Un Chile que esta quedando ciego y un Gobierno que no quiere ver




A más de tres semanas de movilizaciones, Chile escribe un triste récord como el país que ha ejercido mayor violencia ocular, registrándose al 10 de noviembre de 2019, 197 personas lesionadas o con pérdida total, informe entregado por el Instituto de Derechos Humanos (INDH), -datos que día a día van en aumento-.

Estas cifras han impacto a nivel mundial, despertando el interés incluso del diario “New York Time”, entrevistando a víctimas, mostrando una cruda realidad, que nos hace reflexionar, el por qué tanto dolor debe costar a los chilenos el cambiar la constitución y levantar demandas sociales legítimas.

Estas cifras han hecho que diversas agrupaciones, incluso el Colegio Médico, INDH y el equipo jurídico de la U. de Chile, realicen un llamado a las autoridades a que frenen la manera en como las fuerzas policiales han aplicado la disuasión durante la crisis. A este llamado también se ha sumado el presidente de la Sociedad de oftalmología de la Comisión de DDHH del Senado señalando “que es una emergencia sanitaria que hay que darle un pare”. Asimismo, la defensora de la Niñez Patricia Muñoz en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Quito respondió “que los balines de goma se usan indiscriminadamente contra personas que nada hacen en contra de personal policial”.

Aun así, Carabineros y el Gobierno de Chile, han normalizado la situación, ordenando el “uso acotado” de escopeta antidisturbios en manifestaciones, lo cual implicaría además, el uso obligatorio de una cámara ‘Go Pro’, a cada carabinero que está habilitado para usar la escopeta. Medias que siguen generando controversia en la ciudadanía, dado que, a pocos días se evidenció el caso de Gustavo Gatica, joven de 21 años, estudiante de Sicología de la Universidad de Humanismo Cristiano, quien tiene pérdida ocular en sus dos ojos, lo que ha provocado el despliegue espontaneo de personan en las afueras de la Clínica Santa María, que han empatizado con la situación, manifestando su malestar de manera pacífica, mediante consignas como; por qué se debe llorar sangre en Chile, por qué debemos ser mutilados visualmente, por qué nuestros derechos dejaron de ser derechos para el Estado. Muchas preguntas, pocas respuestas.

Estos hechos de violencia han obligado al Estado a hacerse participe de la situación, siendo el Ministro de Salud Jaime Mañalich quien mediante una conferencia de prensa, mencionó que todas aquellas personas que hayan sido victimas de perdidas o lesiones oculares serán atendidas gratuitamente, lo cual, nos hace pensar si esta es la medida que la ciudadanía esperaría escuchar, considerando que en su calidad de Ministro de Salud, debiese prever que Chile no continúe escribiéndose esta historia devastadora, donde pareciera ser que la consigna es atentar contra la libertad de manifestarse, en un sistema “democrático”.

Frente a estas circunstancias, Gustavo no quiso estar ausente y el martes recién pasado desde su cama en la clínica manifestó “sigan luchando, no podemos permitir que la sangre derramada quede en nada”. Es por ello, que hoy el estallido social sigue prendiendo y la gente se seguirá manifestando en la medida que el Gobierno no de luces a nuevas reformas, con medidas concretas frente a la agenda social y a una nueva constitución, mediante un plebiscito, donde todos los actores son significativos para la co-construcción de una nueva historia, historias que muchos como Gustavo deberán palpar desde la oscuridad.

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