Recuerdos de Ramírez y la situación de Nicaragua




Cuando Sergio Ramírez recibió el Premio Cervantes, el galardón literario más importante  en lengua castellana, fue el primer escritor de Centro América en obtenerlo y en forma emotiva se lo dedicó  a los nicaragüenses movilizados en su país: “Permítanme dedicar este premio a la memoria de los nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando, sin más armas que sus ideales, porque Nicaragua vuelva a ser República”. En los días posteriores se sucedieron más movilizaciones ciudadanas, más muertos, más heridos y más violaciones a los derechos humanos.

Hace un mes, el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU publicó un demoledor informe contra el Gobierno de Ortega por la represión a las protestas. A una semana de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas discutiera la crisis de Nicaragua, el presidente Daniel Ortega expulsó a la misión de la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Esta comisión presentó un informe donde se detalla la represión sostenida y las graves violaciones a Derechos Humanos contra los nicaragüenses que se manifiestan por el fin del régimen de Ortega que ha dejado aproximadamente 320 muertos y más de 2.000 heridos.

Esta misión arribó el 26 de junio para acompañar a la Comisión de Verificación y Seguridad del Diálogo Nacional, monitoreando la situación de derechos humanos en el país. El informe recoge testimonios de ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones ilegales, violaciones a los detenidos usando incluso rifles, quemaduras con pistolas de electricidad o cigarrillos, el uso de alambres de púas, golpizas con puños y tubos e intentos de estrangulación. “Estos elementos armados están bien equipados, equipo militar y armas, incluso con armas de alto calibre como los rifles AK-47 y Dragunov” (…) “La violencia y la impunidad de los últimos cuatro meses han puesto de relieve la fragilidad de las instituciones del país y del estado de derecho, y han generado un contexto de miedo y desconfianza…”, recoge el informe.

Producto de las protestas y movilización ciudadana, el régimen está totalmente desdibujado ya que existe la distinción entre orteguismo y sandinismo, son numerosos los casos de gente y dirigentes que plantean sin miedo públicamente “soy sandinista pero NO danielista”, un ejemplo es la ex Comandante Guerrillera y ex Diputada Mónica Baltodano:  “…antes el poder era de la gente, hoy es para su familia y sus allegados. Defiende ese poder con los mismos instrumentos de la dictadura somocista: pactos con la oposición, lo más reaccionario de las jerarquías eclesiásticas y el gran capital (…) en la década del ochenta, Ortega era parte de un proyecto de cambio revolucionario, ahora es un capitalista enamorado del poder, dedicado a acrecentar sus privilegios, sus fortunas y los de su clase…” Hoy el régimen es vulnerable frente a las presiones internacionales, en especial las reacciones de América Latina, la interdependencia económica y política en la zona de América Central es más fuerte que hace unas décadas atrás.

Hoy es indispensable que se levanten más voces para denunciar los constantes atropellos a los derechos humanos que actualmente perpetra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, apoyar a la mayoría de la sociedad civil nicaragüense que ha tomado en forma resuelta y valiente las calles para demandar un cambio hacia la democracia y el estado de derecho. Que se inicie lo antes posible un diálogo que permita una salida pacífica a la situación de opresión actual y se permita una transición democrática para el pueblo de Nicaragua.

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