Suicidio en Chile, una materia aún pendiente




Hace algunos días se conmemoró en el país el Día Internacional de la Prevención del Suicidio,  y como es de esperar, tenemos que comentar las alarmantes cifras de personas que cometen suicidio en Chile, y así también de los intentos de otros por conseguir la interrupción de la vida por decisión propia.

Se estima que en el mundo, se consuma un suicidio cada 40 segundos y un intento de este cada 3 segundos. En Chile, según cifras del Minsal, hay 1.878 suicidios al año, siendo la primera causa de muerte entre personas de 20 a 25 años y la segunda causa de muerte entre los 15 y 19 años. Un dato para tener en cuenta con respecto a la prevención tiene relación con que las personas mayores de 80 años que tienen la tasa mayor de suicidio en el país, en comparación con distintas edades en la vida. Esto nos hace reflexionar, en que estamos haciendo con respecto a la prevención de patologías mentales en la última etapa de nuestras vidas, con nuestros adultos mayores, que en muchas ocasiones se encuentran desprotegidos de atenciones de salud mental y de profesionales especializados en geriatría del mismo tema.

A nivel estatal,  el Ministerio de Salud tiene un Programa Nacional de Prevención del Suicidio que finaliza el 2020: a la fecha, de 16 seremis de Salud solo 3 tienen un profesional a cargo para que dicho programa se implemente, y falta aún que un 81% de las Unidades y Servicios de Urgencia (públicos y privados) cuenten con profesionales de ayuda en crisis suicida. Sin duda insuficiente frente a las altas cifras de casos positivos de suicidios.

A nivel de sociedad civil, existen diversas fundaciones que se encargan de entregar una ayuda real para el objetivo de brindar apoyo psicoemocional a personas que estén pasando por situaciones depresivas o que hayan ya intentado cometer suicidio. Este apoyo abarca también a familiares y cercanos del fallecido que requieran de asistencia psicológica.

Sin embargo a estas instancias, nos hace falta como comunidad aportar, empatizar con el sufrimiento del otro, no dejar pasar la ayuda que podemos entregar. Somos todos capaces de brindar una ayuda a una persona que lo solicite, solo se necesita voluntad, solidaridad y empatía para generar el apoyo. Esto puede ser crucial a la hora de ayudar a alguien de no atentar contra su vida. No es necesario ser profesional dela área mental para brindar ayuda necesaria.

La conducta suicida en Chile, está referida a la ideación suicida hasta el acto consumado, por sobre todo en adolescentes, ha alcanzado cifras alarmantes. A lo anterior, según datos de la OCDE, Chile es el segundo país con la mayor tasa de incremento en suicidios consumados en el periodo 1990-2010 donde creció en un 90%, solo superado por Corea. Y en la población adolescente en el periodo 1999-2008, la tasa de mortalidad por suicidio en Chile se incrementó en un 215%, según reportes del INE y el Minsal. Es por lo anterior, que la prevención de esta conducta es vital para la disminución sostenida. No solamente se trata de estadística sino, de una real política de salud referente a la prevención en Salud Mental.

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