No puedo creer esa cosa que veo, por las calles de Santiago veo




Después de lo ocurrido el viernes 2 de octubre con el menor que fue arrojado por un carabinero al lecho del río me quedé  sin conducta , recordé lo sucedido con Gustavo Gatica y Fabiola Campillay a quienes se les dispara una lacrimógena directo al rostro sin respetar protocolos y me pregunté que hace que un ser humano pueda actuar para dañar a otro de esa manera y  las autoridades de la institución lo desmientan, oculten y  destruyan pruebas. Frente a aquello me pregunté, también ,si  el deterioro ético de Carabineros es un tema cultural propio de un modelo económico que instaló lo individual por sobre lo colectivo.

Otro hecho que sale a la luz  en estos día es el maltrato recibido por un trabajador  en situación de discapacidad de la la empresa Kibernum que fue amordazado con cinta adhesiva por sus  compañeros y luego difundido en las redes sociales. Me pregunto, nuevamente, que pasa por el pensamiento de un grupo, claramente desde una asimetría de poder, que abusa de esa forma y qué rol asumen los directivos para abordar dicha violación a los derechos humanos de una persona  más allá de una disculpa via comunicado.

Otro tema nos muestra que en fallo dividido la Corte Suprema establece que el ex controlador de Soquimich Julio Ponce Lerou cometió irregularidades como presidente y accionista pero decide rebajar la multa aplicada por la Superintendencia de Valores y Seguros, en el año 2014, de 1.700.000UF (62 millones de dolares) a 75.000 UF (3 millones de dolares) apoyado en una determinación del Tribunal Constitucional que indica que la norma era inconstitucional en cuanto al valor del cobro.

En la otra vereda, los índices de pobreza femenina se han elevado.  Las mujeres tenemos menos acceso a los recursos que se obtienen en el mercado debido a la desventaja con la que corremos en relación a los hombres lo que quedó en evidencia con el retroceso de 10 años respecto a la incoporación al mundo del trabajo llegando nuevamente a un 47.3% producto de las múltiples responsabilidades en el hogar junto al teletrabajo. Las normas sociales que nos atribuyen el rol del cuidado afecta nuestra participación y limita el acceso a empleos de calidad, generándose una mayor precariedad que se manifiesta con fuerza en esta emergencia y que no ha sido abordado con perspectiva de género para crear soluciones reales  y con sentido de urgencia  que impacten positivamente en nuestras vidas.

Respecto a NNA (niños, niñas y adolescentes),  80.000 desertarían del sistema escolar según el MINEDUC a raíz de la pandemia y la falta de posibilidades de tele estudiar por una conexión deficiente a internet llevándolos a la búsqueda de algún tipo de trabajo como aporte al ingreso familiar,  a las NNA a  cuidar a sus hermanos menores y adultos mayores para que la madre pueda volver al trabajo o busque empleo.

Las tremendas desigualdades y   la vulneración de los derechos humanos como hemos visto desde octubre pasado  y que quedan en evidencia en esta reflexión requieren de un cambio profundo al modelo poniendo al centro las demandas y necesidades de todos y todas, erradicando definitivamente la matriz de funcionamiento de las relaciones de poder patriarcales, machistas, heteronormadas, marianas y asistencialistas que hicieron que hace casi un año una adolescente saltara el torniquete del metro revelándose frente a tanta injusticia , aumento de brechas y feminización de la pobreza.

Hasta que la dignidad se haga costumbre y más!!

*Sol y LLuvia*

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