Rápido a ninguna parte




Este 2020 sin quererlo se transformó en un año lleno de desafíos, uno más relevante que el otro. El respiro que dio el acuerdo político al que llegó el Parlamento la madrugada del 15 de noviembre del año pasado está llegando a su fin y vuelven a asomarse las demandas que en estos cuatro meses pos estallido,  aún no tienen camino de solución. El Presidente y la derecha en general dicen haber escuchado pero ese entendimiento no se refleja en su actuar.

La escasa o nula reflexión del Presidente, y esa necesidad de mostrar que está en control de las cosas lo lleva a acciones torpes que lo único que obtiene como resultado es el desprecio de no solo quienes habitamos Chile, chilenos chilenas y extranjeros, sino de quienes no habitan nuestro país, así lo hemos visto en las contadas visitas que ha hecho al extranjero, donde a pesar de los esfuerzos de su equipo de comunicaciones aparecen llamativos carteles que dicen: “renuncia Piñera”.

El reciente festival de Viña del Mar mostró lo suyo, el mundo de artístico expresó su opinión con el arma más letal que tiene, la creatividad, sencillez y profesionalismo, lo que dio como resultado, un aumento de 10% de apoyo a las movilizaciones.

La actitud del gobierno de estirar las cosas y no dar solución a las demandas, sean éstas grandes o pequeñas, lo ha dejado sin margen de acción, la mezquindad y tacha es la característica principal de sus actores, el no querer de dejar de ganar en cualquier pasada, promover el individualismo como valor esencial de  cualquier solución y el doble estándar característico del gobierno, nos alejan cada vez más de la promesa del 1 de junio de 2018, la primera cuenta pública de Sebastián Piñera, de iniciar la segunda transición, una transición que nos llevaría al desarrollo… y aquí estamos con un gobierno zombi, ahí está, existe pero no trasciende, con más de un 80% de desaprobación y un presidente que tiene un modesto 6% de aprobación. Su irrelevancia podría ser tan grande que hasta su renuncia podría pasar desapercibida.

Las decisiones que debemos tomar este año, son realmente importantes, una nueva constitución, que será la ruta que nos llevará hacia un nuevo sistema de pensiones, un nuevo sistema de salud y avanzar en tener una educación que nos permita vivir y sobrevivir a los desafíos que nos trae la era digital.

Y así las cosas, este domingo 8 de marzo, el día en que se conmemora el día internacional de la mujer, se espera una marcha aún más masiva que la del 8 de marzo del año pasado, la que se encuentra en total desconexión con el gobierno tanto en los aspectos logísticos, como por cierto en los temas de fondo.

En lo logístico, la tacha del intendente denunciado de violencia intrafamiliar por su esposa (denuncia que después fue retirada) y su performance en las movilizaciones donde cientos de personas han perdido al menos la visión de un ojo, lo inhabilita como contraparte para un acuerdo para esta actividad.

Y en el fondo, la Ministra de la Mujer y Equidad, se encuentra muy lejos humana y técnicamente para los desafíos de estos tiempos. Insensible al sufrimiento de mujeres jóvenes y no tanto que denuncian los vejámenes sufridos de parte de carabineros a consecuencia de las detenciones que se han producido en el marco de las movilizaciones, no ha juzgado ningún rol en defender los derechos de las mujeres, su rol ha sido mantenerse en silencio, escondida, ni siquiera se la juega en defender su gobierno.

Pero bueno, no todo es malo, la situación es muy compleja, pero como todo en la vida, siempre hay una posibilidad de cambiar las cosas, depende de lo que uno está dispuesto a entregar en pos del cambio, de que liberarse y de cual es el nuevo propósito .

Este domingo 8 de marzo, el gobierno y la clase política en su totalidad tiene la oportunidad de ver y comprender el movimiento de mujeres, movimiento no exclusivo sino inclusivo, que ha mostrado ser bastante corajudo y creativo, ojalá que la clase política no se pierda la oportunidad de incorporar la visión de las mujeres en la toma de decisiones, visibilizar lo que planteamos y sobre todo no decidir por nosotras, decidan con nosotras.

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