¿Qué construimos cuando construimos un Parque Metropolitano?




La última encuesta Casen da luces de la importancia de las ciudades en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Si una primera mirada general muestra los excelentes resultados del país en reducción de la pobreza por ingresos (bajando del 40% al 8,5% en menos de 30 años), el análisis de las distintas dimensiones no monetarias que componen la pobreza da cuenta de la centralidad de otros elementos como la vivienda, los servicios básicos y el entorno. El lugar donde se vive es el espacio desde donde experimentamos sin mediaciones la ciudad y el país. Y con el tiempo esta experiencia se hace parte de nuestra identidad colectiva. Por eso desde el Municipio de Renca hemos hecho una gran apuesta en consolidar los tres cerros comunales como el gran Parque Metropolitano del sector norponiente de Santiago.

El Parque Metropolitano Cerros de Renca es una iniciativa que busca transformar 207 de 839 has de los cerros Renca, Colorado y Lo Ruiz en la mayor área verde de la zona norponiente de la ciudad. Éstos llevan décadas de abandono, haciendo las veces de vertedero y llegando a acumular 2.000 toneladas de desechos ilegales al año.

Las áreas verdes de escala metropolitana tienen una gran importancia simbólica, ambiental y recreativa; y parte importante de la ciudad puede disfrutar de ellas, como ocurre con el Parque Metropolitano de Santiago. El desarrollo de este segundo polo beneficiará a varias comunas que actualmente tienen baja accesibilidad a áreas verdes por habitante y que sufren especialmente de las malas condiciones medioambientales del Gran Santiago, como Pudahuel, Cerro Navia, Quilicura y, por supuesto, Renca. Nuestra meta más que tener un Parque, es sacarle brillo a un símbolo comunal que es motivo de orgullo de sus habitantes. Y, en menos de dos años de gestión, hemos realizado inversiones que nos acercan a ese objetivo como senderos, reforestaciones, señalética, miradores, además de la elaboración de un Plan Maestro que defina participativamente los usos y el carácter de este Parque para el futuro.

Los casi 20 meses que llevamos trabajando por esta iniciativa nos dejan tres reflexiones importantes políticamente:

La primera es que esto es más que construir metros de parque, sino más bien patrimonio social y comunitario, que se va conformando como elemento identitario de la comuna y que contempla espacios de juegos, lugar de amistades, de anécdotas, de parejas, de recuerdos, de deportes… de todas aquellas cosas que nos dan pertenencia, arraigo y nos hacen valorar el lugar en que vivimos.

La segunda reflexión es sobre el sentido del espacio municipal. Un Municipio debiera ser para nosotros, por una parte, vaso comunicante de las grandes transformaciones con la experiencia cotidiana de las personas. Las ideas políticas no se constituyen por sí solas, sino que a partir de un sentido social que se va descubriendo en la participación y en las representaciones de quienes las hacen carne. Hace algunas semanas tuvimos 4.000 personas participando en la reforestación de 2.000 árboles en el Cerro Renca y probablemente por ese hecho, por ver a familias, grupos de scouts, adultos mayores y juntas de vecinos plantando un árbol en su cerro, el sueño del Parque hoy es más real que con ninguna inversión de las antes realizadas.

Finalmente está la dimensión de la justicia urbana. Si las desigualdades son sobre todo experiencias antes que estadísticas, debemos ser proactivos en cerrar las brechas ahí en lo cotidiano. Los indicadores están y los testimonios de esos dolores los oye todo aquel que quiera escucharlos. Parte  de ello fue entendido en el gobierno de Michelle Bachelet quien, con su Plan Chile Área Verde, puso en marcha el diseño, remodelación y creación de 34 espacios urbanos verdes a lo largo del país. Esta fue la inversión más grande en su tipo de nuestra historia como país y representa un punto de partida que debemos profundizar, perfeccionar y multiplicar, especialmente en las grandes áreas metropolitanas de cada región, donde las desigualdades proliferan con mayor violencia.

Hoy, cuando como centroizquierda tenemos más preguntas que respuestas y buscamos elementos que nos permitan construir un proyecto alternativo al piloto automático del mercado; volver la mirada a lo local es un buen camino para reencontrarnos con la gente y las mayorías que chilenos y chilenas que anhelan un lugar mejor para vivir.

 

Síguenos