuco es doble, porque la mayor recaudación se va a realizar en el tramo comprendido entre Américo Vespucio Norte y la comuna de Lampa.  Son solo quince kilómetros a un costo de mil pesos por kilómetro recorrido y sin posibilidades reales del uso de las caleteras por lo niveles de congestión que estas tienen.

Se suponía que estas caleteras iban a tener un alto estándar, con bahías para los paraderos de buses y pistas lo suficientemente anchas para facilitar el desplazamiento. Pero nunca estuvo considerado en realidad. El negocio es otro finalmente.

Otro factor importante que revelar es la calidad y el costo de la calidad del transporte interurbano que tienen las tres comunas de la provincia y que obliga a muchos de sus habitantes a usar el automóvil. Toda la provincia de Chacabuco se encuentra fuera del radio urbano, y una posibilidad de aliviar los costos para la ciudadanía de la provincia seria que el Transantiago atienda las necesidades de transportes de los habitantes de Lampa, Colina y Til Til.

Actualmente, los TAG ya entraron en funcionamiento y se esperaban manifestaciones el día en que partieron. Pero no. Solo vimos a la alcaldesa dando declaraciones tibias, sin hacerle el menor daño a su gobierno y a su ministro, lo que deja aun más de manifiesto el descarado uso político electoral que hizo de un tema tremendamente sensible para los habitantes de Lampa, que hoy pagan más de sesenta mil pesos mensuales por concepto de TAG, para poder ir a trabajar a Santiago. Lamentablemente, no se consideró en ninguna parte de la ecuación a las casi doscientos mil personas que viven en esta provincia y que son los que conocen la realidad del día a día.

 

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