Obras son Amores….




Durante los últimos días a propósito de la gira internacional del Presidente Piñera hemos sido bombardeados con palabras y conceptos como;  Liderazgo, medioambiente, cambio climático y otras semejantes, los que han copado, tanto el relato político, como los medios de comunicación, con lo que pareciera ser un nuevo ´´énfasis´´ en la tan difusa y cambiante agenda del Gobierno.

A partir de otros anuncios un tanto grandilocuentes que se han visto diluidos por otros nuevos anuncios es que es válido preguntarnos: ¿Cuáles serán las expresiones en concreto de este relato?, ¿cuáles serán las políticas planes y programas que implemente el país o que proyecte implementar para poner en práctica tanto discurso?

Lo cierto es que la organización de la COP 25 no es suficiente, ya que nada asegura que aun cuando seremos los anfitriones este hecho hará por si solo  que marquemos una diferencia en los compromisos ambientales y por ende en los económicos y sociales que integran este tipo de agendas.

Por lo pronto los anuncios tanto de des carbonización como el de  potenciar las fuentes de energía renovables no convencionales son un acierto, pero igualmente seguimos pidiendo coherencia en otro tipo de materias donde, el medio ambiente y el desarrollo económico, deben ser una dupla inseparable.

Ante eso, existe una enorme e incoherente contradicción en  el proyecto de Modernización del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (ingresado en  junio 2018 y cuyas indicaciones ingresó el ejecutivo al mismo proyecto en julio 2019),  ya que este no contempla la participación temprana de las comunidades en los proyectos, por lo que la  contradicción en este caso se evidencia ya que para algunos, el considerar el factor medioambiental y sus externalidades en la trazabilidad de los proyectos es un factor que encarece la inversión, mientras que, las autoridades en el marco de esta ´´ola verde´  han sido categóricos en señalar que, crecimiento, inversión y medioambiente son elementos complementarios y de igual valor y preocupación.

Por ello, qué más atingente y pertinente que relevar la participación temprana (robusta informada, y vinculante) como un elemento que contribuye a generar inversiones con pertinencia y compatibilidad con el territorio y sus habitantes, contribuyendo de esta manera a un desarrollo territorial y al crecimiento económico con un verdadero sentido estratégico, con los menores costos ambientales y sociales posibles.

Obras son amores y no buenas razones, y en este contexto el que se terminen las contradicciones entre lo declarado y lo que se hace es un imperativo para la democracia, las confianzas y la credibilidad de los  gobiernos y en este caso el Gobierno tiene la palabra.

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