Por la plena igualdad e inclusión: el futuro de los derechos de la comunidad LGBTI




Luego de 5 años y medio de tramitación, el pasado 12 de septiembre la Cámara de Diputados despachó el informe de la comisión mixta del proyecto de ley de identidad de género, terminando así todos los trámites reglamentarios en el Congreso. Actualmente, el proyecto se encuentra en el Tribunal Constitucional en el trámite de control preventivo obligatorio de constitucionalidad por contener normas de naturaleza orgánica constitucional. Esto, a raíz de que los adolescentes y las personas casadas deben realizar el procedimiento de cambio de nombre y sexo registral ante Tribunales de Familia.

Con la aprobación de esta iniciativa, surge el desafío de seguir profundizando sobre la plena igualdad de derechos para comunidad LGBTI, no solo en el acceso a las mismas prerrogativas sino que también en cuanto a su inclusión. En este sentido, durante los últimos meses, ha estado en discusión la posibilidad de que parejas y personas del mismo sexo puedan adoptar, en el marco del proyecto de ley de reforma integral al sistema de adopción. Asimismo, a raíz del Acuerdo de Solución Amistosa entre el Movimiento de Liberación Homosexual y el Estado de Chile suscrito el 2016 y un proyecto de ley presentado por el gobierno de la Ex Presidenta Bachelet, el matrimonio entre personas del mismo sexo también ha sido colocado en la agenda pública.

A lo anteriormente señalado, cabe destacar también la demanda levantada por organizaciones feministas y lésbicas en cuanto al reconocimiento de los derechos de filiación de hijos e hijas de parejas del mismo sexo. Todas las demandas anteriormente señaladas, más las que ya se encuentran en vigencia o aprobadas por el congreso, constituyen lo que se podría denominar la agenda formal por la igualdad de derechos de la comunidad LGBTI. Esto en razón de que todas estas comparten el objetivo de establecer el acceso a los mismos derechos y figuras jurídicas que el resto de la sociedad.

Si bien, la igualdad formal en el ámbito del acceso a los mismos derechos para la comunidad LGBTI pareciera ser algo de sentido común y de perogrullo, no lo ha sido así durante la historia de Chile. En consecuencia, tradicionalmente la derecha ha resistido legislar en estas materias y no son pocas las personas que votaron en contra de iniciativas tan básicas como la ley antidiscriminación y la ley que crea el acuerdo de unión civil. Esto ha sido producto del conservadurismo y de los prejuicios e ignorancia existente en contra de la comunidad LGBTI.

En este contexto de avances en la agenda formal por la igualdad de derechos de la comunidad LGBTIQ, surge también la necesidad de ahondar en la discriminación, violencia estructural y dificultades en el ejercicio de sus derechos que sufren diariamente las personas gay, lesbianas, bisexuales, trans, intersex y queer. Desde la dictación de la ley antidiscriminación, la violencia y discriminación hacia la comunidad LGBTIQ no ha disminuido considerablemente, así como la ley de identidad de género, muy probablemente, tampoco lo haga respecto a la población trans. Esto se justifica en que una agenda formal de igualdad de derechos no soluciona los graves problemas que afectan a la sociedad chilena: su conservadurismo, machismo y lgbti-fobia

La discusión debe dirigirse hacia la necesidad de levantar una agenda de igualdad material que apunte a la erradicación de la discriminación, exclusión y violencia estructural que afecta a esta población. En este ámbito podemos encontrar, entre otras, la demanda por una educación no sexista e inclusiva, la necesidad de dictar políticas públicas respetuosas de la diversidad sexual y de género y la regulación de medidas afirmativas para los grupos más discriminados y excluidos de esta comunidad.

En este sentido, se colige de lo anteriormente señalado que la agenda formal por la plena igualdad de los derechos de la comunidad LGBTI (cómo se ha venido dando ahora) debe ser complementada con un análisis estructural sobre la discriminación, exclusión y violencia que sufre dicha población. Hemos visto como, la dictación de diversas leyes si bien han constituido avances históricos en materia de los derechos de esta comunidad, no ha ayudado, sustancialmente, a erradicar los prejuicios e ignorancia existentes. Un ejemplo de la necesidad de incluir una visión amplia respecto a esta materia, lo constituye el acceso al trabajo y la no discriminación por parte de la comunidad trans, aspecto que no solucionará la ley de identidad de género. De nada sirve la igualdad si el día de mañana la violencia y discriminación hacia las personas gay, lesbianas, bisexuales, trans y queer persista o incluso aumente.

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