Regionalización: el fin de semana XL que todos queremos




Juro que iba a escribir para la edición anterior, pero no podía ser menos que los cientos de miles de santiaguinos que salieron de la capital. Precisamente disfrutando de la vida contemplativa vi un twit que decía: “Invito cordialmente a la gente que aún no ha vuelto a Santiago a expandir sus horizontes y considerar una vida en regiones”.

Si bien los santiaguinos tendemos a quejarnos y a decir que nos iríamos de esta ciudad enferma, no lo hacemos. ¿Será que no tenemos la valentía o faltarán incentivos para hacerlo?

La actual regionalización del país se implementó en 1974. Se trató de trece regiones para “frenar el centralismo nacional e impulsar el desarrollo del país”. Las autoridades de la época decían que habría un equilibrio entre el aprovechamiento de los recursos naturales, participación real de la población en la definición de su propio destino, igualdad de oportunidades para alcanzar los beneficios del desarrollo nacional, descentralización económica del país, y finalmente, se evitaría la concentración de las actividades en algunas zonas. ¿Puedo decir “¿YIAAAA?” en una columna? Está claro que no se cumplió.

En Santiago vivimos demasiadas personas y a ratos se hace invivible. Como dice Ismael Toloza, la RM representa el 2% del territorio nacional, pero concentra al 40,1% de la población nacional. ¡40%!  Además, es donde se invierte el 50% de los recursos del país.

No creo que como dicen algunas voces, la solución pase sólo porque los ciudadanos puedan elegir democráticamente a sus autoridades regionales. Es un proyecto que se implementará pronto (en 2020), pero deberemos hacer mucho más que eso para  descentralizar.

Debe haber una Política de Estado de largo plazo, comprometida con la inversión en infraestructura, en capital humano, en I+D, innovación, obras públicas, energía, comunicaciones, servicios de salud y oferta laboral, porque todo eso hoy falla en regiones.

La última idea de Pinochet para “descentralizar” fue hacer el Congreso en Valparaíso. Hay muchas lecturas, pero si se usa ese argumento, sólo se puede concluir que refuerza el hecho de que generar iniciativas sin fondo no solo puede no generar buenos resultados, sino todo lo contrario, pues Valparaíso nunca despegó por tamaña/fea edificación. Los parlamentarios viajan todos los días y las autoridades del Ejecutivo deben trasladarse también, con todo el gasto operativo que ello implica.

En la medida que las regiones tengan el protagonismo que merece cada uno de sus habitantes, con la necesaria asignación de recursos, podrá haber desarrollo regional y descentralización. Cuando eso suceda, el equilibrio de población se producirá naturalmente pues al haber oportunidades fuera de Santiago, por añadidura la capital dejará de estar sobrepoblada y sobre-exigida.

Cuando eso suceda, Ud. yo, por fin podremos disfrutar de una mejor vida fuera de esta urbe enferma; quizás tendremos fines de semana XL para siempre.

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