Que no nos embolinen la perdiz




Hace un par de semanas, la Encuesta Suplementaria de Ingresos, publicada por el INE, indicaba que el 50% de los chilenos gana hasta $379.000 al mes. Poco hemos analizado esa cifra, que equivale sólo a $100.000 más que el Salario Mínimo. No apareció en medios con la relevancia que merece ni se hicieron análisis del tema.

Esto no es casual.

El filósofo Antonio Gramsci decía que la “hegemonía” se produce cuando una clase o élite, puede ejercer su dominio sobre el resto de la población y entre otros factores destacó (en la primera mitad del SXX) a los medios de comunicación como instrumentos para asentar dicha hegemonía. No puedo estar más de acuerdo en que los medios crean realidad, y que como dice Maxwell McCombs, influencian cómo piensan las personas y definen la agenda.

Es por ello que me interesa relevar esta información: me rebelo a que nos impongan una agenda.

Es imprescindible que comprendamos lo que significa que, en definitiva, el 50% de los chilenos gane menos de $380.000, pues como sí sabemos todos, esto es absolutamente insuficiente para vivir. Estos bajos ingresos contrastan con el gasto: el 50% de los hogares de menores ingresos reporta un gasto mensual de hasta $810.315. Esta inconsistencia sólo puede explicarse por el endeudamiento que permite “llegar a fin de mes”, el que se hace vía instituciones como la banca, los supermercados, el retail e incluso las farmacias (sí, las farmacias). Con ávida voluntad y nula responsabilidad, éstas ofrecen créditos, con altas tasas de interés, a personas que se endeudan hasta por 3 veces su salario, lo que significa que difícilmente podrán salir de esa perversa bicicleta del crédito.

Sin querer volver a las teorías marxistas, que me parecen obsoletas, existe un concepto particular de Marx, que está vigente. Marx hablaba de la plusvalía como la forma de acumular capital. Se refería a la diferencia que existiría entre el valor real del trabajo versus el que define el empleador. La diferencia entre ambos –decía el filósofo- permite la acumulación del capital.

Este concepto tiene mucho que ver con la codicia, un antivalor despreciable. Sé de empleadores que “intercambian” trabajo por salarios justos, sin embargo, existen muchos más que buscan más riqueza a través de la plusvalía.  A esto se suma el margen que obtienen por el endeudamiento de quienes no pueden cubrir sus gastos mensuales: una doble y gravísima falta. Cabe preguntarse: ¿para qué quieren los mega-ricos como Horst Paullman tener más dinero?

Helia Henríquez, socióloga del departamento de Estudios de la Dirección del Trabajo, explicó en el reportaje “Los Sueldos del Retail” publicado por Ciper Chile que: “La transformación que ha tenido el sector es muy brutal y muy rendidora. A las tiendas les va fantástico y alguna retribución a los trabajadores debiera haber”. Pero no las hay. En su lugar, hay plusvalía y acumulación de capital.

Existen plataformas online para indagar en los sueldos de los chilenos según ocupación, y haciendo un recorrido sencillo, saltan a la vista los bajos ingresos a los que hace referencia el estudio del INE.

En las próximas semanas se estará discutiendo el sueldo mínimo, que hoy equivale a $276.000. Agrupaciones de trabajadores han pedido que se hagan aumentos que en el mediano plazo permitan superar línea de la pobreza. Sin embargo, el gobierno ha propuesto un aumento de $7.500. No es algo que quiera politizar, porque los gobiernos anteriores tampoco se han puesto metas mayores en este sentido.

Estemos atentos a esta discusión.

Las noticias que instalan los medios, los líderes de opinión, las redes sociales, nos confunden, nos enceguecen y no nos dejan ver la realidad, incluso nuestra propia realidad.

Que no nos embolinen la perdiz, es sólo un llamado de atención para que no dejemos que esto ocurra.

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