Una mitad invisible: Chile sin mujeres




En el último mes hemos presenciado una de las crisis institucionales mas grandes de la historia de nuestro país, lo que se ha expresado principalmente en movilizaciones masivas a lo largo del país. Lamentablemente, hemos evidenciado cómo las Fuerzas de Orden y de Seguridad Pública, y las respectivas autoridades, han criminalizado el legitimo ejercicio del derecho a la protesta a través de violaciones masivas a los derechos humanos por parte de los agentes del Estado y la implementación de medidas políticas y administrativas. El Instituto Nacional de Derechos Humanos, a la fecha, ha contabilizado más de 7000 detenidos, 2800 personas heridas en hospitales, y 499 acciones judiciales presentadas, en las cuales encontramos 79 querellas por violencia sexual. Nuestro país ha vivido una de las más grandes violaciones a los derechos humanos por parte de agentes del Estado desde la vuelta a la democracia.

En el marco de este contexto, se ha impulsado por distintos sectores y organizaciones sociales, la necesidad de establecer una nueva constitución como una de las demandas principales para acabar con la crisis institucional en la que vivimos. Paralelamente, diversos sectores políticos representados en el Congreso Nacional acordaron la realización de un plebiscito que permitiría la creación de una nueva constitución a través de una convención constituyente o convención mixta. Esto ha provocado que los medios de comunicación trasladen principalmente la discusión a la temática de nueva constitución y los detalles técnicos de dicho acuerdo. En todo lo anterior, se ha podido observar un elemento en común: la escasa o nula participación de las mujeres.

Los medios de comunicación empezaron, principalmente en notas, consultando a abogados constitucionalistas sus opiniones sobre el acuerdo y los puntos principales de esta nueva constitución, resultando en una invisibilización de mujeres en éstas. Esto también se ha podido ver en las discusiones políticas que se han tenido en paneles en la televisión, conversatorios y cabildos que se han realizado en distintos sectores del país. Quiénes somos parte de la mitad del país, de un momento a otro, somos completamente invisibilizadas de la discusión pública.

En el ámbito político, hemos visto como en la mayoría de las discusiones los hombres siguen presentandose primero en la línea y tomando las decisiones correspondientes con la correspondiente ausencia de perspectiva de género. Por esto, ha tomado con fuerza desde el movimiento feminista la demanda de paridad de género tanto para la convención constituyente o la convención mixta que será la encargada de crear la nueva constitución en caso de que el plebiscito sea afirmativo. Lamentablemente, muy pocos hombres han apoyado dichas demandas o han criticado la existencia de paneles de hombres y ausencia de mujeres en los distintos ámbitos. De esta manera, el machismo silenciosamente se ha tomado también la agenda pública.

En razón de lo anterior, se han levantado con fuerzas distintas iniciativas desde el mundo feminista con el objetivo de aumentar la participación de las mujeres en el ámbito público, ya sea a través de conversatorios, cabildos o paneles en los cuales exista la adecuada representación. Esto nos lleva a la reflexión sobre la forma en la cual la perspectiva de género debe ser incorporada en el análisis político de las crisis actual en la que estamos viviendo. Uno de los antecedentes previos a estas movilizaciones a nivel nacional, lo constituye el mayo feminista que vivimos en mayo de 2018. ¿Acaso este antecedente no es suficiente para ser incorporado dentro de los análisis políticos sobre las razones de esta crisis institucional y de legitimidad?

Cualquier cambio de modelo y de constitución no puede prescindir de la participación y visibilización de la mitad de la población, las mujeres, si es que se quiere superar efectivamente esta crisis. Hemos vivido muchas decádas en un país en donde las mujeres hemos sido silenciadas, excluidas, infravaloradas y en el cual la discusión de nuestros derechos ha sido y esta secuestrada por hombres sobrerrepresentados en las distintas esferas de la sociedad. Superar esto no es solo tarea de nosotras las mujeres sino que también de los hombres, quiénes se han apropiado por tanto tiempo de los espacios y al parecer, en razón de su silencio constante, tienen miedo de perder sus privilegios y espacios. Mayo feminista se acabó pero el tsunami feminista aún sigue bastante vigente.

 

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