Periodismo: ¿Todo es publicable?




La competencia por el clic y el rating destruye y ridiculiza la profesión.

El domingo 22 de julio el diario La Tercera publicó la siguiente nota: “Guillermo Wood, arquitecto: Para mí, la Tierra es plana”. Entre los argumentos del profesional, estaba el que “la Tierra plana no es una moda. No me importa que la ciencia no nos tome en cuenta. Cualquiera que se ponga a reflexionar con la mente, con el corazón y la intuición abiertos concluirá lo mismo que nosotros”. La publicación generó una ola de comentarios, especialmente en contra, por “darle tribuna” a este tipo de noticias.

Y ahí es donde como periodistas debemos reflexionar: ¿Toda opinión es publicable?; ¿Cuál es el aporte de este tipo de publicaciones?; ¿Debemos, como medios de comunicación, darle espacio a todas las opiniones, tengan bases sólidas o no?.

Desde mi perspectiva, no todas las opiniones son respetables ni merecen la tribuna de un medio tan grande e importante como La Tercera. No son pocos los que nos quieren hacer caer en la trampa de la “tolerancia”, con el único propósito que de validemos la discriminación, la homofobia y la tontera (como es el caso de los terraplanistas).

La función de un periodista, de un comunicador social, es corroborar la información que se les está entregando: “Si alguien dice que está lloviendo y otro dice que no, no es tu misión citarlos a ambos. Tu misión es mirar por la ventana y comprobar si efectivamente está lloviendo”. Si no, no habría diferencia entre contratar a un profesional o un aficionado. No jugamos a ser periodistas, somos periodistas. Parece lógico, pero en estos tiempos no lo es tanto.

Los medios de comunicación deberían ser capaces de sopesar que no toda opinión es publicable. Las simples ganas de opinar no son suficientes para una invitación a un matinal o la creación de una nota. El conocimiento, la ciencia, no son en vano. Desacreditar siglos de estudios y pruebas no está entre nuestros objetivos como periodistas.

Leí una opinión en redes sociales donde se cuestionan estas decisiones editoriales, asegurando que solo buscan hacer ruido y conseguir muchos clics, que es la última medida de “éxito” de los medios de comunicación modernos. Me parece que esa teoría no está tan alejada de la realidad. ¿Dónde queda la ética y la responsabilidad?.

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